Publicado el: Lun, Oct 20th, 2014

Uribe Uribe en el centenario


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Por: Manuel Antonio Muñoz Uribe 

¡Cómo liberta el espíritu hablar de este hombre singular! El más respetado y más vilipendiado. Al final de su existencia, principalmente en los últimos 12 años,  fue objeto de encarnizados odios, persecuciones y envidias que enrarecieron el ambiente  hasta provocar su sacrificio,  ejecutado por dos individuos  pertenecientes a esas capas sociales a las cuales sirvió sin reservas: dos artesanos que hacían parte del llamado Republicanismo, compuesto por lo que más tarde llamó Gaitán el “país político” que ha gravitado contra el “país nacional.”

Desde la Regeneración Conservadora  de Núñez y Caro,  se instauró en Colombia un régimen que finalmente enfermó la sociedad de su tiempo, en forma  semejante a la actual, a tal punto que podría decirse que nada ha cambiado, y que al contraria ha empeorado. Describiendo esta situación enfermiza, Uribe Uribe publica el escrito  que tituló: NOTAS PARA UN ENSAYO SOBRE EL ESTADO DEL ALMA NACIONAL (La Regeneración Conservadora de  Núñez y Caro, Antología y Prólogo de Otto Morales Benítez).

Sobre la sociedad enfermiza, se pronunció este “hombre colectivo”- como lo llamó Vargas Vila- en 1898:

“¿Quien dejará de convenir en que ciertas ideas acerca de la probidad están hoy del todo pasadas de moda y anticuadas? ¿Quién negará que aquellos entes que en otro tiempo se llamaban moralidad pública y sanción social  han  cesado casi completamente de existir?

Hace veinte años las personas menos distinguidas en lo social y en lo político tenían acerca de la honra, del cuidado de la reputación y de la práctica de los negocios, delicadezas, timideces e impresionabilidades de que carecen hoy la mayor parte de las clases llamadas superiores. En virtud de esta transformación del alma colombiana, que nos ha dado como un ser nuevo, ciertos nombres que hace veinte años eran espeluznantes, como robo, peculado, abuso de confianza, han perdido su horror, y en cuanto a las acciones infames denotadas con ellos, hemos aprendido a distinguir casuísticamente, admitiéndolos o rechazándolos por razones de ocasión, no de maldad intrínseca.”

(…)

“Con la confusión de las ideas, ha venido la relajación de las sanciones.

¿Qué entendíamos por hombre honrado hace 20 años? Era un sujeto que poseía en alto grado el respeto de su propia dignidad, como condición necesaria para merecer el acatamiento de los otros; que llevaba alta  cabeza, despejada la frente, franca la mirada y correcta la postura; incapaz- por incapacidad orgánica- de cometer una bajeza o decir una mentira; y que, fuerte en su derecho, jamás se plegaba, por complacer a los poderosos o por adelantar su fortuna, abandonar la defensa de una causa justa ni a entrar en transacciones con su conciencia.”

¿No es tener rudamente atrofiado el sentido moral, dar la mano, reunirse en unos mismos clubes y teatros y tratar como caballeros a prevaricadores convictos y confesos, y a los audaces opresores de nuestros hermanos y opresores de nosotros mismos?

Sin duda que el ladrón vulgar y el salteador de caminos, causan todavía repulsión, la prensa los censura y nadie se rosa con ellos; pero es solo por su aspecto grosero y mal oliente, y porque se presentan descalzos y harapientos; porque en cuanto el ladrón va bien puesto y perfumado, usa maneras finas, y en vez de hurtarse un cerdo, se alza con un millón, entonces su habilidad nos asombra, y delante de él tiramos el sombrero, nos deshacemos en salemas y los llamamos excelencia…”

(…)

Ante semejante diagnóstico del alma de la nación,  era necesario reaccionar contra la podredumbre, o perderse. ¿Pero quién? De los ladrones y degenerados no podía esperarse nada diferente a la aplicación de la sentencia bíblica, según la cual no se le pueden pedir peras al olmo. Se necesitaba un líder, “un hombre colectivo”, un libertador.  El representante de un mundo que nace, no de un mundo que muere. Se necesitaba alguien como el que describe el maestro Fernando González, porque  “todo nos contamina o nos embellece”:

(…)

“Entiendo por demonios los seres que nos impulsan a destruir o contaminar algo dentro o fuera de nosotros…

(…)

El general Rafael Uribe Uribe, tanto en vida espacial como en la que tiene después de su muerte en nosotros, es uno de los pocos dioses que posee el pueblo colombiano.

