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Publicado el: Sab, Ago 10th, 2013

Señor Gobierno, juegue limpio


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unicorPor Unicor

Las condiciones para la participación política de la oposición y los sectores alternativos en Colombia, han sido difíciles, la historia reciente nos muestra como el establecimiento siempre se ha cuidado de no soltar toda la cuerda, y de entregar a los disidentes, algunas migajas “democráticas”, pero que no pongan en riesgo el status quo.

La lucha por alcanzar desde la legalidad cambios estructurales en el sistema político va de la mano con la lucha por obtener mejores condiciones para ejercer la participación política. En Colombia, quienes detentan el poder saben a ciencia cierta que no pueden otorgar a sus detractores, en términos de igualdad, los derechos y garantías que se arrogan para ellos. La igualdad política ha sido una vieja aspiración de los movimientos y partidos alternativos, así como en todo el siglo XX, el desconocimiento, la exclusión y la eliminación física del contrario ha sido una de las principales características de los gobiernos de turno.

El Frente Nacional proclamado en 1959 y que fue la alternación gubernamental entre los partidos liberal y conservador, instituyo la práctica de la exclusión por parte de los partidos hegemónicos, tanto, que en las décadas posteriores -1960 y 1970-, fueron dirigentes de esos mismos partidos quienes encabezaron la oposición. Que comodidad!, imagínense, la oposición liderada por los mismos partidos, quienes se las arreglaban para reservar un espaciecito para los negros, los mestizos y los indios, hacían demagogia mientras fortalecían las condiciones de desigualdad histórica. Como consecuencias, positivas para el régimen y negativas para la oposición, ya que a pesar que en 1974 fue formalmente desmontado ese sistema de gobierno de unidad conocido como el Frente Nacional, se dio la continuación bipartidista con los presidentes López (1974–1978), Turbay (1978–1982) y Betancur (1982–1986); y con ellos, el reparto del Estado para los mismos liberales y conservadores. El mal ya estaba hecho y a la izquierda, junto a su desconocimiento, solo le quedo de esa repartija, que la empezarán a relacionar de forma premeditada con la subversión y el terrorismo.

Con la Constitución de 1991, aún vigente, se abrieron algunos espacios de participación, a partir de ella se han creado normas supuestamente para garantizar el ejercicio de la oposición y su participación política, empero, las que existen son paños de agua tibia, y las que se necesitan no han sido aprobada por el congreso.

En el gobierno de los diálogos con la subversión en la Habana, donde supuestamente, se habla entre otros temas, sobre los mecanismos y las garantías para la reincorporación a la vida civil de los alzados en armas, no se ha podido acordar un Estatuto de Oposición con el Partido Polo Democrático y para mayor preocupación, con la reforma del 2003 se estableció para aplicar a partir de las próximas elecciones parlamentarias el umbral no del 2% sino del 3%,  lo que obliga a los partidos minoritarios a pasar de de 280 mil votos a 450 mil votos para poder continuar en la lucha política.

Frente a estas amenazas contra la participación política democrática, se hacen propuestas ridículas, para superarlas, se propone por ejemplo que todas las fuerzas minoritarias se unan en una gran coalición, iniciativa además de ridícula, irrespetuosa, pues se le olvida al señor gobierno que los movimientos minoritarios tienen sus catálogos programáticos, sus propios intereses, sus propias diferencias, y que precisamente, lo que representa cada uno, es la pluralidad y la diferencia. También se observa al Representante Simón Gaviria, cazando incautos, con las manos abiertas para absorber a quien sea, con el objetivo de repotenciar a su “glorioso partido liberal”.

Son variadas las propuestas del gobierno, todas, cuidadosamente construidas para mantener la desigualdad en la lucha, nada se habla de la participación de la oposición y de las fuerzas alternativas en el poder ejecutivo, en el legislativo y en el judicial, o en los organismos de control, o en las instancias electorales.

Creo que la única salvación de los movimientos minoritarios es la recuperación de su capacidad política, del dialogo y la unidad para la lucha, creo además, que no es posible esperar una posición altruista del gobierno Santos y de su reeditado frente nacional (gobierno de unidad nacional), bueno, quien sabe, sobre todo ahora, que Álvaro Uribe es el jefe de la oposición, puede ser, que si llegaran a desaparecer los verdaderos movimientos alternativos, terminemos de seguidores del Camarada Uribe.

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  1. Muy buen analisis,pero no me gustó el apoyo a esá lacra de uribe,ese tipo lo que esta haciendo es buscando poder para volver a las mismas crueldades que cometió con el pueblo.No hay que admitirlo en ningún partido de oposición serio..

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