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Publicado el: Vie, Feb 7th, 2014

VOTO EN BLANCO Y CONSTITUYENTE


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Tico PinedaPor: Héctor Pineda S.

“Solo falta un hecho desatado por la ciudadanía, como el de la “Séptima Papeleta”, que llene de legitimidad ciudadana la urgencia Constituyente”.

La propuesta de una Asamblea Constituyente, la verdad sea dicha, primero fue lanzada por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez y, como se recuerda, naufragó en la interpretación según la cual era la manera con la que Uribe pretendía desembarazarse de la prohibición de más de una reelección y, mediante el mecanismo Constituyente, buscar la existencia de una reelección indefinida, “por los siglos de los siglos”.

Pero cuando se apagaban las voces sobre la Constituyente, calificada por algunos de uribista, el asunto revivió desde La Habana, enarbolada por la guerrilla de las FARC, como mecanismo para refrendar los temas y compromisos que eventualmente se pacten para poner fin al conflicto armado con es guerrilla. El gobierno nacional, contraparte en la mesa de diálogo, le respondió con la contrapropuesta del “Referendo para la paz” y, adicionalmente, promovió la aprobación de una reforma mediante la cual habilitó la realización de referendos para refrendar acuerdos de paz con otros certámenes electorales y, con esta coincidencia intentar arrastrar la dinámica de votantes para superar los umbrales de ley.

Entonces, a la Constituyente del uribismo y la Constituyente de las FARC, por razones de las voces y organizaciones que la promovían, fue cayendo en el barrial de una propuesta “políticamente incorrecta”. Para no caer en el lodazal de ser encasillado en las inadecuadas vocerías de la guerrilla o la mucho más indeseable consideración de ser vocero de la derecha intolerante del uribismo. Así pues, en el tire y afloje de las extremas, la Constituyente se embolató en la agenda política y de las propuestas que se ventilan en el fofo debate electoral.

Cuando se creía que la iniciativa de una Constituyente naufragaría como aquella que se ahogó en las burlas de “la constituyente de Higuita”, en una de las alocuciones desde el balcón de la alcaldía del alcalde Gustavo Petro, volvió aparecer el tema cuando Petro, haciendo referencia a la circunstancia de el irrespeto al derecho al voto de los ciudadanos cuando, mediante una acto administrativo, una autoridad de origen derivado cuente con la atribución para destituir a un mandatario elegido por voto popular. “Es necesario una Constituyente para restablecer el imperio de la democracia”, palabras más palabra menos, propuso el alcalde Petro.

Adicionalmente, por estos días, importantes voces de la academia, en las que se destaca la del profesor Alejo Vargas, se ha insistido en la vigencia política y la conveniencia (un Congreso renuente a reformas estructurales e ilegitimo) de la realización de una Asamblea Constituyente para recuperar la armonía de los poderes públicos, recortar la posibilidad de los desafueros de los organismos de control y propiciar una profunda reforma de la justicia que, según estas voces, nos quedó mal hecha la plana en 1991. Solo falta un hecho desatado por la ciudadanía, como el de la “Séptima Papeleta”, que llene de legitimidad ciudadana la urgencia Constituyente.

Entonces, desde voces distintas, vuelve y revive la idea de Asamblea Constituyente. Seguramente, como se asoma en el debate, se hablará sobre la importancia como escenario para la consolidación del fin de la guerra, tal cual como sucedió en 1991, cuando mediante decisión soberana de la Asamblea Constituyente, se cooptaron a integrantes del EPL, el Quintín Lame y el PRT, organizaciones guerrilleras que suscribieron acuerdos de paz con el gobierno del Presidente Gaviria.

Por supuesto, falta que la iniciativa “prenda” en el alma ciudadana. Probablemente, diría yo, si se promueve el Voto en blanco que, de ser mayoritario, tiene consecuencias, el “voto en blanco para una Asamblea Constituyente” podría ser la expresión electoral de la indignación ciudadana. Podría ser.

ticopin57@hotmail.com

Displaying 2 Comments
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  1. Es demasiado arriesgada esa aventura de promover el voto en blanco, tal como están las cosas, solo servirá para cautivar parte de los votos de opinión que tradicionalmente le dan curules a partidos de oposición, con esto lo que está logrando es que las maquinarias tradicionales obtengan más curules, por eso desde esas mismas filas se promueve, no es sino darle un vistazo a las opiniones de Salud Hernández y hasta el mismo Uribe en uno de sus trinos se mostró partidario de impulsarlo. De modo que esta aventura es para NO PROMOVERLA y votar por candidatos nuevos, jóvenes, preparados y con inmejorables hojas de vida. No me digan que no los hay. Por lo menos 20 he encontrado.

  2. Hola buen día nunca votare en blanco porque ese voto se suma a los que están en el poder. y si hay a quien elegir yo le doy la oportunidad a las Nuevas Ideas si queremos el cambio.
    Votando a conciencia y no vendiendo el voto.

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