Publicado el: Mar, Sep 4th, 2012

Sistema de salud en Bogotá: en cuidados intensivos


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Por Susana Noguera y Javier Forero

El sistema de salud en Bogotá está en cuidados intensivos. A pesar de los 1,5 billones de pesos que el Distrito presupuestó para esta materia en 2012, la red hospitalaria se encuentra al borde del colapso. Cierre de unidades de cuidados intensivos, cese de actividades en unidades pediátricas, déficit en atención primaria en salud y deudas con los centros asistenciales que superan los 530 mil millones de pesos; es el panorama actual.

De acuerdo con la Primera Encuesta Distrital de Salud, realizada por la Alcaldía Mayor de Bogotá y Profamilia, en 2011, en la cual más de 10 mil hogares fueron encuestados, casi 61% de la población está conformada por grupos poblacionales con niveles de pobreza medio, bajo y más bajo. 26% de los hogares están compuestos por tres personas y 25% por cuatro personas. 36 por ciento de los hogares bogotanos tiene jefatura femenina, porcentaje mayor que el del país (34%) según la ENDS 2010 y las localidades con el mayor porcentaje de población excluida del sistema son: Sumapaz (13 por ciento), La Candelaria (12 por ciento), Rafael Uribe Uribe (12 por ciento), Bosa y Tunjuelito (11 por ciento) y Kennedy y Los Mártires con 10 por ciento.

De acuerdo con datos del Ministerio de Salud, 1.286.353 de los bogotanos está vinculado al régimen subsidiado y según indicó el secretario de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, la ciudad necesita una adición presupuestal para evitar que el sistema entre en parálisis, pues si esto llegara a suceder, 6.779.196 bogotanos afiliados al plan obligatorio de salud, estarían en peligro.

Al respecto, el Ministerio de Protección Social anunció un proyecto de ley que descongelaría las cuentas maestras de la salud, lo cual generaría 500 mil millones de pesos para afrontar la delicada situación. No obstante, expertos aseguran que el problema no es solo financiero, también es estructural y para solucionarlo se necesitan cambios de manera urgente. “Hay una enorme masa de recursos, pero se ha convertido en objeto de generación de rentas para quienes se encargan de administrarla”, afirmó Rafael Vega, doctor en Administración de la Universidad de Hull, Inglaterra.

De acuerdo con la encuesta realizada por el Distrito, 79% de las personas que consultaron sobre su salud en el último año, la consulta femenina fue la más alta con 84% y la masculina con 73%. La consulta aumenta con la edad, acelerándose el crecimiento a partir de los 60 años. El mismo documento señala que 52% de las hospitalizaciones fueron por enfermedad, 21 por embarazo y 19 por cirugías con una estancia promedio de hospitalización de seis días. A su vez, en 2010, 22% de los adultos mayores estuvo hospitalizado y con mayor frecuencia lo estuvieron los mayores de 69 años, casados o unidos, vinculados al sistema de seguridad social y ubicados en las localidades de Sumapaz, Usme, Puente Aranda y Bosa.

El mismo estudio señala que 69% de los adultos mayores fue hospitalizado para atender una enfermedad; y 5% porque requirió un procedimiento quirúrgico principalmente los adultos entre los 60 y 69 años (30%).

¿Cual es en esencia el problema?

La base del problema es que las EPS subsidiadas le deben más de 260 mil millones de pesos a los hospitales del Distrito. Las entidades prestadoras de salud justifican el déficit en la iliquidez que actualmente presentan por la falta de pagos por parte Fondo de Solidaridad y Garantía (FOSYGA), entidad que administra los recursos para el subsidio y la promoción de la salud, que enfrenta un pasivo de más de 2.5 billones de pesos.

Esto es debido, según un informe emitido por la Contraloría, al exceso en el recobro de medicamentos y a que además “existe vacío en el control y seguimiento de los excedentes que quedan al liquidar contratos de continuidad de afiliación”.

Eso sin contar con que la Administración Distrital debe echarse a cuestas situaciones de atención especial. Casos como el de Wendy Mateus, referenciado por el diario El Espectador el pasado 2 de junio, muestran el tamaño del problema. Wendy es una joven de 18 años que sufre una enfermedad que requiere especial atención pues padece mucopolisacaridosis, una rara dolencia que no ha podido ser tratada debidamente y que, en su momento, dejó al descubierto que algunas EPS adquirían medicamentos al por mayor y se los cobraban al Estado al detal. Así, por ejemplo, un isodine que por unidad cuesta 255 pesos, lo estaban pagando en dos millones.

Según el medio, el tratamiento para Wendy exige que ella reciba una dosis semanal de naglazyme que no han sido entregados en su totalidad. Según su madre, todo se debe a que la Secretaría de Salud no ha gestionado los recursos pues, luego de que la EPS a la que estaba afiliada la joven dejó de funcionar en Bogotá (desde 2007), siendo responsabilidad de la Secretaría de Salud suministrarle a Wendy la costosa droga y cada ampolleta cuesta más de tres millones de pesos.

En materia de salud, la capital cuenta actualmente con 22 Empresas Sociales del Estado, conformadas por: cinco hospitales de III nivel, ocho de II nivel y nueve de I nivel; en este momento cuenta con 142 puntos de atención, donde se ofertan servicios de baja y mediana complejidad. Sin embargo, no existe un centro asistencial público de IV nivel de especialidad, lo cual deja un vacío importante en la atención integral a la población más vulnerable.

De estos, 19 centros asistenciales están en peligro de cesar la prestación de sus servicios. “Habrá un septiembre negro y eso obedece fundamentalmente a que nunca se había presentado una crisis tan profunda en los hospitales”, aseguró el secretario de Salud.

Un ejemplo claro de la decadencia de la salud en Bogotá, es el caso del Hospital Meissen. El escándalo que provocado por el hallazgo de serias inconsistencias en las facturas, entre las que se encontraron la compra de vinos, quesos y pagos a hoteles para reuniones que fueron canceladas con el dinero destinado a la manutención del centro asistencial, fue el detonante para el cierre de su unidad de cuidados intensivos y el malestar de los usuarios.

Sobre todo, teniendo en cuenta que, basados en la Primera Encuesta Distrital de Salud, en Ciudad Bolívar 36.9% de los hogares está inscrito en el régimen subsidiado de salud, mientras que en Usme, lo están 35.8% y en Tunjuelito, 22.9. Todos ellos son poblaciones atendidas por el Hospital de Meissen.

Pero el problema no para ahí. Las EPS Colsubsidio y Ecoopsos anunciaron su retiro para finales de este año debido a la difícil situación de la salud. Cabe aclarar que con esta medida 190 mil afiliados de Colsubsidio más los 46 mil de Ecoopsos deberán ser trasladados a otras instituciones.

“Las buenas EPS, las únicas tres que no tienen intervención, Unicajas, Capital Salud y Colsubsidio, están en riesgo. Lo que demuestra que no hay como mantener el sistema de salud que día a día pierde más dinero para prestar los servicios”, dijo Jaramillo.

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