A que nos incita? ¿Cómo es pedagogo este hombre?

A la castidad. Castidad es vigilancia constante de sí mismo para evitar que la vida sea ensuciada en nosotros, o por nosotros en los demás seres.

Se es casto cuando se ama la vida y en proporción del amor. Y se la ama en cuanto se la conoce.

Así, el general Uribe vivió una vida activa y limpia en su casa paterna, en el hogar que fundó, en todos los caminos colombianos que recorrió, bregando por acabar con la opresión. El primer esfuerzo logrado del General Uribe, fue el de la posesión de sí mismo: Un niño tardo para aprender, ideaba métodos heroicos para no dormirse mientras estudiaba durante la noche. Así llegó a poseer cada músculo de su cuerpo, éste llegó a ser su instrumento.

(…)

En todo caso, este general es legendario: endurecido el cuerpo; acerada el alma; de águila y negros los ojos; ausente la blanda grasa encubridora; los bigotes como signo de eñe sobre la insinuación de ene del labio superior; hermosa la abolladura que hay entre las dos sinuosidades de éste. Agilísimo; rápido; duerme sobre el duro suelo; aparece aquí y ahora allá; la republica de canónigos barrigones vive inquieta.”

(…)

PREVIENE  SOBRE UNA DEMANDA A MANO ARMADA.

En 1898, año anterior a la guerra de los 1000 días, asiste a la Cámara de Representantes y, como en ocasiones anteriores, ataca en forma violenta a los nacionalistas y al gobierno regenerador. Allí pronuncia su discurso sobre la necesidad de los cambio para reestablecer los derechos del radicalismo y fundar la paz, conocido como Oración por la igualdad. En él hace una demanda suplicante pero firme:

“…Por eso venimos hoy a deciros por última vez- dice Uribe Uribe- que nos deis libertad para exponer y defender nuestro derecho con el voto, con la pluma y con los labios; de lo contrario, nadie en el mundo tendrá poder bastante para impedir que tengan la palabra los cañones de nuestros fusiles… No amenazo ni provoco. No vengo aquí como el cónsul romano ante el Senado de Cartago, trayendo en el canto de la toga la paz o la guerra para que escojáis. No hago sino advertiros que esto, que no es hoy sino una simple  petición pacífica en favor de nuestro derecho y que no implica debilidad otorgarla, sino antes bien, fortaleza de espíritu, si la negáis, se convertirá mañana en una demanda a mano armada, y entonces, tras de costosos sacrificios, acontecerá una de dos cosas: o victoriosos nos otorgaremos no solo lo que solicitamos, sino la totalidad de nuestro derecho, sino acaso aún más, a costa vuestra, por el empuje irresistible que da el triunfo violento; o vencidos, no por eso nuestro derecho morirá, y vosotros gastareis en seguir oprimiéndonos infinitas más fuerzas de las que se requieren para vivir con nosotros en paz e igualdad. El escollo está a la vista; podéis evitarlo dirigiendo la nave hacia las aguas tranquilas, o podéis deliberadamente estrellarla contra la peligrosa sirte de donde acaso no salgamos ni nosotros, ni vosotros, ni el país mismo… ¡salvaos, salvadnos, salvad a Colombia!”(Galvis Salazar, Fernando. Uribe Uribe, pág. 93, 1962. Autores antioqueños, vol 12))

La Cámara no escucha. Entonces, al año siguiente se inicia la  guerra de los 1000 días- el 17 de octubre de 1899 y el 21 de noviembre de 1902-. Se declara por los liberales del Departamento de Santander, y Uribe Uribe, a pesar de no estar de acuerdo en la oportunidad, asume su tarea. Y como a los comandantes no los nombran sino que se imponen por sus virtudes, y ganan  la tarea de conducir los destinos de los pueblos, asume su rol conjuntamente con Benjamín Herrera bajo la dirección de Gabriel Vargas Santos. Organiza su ejército, y marcha raudo sobre la costa caribe. Se toma a Corozal  y, al notar la superioridad numérica del General Pedro Nel Ospina, deja la plaza vacía y burlado al jefe del Partido Conservador a quién le escribe una carta  recomendándole, cono hombre civilizado,  el cuidado de la población no combatiente, especialmente de los heridos,  las mujeres, los ancianos y los niños. Es por eso por lo que hoy se lo considera, junto a Bolívar, como precursor del D.I.H.

