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Publicado el: Mie, Sep 18th, 2013

Uribe III: ¿A cuántas Bandas?


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uribe senador1Por Unicor/

“AU nos pone otra vez de frente el desafío de defender nuestra democracia, o avanzamos o retrocedemos, él la tiene clara, es una de sus virtudes, no juega a dos bandas, sabe que representa y lo hace abiertamente, el pueblo soberano es el que debe saber, que de permitirse el regreso de AU y sus auspiciadores, otra vez, estaremos lamentando otro periodo aciago para nuestra  historia.”

Respecto a la posible candidatura del ex presidente Álvaro Uribe (AU) al Senado, quien ya fue presidente de Colombia entre 2002-2010, Senador de la República entre los años 1986 y 1994, y gobernador de Antioquia entre 1995-1997, es mucho lo que se puede decir, más, los antecedentes de su participación política, están plagados de escándalos de corrupción, denuncias penales y vinculación con grupos paramilitares. También y sobre todo hay que decirlo, es el representante directo y más importante de las fuerzas más retardatarias del país; las cuales al ya conocido modelo excluyente y premoderno, le añaden la violencia estatal, como forma de lucha. He ahí el mayor reto.

Que el ex presidente Uribe manifieste que será candidato al Senado por el Centro Democrático en las próximas elecciones, más que ser una sorpresa, es un gran desafío para la construcción democrática en el país.

Su sola consigna como aspirante, de refrendar su  “…seguridad democrática, la cohesión social, la confianza inversionista y el diálogo popular y el Estado austero en sus gastos, expansivo en sus obligaciones sociales…”, nos advierte de lo grave de su propuesta para el Estado Social de Derecho y para la garantía de los derechos humanos, veamos:

Seguridad democrática, ya la probamos, implica más militarización, expansión del conflicto armado, restricción de garantías ciudadanas, criminalización de la protesta social, y utilización del poder del Estado para perseguir y acabar con los opositores y las expresiones disidentes. La pretendida cohesión social ya sabemos cómo la busca, agenciando políticas de rasgos totalitaristas, basadas en un pensamiento único, característico de los regímenes fascistas, tal como lo enseño el filósofo del nacional socialismo nazi Carl Schmitt de “amigo – enemigo”, quien no este conmigo está contra mí, no hay espacio para el diálogo, para la construcción desde la diferencia, la diferencia se admite si se somete. De la confianza inversionista ya sabemos, entrega de las mejores tierras a los grandes empresarios privados, tanto nacionales como internacionales, exenciones de impuestos, precarización del trabajo, desmonte de garantías sociales, y hasta subsidios para los mismos privilegiados de siempre.

El diálogo popular, otro sofisma, conocimos los “consejos comunitarios”, claro, fueron comités de aplausos, protagonismo caudillista, donde entregaba a uno que otro funcionario, al populacho, cual cristiano impenitente. Donde se hacían promesas mediáticas, muchas incumplidas, pues no obedecieron a planes, programas y proyectos. Cuentan que los ministros, tenían la orden de recibir todas la peticiones de los dirigentes regionales, así, de entrada supieran que eran inviables, presupuestal y técnicamente. Lo de la austeridad, debe entenderse como el achicamiento de las instituciones del orden regional, la liquidación de entidades, el despido masivo de empleados públicos y menos descentralización, por ende, vuelve y juega el centralismo asfixiante como premisa del Estado neoliberal. Todo esto, encubierto con medidas demagógicas y de clara extirpe populista.

Si AU aspira al Senado, lo que todavía no es seguro, algunos ganan, ganan quienes sin tener el suficiente perfil, podrían llegar a ser senadores a la sombra del caudillo, ganan quienes tienen deudas pendientes con la justicia (Ramos, Pretel, Palacios, Arias, entre otros) y aspiran a que así como el jefe máximo, ayudó a María del Pilar y al doctor ternura, Luis Carlos Restrepo, a evadir los procesos penales que tienen en Colombia, que estos terminen siendo exonerados por el poder del líder único. También se favorecen quienes lo tienen como punta de lanza contra los diálogos de paz, y que le apuestan a la extensión y prolongación del conflicto armado, poco importan los muertos, las masacres, los desplazamientos y las víctimas.

De todas formas no es seguro que AU se presente como candidato no es lo mismo un status de senador al de ex presidente, es claro que su fuero estaría en juego, sería más lo que pierde que lo que gana, peor ahora que los magistrados del Tribunal Superior de Medellín Rubén Darío Pinilla Cogollo y María Consuelo Rincón, solicitaron su investigación por posibles nexos con el paramilitarismo. Situación jurídica que se suma a las ya conocidas denuncias hechas por diferentes  jefes paramilitares, denuncias  que  se remontan a su época como gobernador de Antioquia cuando auspició la idea de las convivir, y se evidenció en el trato preferente hacia los grupos paramilitares en sus ocho largos años de gobierno.

En la historia reciente, no ha existido otra amenaza más grande para el pacto constitucional logrado en el 91, que las políticas que lidera AU, cuando éste se lanzó por primera vez a la presidencia, muchos desconocían su verdadera dimensión, detrás de sus posturas antisistema, anti clientelistas, contra la corrupción y por la transparencia, se encontraba un dirigente con rasgos totalitaristas, y decidido a vencer por la fuerza a sus contradictores. Las primeras propuestas le hicieron ganar la presidencia porque se creyó ingenuamente en sus postulados democráticos, empero, en su reelección utilizó todos los medios tanto legales como ilegales, para imponerse de nuevo.

Hoy, si así lo decide AU tiene todo el derecho a presentarse como candidato nuevamente, otra cosa es que las ciudadanías conscientes también tengan el derecho de oponerse por todos los medios democráticos que existen, desde estas posturas escritas, hasta con las campañas en contra de tal aspiración. No son iguales las circunstancias, hoy el país está más politizado, en términos de información y compromiso, hoy, se conoce más que representa el uno y que representa el otro, es muy fácil saber ubicarse al lado de los valores democráticos y del estado social de derecho.

Esa es la cuestión, AU, nos pone otra vez de frente el desafío de defender nuestra democracia, o avanzamos o retrocedemos, él la tiene clara, es una de sus virtudes, no juega a dos bandas, sabe que representa y lo hace abiertamente, el pueblo soberano es el que debe saber, que de permitirse el regreso de AU y sus auspiciadores, otra vez, estaremos lamentando otro periodo aciago para nuestra  historia.

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  1. Interesante artículo. Conviene considerar que AU pretende una solo cosa: su presencia en el poder. Santos, a quien llama traidor, no hace cosa diferente a lo que él hizo. Impuestos de país invadido para las multinacionales mineras, persecución militar a la guerrilla, protección total al sistema financiero, recorte del presupuesto de inversión social, con el eufemismo de austeridad, presión sobre el sistema judicial para reducir su independencia etc. No es asunto de justicia o de propuestas, salidas o alternativas democráticas, estamos frente al más mezquino y pobre conflicto por el poder que haya vivido la historia de Colombia. Colombia, te veo mal.

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