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Publicado el: Sab, Nov 3rd, 2012

Vía Bogotá-Villavicencio: un eterno calvario

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Cada día surgen nuevos líos que tienen la carretera al borde de la parálisis. Transportadores, agricultores y ganaderos los más afectados. Obras por construcción de la doble calzada se extenderán hasta 2017.

Por: Javier Forero

Transitar por la vía al Llano se ha convertido en una auténtica pesadilla. Los 90 km que comprenden el recorrido antes se hacían en máximo dos horas, hoy puede tardar más de seis horas. Esta carretera lleva casi 20 años en construcción y poco se han visto los progresos, más bien tienden a empeorar, porque como lo indicó la senadora de Meta Maritza Martínez “cada día surgen nuevos líos que la tienen al borde de la parálisis y muestran que en esta materia la región regresó a la década de los ochenta”.

Según un informe del periódico Portafolio, la concesionaria Coviandes, encargada de la carretera, recibe cerca de 15 mil millones de pesos mensuales por el pago de peajes en la vía Bogotá-Villavicencio; sin embargo, ésta hoy no cumple con las condiciones para que transiten los cerca de 9.500 automotores que en promedio circulan a diario. Esto sin contar con que en los puentes festivos la cifra de vehículos se quintuplica, por lo que se dan situaciones como la del fin de semana antepasado, en la que viajar de una ciudad a otra llegó a tardar casi 10 horas.

Pero los inconvenientes no se reducen sólo a cuestiones de tiempo. José Romero, conductor de la empresa Flota La Macarena, que cubre la ruta Bogotá-Villavicencio, aseguró que su vehículo está dejando de producir entre 200 y 300 mil pesos diariamente, debido a que ahora, por las demoras en la vía y los constantes trancones y cierres, alcanza a hacer menos viajes que antes. “Sólo ir a la capital y volver puede tardar más de 12 horas, cuando antes en el mismo tiempo se hacían dos viajes”

A lo anterior se suman los cierres en la carretera por los constantes derrumbes, las restricciones que se imponen después de las seis de la tarde para permitir los trabajos de mantenimiento y las limitaciones que tiene el tráfico pesado para circular durante el día. “Viajar es un calvario. Siempre están haciendo mantenimientos y arreglos, pero nunca se ven los resultados”, afirmó Romero.

Lo más preocupante es que ésta es la principal vía que comunica la región de los llanos orientales (Arauca, Casanare, Meta y Vichada) con el centro del país. Hoy se transportan por allí diariamente cerca de 110 mil barriles de petróleo en 2.300 tractomulas y carrotanques a los que se suman los más de 700 camiones que traen ganado y productos agropecuarios al centro del país. Por esta carretera se moviliza además 70% de la carne que se consume en la capital, sin contar con que Meta es el primer productor de soya, palma y arroz.

Todo lo anterior repercute en que los ganaderos y agricultores hayan visto en los últimos meses una disminución en la salida de sus productos. Así lo deja ver Juan Reyes, cultivador de arroz, quien manifestó que “los camiones se demoran más en cada viaje, por lo que no transportan la misma cantidad de productos que antes. Podemos producir todo lo que queramos, pero nada hacemos si no los podemos vender”.

Ante esto, el Gobierno Nacional había anunciado hace algunos meses en boca del entonces ministro de Transporte, Germán Cardona, que estaban “próximas a iniciar las obras del proyecto de la doble calzada Bogotá – Villavicencio, en un tercio y medio de la vía, cuyo contrato está adjudicado desde la administración anterior y el concesionario que llevará a cabo los trabajos será Coviandes”. Sin embargo, según explicó Martínez, si bien esta obra ya se está realizando, sólo comprende 27 km de la vía, mientras que en los restantes 60 km persistiría el problema. “Después de una inversión de 700 mil millones de pesos, volvemos a las condiciones del siglo pasado”, señaló la senadora Martínez en una carta enviada al presidente Juan Manuel Santos.

Cabe recordar que la construcción de esta carretera se remonta a 1994 cuando el Gobierno firmó con Coviandes -empresa de la Organización Luis Carlos Sarmiento- una de las primeras concesiones que se adjudicaron en el país. El valor del contrato, según datos aportados por la congresista, se fijó en ese momento en 79.216 millones de pesos y se pactó un plazo de 16 años. Pero a lo largo del tiempo se le hicieron 53 modificaciones y en 2010 se hizo una adición por 1,8 billones de pesos para construir una doble calzada en un tramo de 27 kilómetros, lo que debería estar terminado en 2017.

No obstante, la misma senadora expresó que “la situación tiende a empeorar, porque el plazo de siete años para terminar las obras es inconveniente, por lo que la concesionaria Coviandes podría asumir la financiación parcial del proyecto y reducir el tiempo de construcción de la obra”. A esto se suma el hecho que a los otros dos tramos aún no se les ha definido si se les va a hacer doble calzada. No hay que olvidar que para facilitar la construcción de esta vía se dividió en tres tramos: el primero de Bogotá a Cáqueza; el segundo de Cáqueza a Chirajara y el tercero de Chirajara a Villavicencio.

Una posible solución a esto surgió con la propuesta de Corficolombiana, también de la Organización Sarmiento, y consiste en invertir con recursos propios 2,5 billones de pesos en el tramo Chirajara-Villavicencio. Se construiría una calzada de 41 kilómetros que tendría 15 túneles y 29 puentes y que se haría en un plazo de seis años. Sin embargo, ésta tiene dos inconvenientes: primero, se contempla la puesta en marcha de dos nuevos peajes, que se sumarían a los tres ya existentes, los más caros del país, y segundo, “no se puede entregar un nuevo contrato ya que de hacerlo sería ilegal”, indicó el alcalde de Villavicencio, Guillermo Zuluaga.

La única buena noticia que han recibido los llaneros fue la dada por el hasta hace algunos meses ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, quien indicó que el Gobierno descongeló 450 millones de dólares del Fondo de Ahorro y Estabilización Petrolera (Faep), con los cuales se van hacer principalmente vías, y entre ellas posiblemente podría estar una solución a la carretera Bogotá-Villavicencio. Sin embargo, al día de hoy no se ha avanzado en nada.

Pero aún si se solucionara el tema de la doble calzada, queda un inconveniente: “las empresas petroleras vienen, deterioran las vías y cuando se les pide que las arreglen dicen que ellos no pueden reemplazar al Estado. Para esto existen los oleoductos o si no que las concesionarias planifiquen y hagan carreteras que resistan este tráfico o de lo contrario todo será plata enterrada”, manifestó Martínez, quien concluyó: “El petróleo no se puede convertir en la pesadilla de una región. Al Gobierno se le olvidó que la locomotora minero-energética no puede funcionar sin rieles”.

Sólo resta esperar el resultado de la anunciada visita del presidente Juan Manuel Santos a la zona el próximo 6 de noviembre, para evaluar la situación, pues está claro que en la vía Bogotá-Villavicencio no todo marcha sobre ruedas.

 

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