En la campaña de la costa se ve obligado a defender a la población de cuatreros, salteadores y ladrones que molestan a los no combatientes, actuando a veces en nombre de la revolución. Se ve obligado  a dictar el “Decreto Contra guerrillas”, ordenándoles a los grupos armados  deponer las armar, y entregarlas al general en jefe de operaciones de la Costa Atlántica,  logrando así el respeto a la población civil, el prestigio de la causa que defiende y la unidad de mando del movimiento revolucionario. Sus órdenes fueron cumplidas y las armas entregadas en el comando en la fecha ordenada en el decreto.

Nombrado en misión a Centroamérica y Ecuador, una vez desautorizado por Vargas Santos regresa al nororiente: triunfa en Peralonso, gramalote y Terán, donde se toma la plaza enemiga con una estratagema y sin una gota de sangre. Finalmente, firma la paz en Neerlandia y así termina su vida guerrera.

CONTRA LAS FACULTADES  OMNÍMODAS

Desde 1888, antes de la guerra de los 1000 días y dos años después de expedida, el gobierno de Núñez se valió de un hecho verdaderamente risible para sustituir en materia de orden público la Carta constitucional del 86 por la L. 61 de ese año, llamada la “Ley de los caballos”. Es una especie de estado de sitio permanente. El gobierno invoca como causa la aparición de unos ejemplares caballares degollados en Palmira y la Pradera, adjudicándoles esas muertes a los radicales,  debido al “odio” que según el Gobierno, aquellos le tenían a la Constitución de 1886. Uribe Uribe pronunció 7 discursos “contra las facultades omnímodas”, facultades consistentes en la eliminación de la tridivisión división de poderes, pues con la mencionada Ley se reemplazó lo que llamamos “ESTADO DE DERECHO”, dado que el ejecutivo  asumió de manera indefinida las facultades de legislador, juez y ejecutor, convirtiendo al Presidente en un poder arbitrario, sin control alguno. Por eso, dijo en uno de esos discursos, citando a un notable constitucionalista:

«Todo poder discrecional tiende al abuso, por ley política natural, contra la que nada pueden la asimpatía, la sinceridad ni la declamación. La moderación de un poder político no se obtiene sino por la acción de otro poder político, así como en el sistema planetario la fuerza centrífuga no se equilibra sino por la centrípeta o de gravitación. Si el ejercicio de una autoridad no se contiene por el ejercicio de otra autoridad —que es en resumen la teoría constitucional— será rechazada por el pueblo [conspiración] o se deleitará ensanchándose ilimitadamente hasta arruinar la libertad [despotismo]» (Arosemena, Justo. Estudios constitucionales, citado por Uribe Uribe en Discursos. Cámara de Representantes [1896], T.I., Medellín: Imprenta Departamental de Antioquia, 1977, 193 páginas.

Si miramos ahora hacia el interior de Colombia, notamos que los herederos de los regeneradores, que lo son los partidos tradicionales, se han deleitado ensanchando ese poder discrecional. De la Ley de los Caballos, pasaron al estado de sitio permanente, luego a la “doctrina de la seguridad nacional” que combinaron con los estatutos de seguridad, la justicia secreta, los estatutos “para la defensa de la democracia”, y para la” defensa de la justicia” y los estatutos antiterroristas; remataron con las CONVIVIR, caballo de Troya que lleva dentro a los paramilitares; continúan con la idea del juzgamiento de los militares por los militares y la impunidad de los civiles militaristas, el fuero militar y aquello que se publicita por la prensa hasta adormecer al ciudadano: “el Estado y sus fuerzas no tienen vedado un sólo centímetro del territorio patrio”, mientras se ofrecen bases militares a potencias extranjeras. Todo ello, hace de Colombia una sutil pero criminal  dictadura colectiva, dirigida desde fuera a través del tipo de lacayos, que ejercen tal grado de crueldad que en comparación con la junta de generales argentinos, estos aparecen como ángeles guardianes de los derechos fundamentales de la humanidad

Podemos ir a muchas academias, a muchas conferencias profesorales, pero si no le dedicamos una hora a leer los siete discursos de Uribe Uribe contra las Facultades Omnímodas, no vamos a entender la comedia que están montando en Bogotá sobre EL EQUILIBRIO DE PODERES. ¡Como si el poder se limitara a sí mismo!

FINAL DE LA GUERRA DE LOS MIL DÍAS. SOCIALISMO DE ESTADO

No hablo a la manera historicista de las cosas que hizo Rafael Uribe Uribe. Ni pretendo que el personaje “es nuestro”, como lo pretenden después de 100 años de olvido los dueños del Partido Liberal, que no han soltado la presa que les dejó Núñez primero y después Caro, salvo una corta pausa de López Pumarejo, a quien le dieron un golpe de estado para borrar la L.200 del 36, relativa a extinción de dominio sobre la tierras incultas o inadecuadamente explotadas. ¡No!

Cuando hablamos de Bolívar y de Uribe Uribe, hablamos del futuro; de las aguas claras e incontaminadas; de una sociedad que nace mientras otra muere, aunque lentamente… Hablo del personaje que, como Bolívar, se ha salido de los fríos moldes del bronce y del hierro para unirse a los integracionistas de América….! De los campesinos, de los industriales golpeados por el neoliberalismo, de toda América al sur de Río grande. Y al norte también, donde moran humanistas que abominan el llamado “libre comercio”, y la tiranía!    García Márquez  trajo de nuevo estos dos personajes a la historia presente en sus dos novelas: en El General en su laberinto y en Cien Años de Soledad.  Precisamente en su ensayo sobre Uribe Uribe o el coronel Aureliano Buendía, la Historiadora IVONNE SUAREZ PINZÓN, anota:

“Mediante la ficción, Gabo revive a lo largo de su obra literaria dos personajes centrales de la historia de Colombia: Simón Bolívar y Rafael Uribe Uribe. El escritor nos reenseña su importancia, pero los desacraliza y los desciende del desafortunado pedestal de héroes nacionales, de ídolos de piedra, en el cual los habían ubicado las élites políticas y la historiografía tradicional….”

AHORA HABLEMOS DEL ESTADISTA y el SOCIALISMO DE ESTADO.

De igual manera como es un problema palpitante la necesidad de un Estado con contrapesos, para evitar la tiranía, de esa misma manera Uribe Uribe nos legó la comprensión del régimen de Estado adecuado para asegurar la VIGENCIA de los derechos amenazados por el liberalismo del  laissez faire, laissez passer (dejen hacer, dejen pasar), o sálvense quien pueda..

Esa Teoría que tanto gusta a los tiburones del neoliberalismo copiado por el gobierno Gaviria Trujillo del consenso de Washington, ya había sido COMBATIDA por Uribe Uribe desde su conferencia sobre SOCIALISMO DE ESTADO, pronunciada en el Teatro Municipal de Bogotá en octubre de 1904. Dijo en aquella ocasión:

El socialismo que defiendo difiere tanto del absolutismo que mata la dignidad humana, como del individualismo, que mata la sociedad. No quiero que se trate al pueblo como un niño o como un perpetuo menor de edad, incapaz de regir sus propios negocios y siempre necesitado de tutela; ni opino por que se quite el hábito de luchar contra las dificultades, esperando del gobierno muchas cosas que debe fiar al propio esfuerzo; menos quiero que se aumente la omnipotencia oficial, a expensas de la apatía o enervamiento de los ciudadanos. Pero considerando que en el Estado existe la eminente dignidad y poder que lo hace superior a los individuos y a las colectividades subalternas, pido que tome la iniciativa y dé el ejemplo; que fomente y estimule el espíritu público y la creación de asociaciones a quienes encargue de ciertos ramos y que cada vez les deje mayor latitud de acción, hasta acabar por dejarlas solas a la obra, en un movimiento de descentralización progresiva y de educación nacional para el uso de la libertad. No importaría que por lo pronto se le restringiera un poco, al modo como se le cogen rizos a la vela, para soltarlos a la hora del buen viento, o como se imponen privaciones los individuos, para llegar por el ahorro al capital y con el capital a la independencia y las comodidades.

UNA MALA NOTICIA PARA LOS DUEÑOS DEL PARTIDO LIBERAL

A su muerte, Uribe Uribe no pertenecía al Partido Liberal. Como hemos visto, de regreso de los campos de guerra, se dedicó a  hacer Patria, abominó de los partidos y convocó a una coalición con un sencillo programa, a la cual llamó a los hombres de buena voluntad, lo cual ofendió a LA INIÓN REPUBLICANA,  a la que pertenecían muchos de sus antiguos copartidarios.

Puntos de la coalición:

-Sobreponer la patria a los partidos;

-Conservar y defender la integridad territorial;

-Sostener sin reservas la paz y la legalidad

-fomentar la instrucción y la educación públicas; y

-acordar una tegua durante la cual se abstuviesen de tratar cuestiones políticas y religiosas candentes.

Y sobre los políticos y los partidos se pronunció con radical fuerza:

“Me separo irrevocablemente de la ralea de los políticos, porque creo que de ella dimanan los infortunios que sobre Colombia han caído. La norma de mi conducta será en adelante ofrecerme al país sin afiliarme a las facciones. Sectario nunca más; patriota siempre…..”(Galvis Salazar, pág. 263)

“… dondequiera que en lo pasado haya dicho partido, quiero que en adelante se lea Patria.”

“Si he dejado de ser liberal de los de Colombia, no es para retroceder a conservador, de los de Colombia también, sino al contrario, porque me he sentido estrecho en las filas de una comunidad que no ha querido renovar su programa en cuarenta años, y que debiendo ser un organismo vivo transformable y adaptable al medio en que le tocó desenvolverse, se ha inmovilizado en el elenco de fórmulas intocables  en el intocable Alcorán de Rionegro”. (Galvis, ídem.263). 

MAS IMPORTANTES LA IDEAS QUE LAS BALAS

Ya desde la conferencia del Teatro municipal, había manifestado:

“Yo he podido renunciar, como en efecto he renunciado, una vez por todas y para siempre, a ser un revolucionario con las armas, pero no he renunciado a ser un revolucionario y un agitador en el campo de las ideas. Cada mañana toco tropa a las que he venido profesando, y pasada la revista revaluadora, doy de baja sin pena a las que hallo inútiles para el servicio y las repongo con otras jóvenes y robustas. Querría que así procediesen todos, en vez de apacentarse en la inercia del pensamiento y de la acción. Si el país se pierde es por pereza. ¡Trabajemos!

EL PAÍS EN SU CABEZA DE ESTADISTA

Rafael Uribe Uribe no es un pensador puntual, de aspectos particulares, es un verdadero estadista. Concibió el Estado como un instrumento de combate para el progreso y la defensa y realización de los derechos del pueblo; formuló los elementos esenciales relativos a las necesidades del país que más adelante desarrollaría en el escrito que tituló: LOS PROBLEMAS NACIONALES, en los cuales enlista desde los más complejos de las relaciones internacionales hasta tratar el problema de la alegría.

Es cierto que en su plan de gobierno esbozó la necesidad de un código laboral con todos los contenidos que hoy conocemos en materia sustantiva, individual y colectiva, aunque no se llegó a redactarlo en su tiempo. También es cierto que todo su pensamiento social es precursor de todos los instrumentos internacionales de naturaleza que social aparecieron: La constitución social de la revolución mexicana, la revolución bolchevique, la OIT. Y más tarde la declaración universal de los derechos humanos y el pacto de derechos sociales, económicos y culturales. Sus ideas las expuso antes  que todos estos acontecimientos. Pero su pensamiento es totalizador y complementario de la construcción política que nos legó el Libertador. Estos dos libertadores ya se han salido de sus frías estatuas y han empezado a cabalgar por América y su paso no se detendrá hasta llegar a la meta de la integración y la soberanía de los países de América Latina y el Caribe.

UNA PÁGINA ANTOLÓGICA SOBRE EL CAFÉ*

“…Hace tiempo es una de mis preocupaciones la de generalizar en nuestro país el uso del café…

Encuentro en ello tres grandes ventajas: Buscarle al grano mercados nacionales; procurarle al pueblo un buen alimento; y combatir el alcoholismo

¿Pues si tan bueno es su café, nos dirán (en el exterior), porqué ustedes mismos no lo toman?. Debemos dar el ejemplo si queremos acreditar nuestro artículo. Antes de la propaganda en el exterior, está, en tiempo y lugar, la del interior. Soy testigo de que en la mayor parte de los cafetales de Colombia no se les da café a los trabajadores. En casa de herrero asador de palo. En vez de esa bebida tonificante, se les administra la fementida changua o la biliosa agua de panela, o peor todavía, un trago de venenoso aguardiente. El uso del café está algo difundido en Santander, en el Valle del Cauca y en los Llanos Orientales. El resto del país se abstiene casi por completo… El café sostiene, da bríos y lucidez, calma la sed mejor que el agua, la cerveza y los frescos, reanima la acción muscular, suelta la lengua, les da un latigazo a los nervios, apresura la circulación de la sangre, y produce en suma, una sensación agradabilísima… está probado que el café es un poderoso antipalúdico. Durante la última guerra, me preocupe siempre de darles café a las tropas que mandaba, y observé que estuvieron menos sujetas a las fiebres que las de otros jefes que descuidaban esa precaución. Cuando preveía largas marchas, sobre todo si eran nocturnas, la distribución de café ya tostado y molido, era más fuerte, y noté que resistían mejor la fatiga y el insomnio… El consumo del café negro debería establecerse como obligatorio en todas las dependencias del gobierno… En Brasil y Argentina  el servicio de café  para los empleados en los  Ministerios, en las Cámaras legislativas, Cortes y juzgados y demás jerarquías de la administración, es constante y por cuenta del erario. Quizás por eso tienen mejor gobierno: los funcionarios duermen menos en sus escritorios, sobre la almohada de los expedientes…

Es noción científica universalmente recibida, que el café se opone al alcoholismo. Todo el mundo sabe que con una o dos tazas de café negro se disipa la embriaguez. Esa es la mejor demostración de que el café y el alcohol se excluyen, o de que los efectos del primero son contrarios a los del segundo…

Los pueblos consumidores de café son pueblos sobrios. Para un enemigo mortal de los borrachos, como soy yo, nada más satisfactorio que la vida en la Argentina y Brasil: ni en Rio, ni en Buenos Aires, ni en parte alguna de estas naciones he visto jamás un ebrio, ni en las calles ni en los clubes, ni en los bailes ni en las fiestas públicas. Son varios millones de habitantes sobrios. El argentino toma leche o pasto, o café o mate, rara vez vino o cerveza; el brasilero, café o aguas minerales del país, y también leche y cerveza nacional. Solo el negro es aquí borracho; por eso es una raza que se va acabando. En cambio, en Chile en donde el té es la bebida popular, es por desgracia pueblo muy bebedor. El gobierno y la iglesia, empeñados de consuno en combatir el vicio, ningún instrumento mejor podrían hallar que difundir el uso del café.

(…)

Si usted y la Sociedad de Agricultores no se me anticiparen, estoy resuelto, cuando regrese, a hacerme empresario de cafés de barrios, y tendré a mucha honra servir por mi mano a los obreros, una bebida sana, cuando pasen para su trabajo, en vez del venenoso aguardiente o de la nauseabunda chicha…”

Firmado, Rafael Uribe Uribe

Río de Janeiro, 30 de octubre de 1906

*Carta respuesta a Epaminondas López, citada por Galvis, Op. Cit. pág. 253

PEDAGOGO DE MULTITUDES

Repitamos como Alejandro López: 

“Oídlo bien, jóvenes esforzados que buscáis en el ejemplo un aliento a la vida; el general Uribe Uribe, que por su propio esfuerzo ha llegado a ser la primera virtud y la primera voluntad de Colombia, como si Dios le echara “para mostrar al mundo lo que es un hombre” este ejemplar de hombre tan combatido, espera, espera.”

*Muñoz Uribe, Manuel Antonio. Presidente de la Corporación Cultural “Rafel Uribe Uribe”. Conferencia leída  en la Universidad Autónoma Latinoamericana  de Medellín UNAULA, el día 16 de octubre de 2004, día del centenario del sacrificio del grande hombre.

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