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Publicado el: Jue, May 28th, 2015

Profesor en Medio de Corrupción y Guerra


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indignacion-2013-04-09 00.01.30Por: Carlos Ortega/ Profesor Universidad de la Guajira

Como única institución pública de educación superior en el departamento, la Universidad de la Guajira, no ha escapado del manoseo y la corrupción que día a día se hace evidente en nuestro país con la administración de los bienes públicos como lo son la educación y la salud, para no ir más lejos. 

La Universidad de la Guajira ha sido manejada, en su corta historia de existencia, por administradores que siempre han tenido que concordar en sus intereses, de alguna manera, con los gobernadores de turno. No es extraño que en alguna ocasión un candidato a la rectoría, a pesar de haber obtenido el mayor número de votos populares para su elección, haya sido descartado por decisión de los poderes políticos regionales, simplemente porque de los de la terna era el que menos accedía a sus intereses políticos y económicos. Y entonces, por ejemplo, tuvo que haber un debate de Gustavo Petro en Bogotá para que prácticas semejantes se les llamara “carrusel de la contratación”. Y a los negocios indebidos con ese erario público se le llamara “mermelada”, y se pusiera en evidencia esta sutil manera de corrupción administrativa en el país.

Como profesor universitario durante 24 años ya, he sido testigo de las sucesiones de rectores que de una u otra manera han trabajado en armonía con el gobernador del departamento de turno.  He sobrevivido a casos de completa armonía institucional cuando el poder estatal estaba en manos de las más perversas y oscuras manos que Colombia haya vivido en su historia.  Y ésta es historia reciente, porque lo que nos ha tocado vivir a docentes como yo, con alguna actitud crítica sobre el acontecer público en las décadas recientes, es como para decir estoy vivo de milagro, o gracias a dios, pues. Porque además las cifras de asesinatos de profesores en Colombia no hay país que las supere en la actualidad.  Digo que sobrevivo como docente, y todo gracias a que mi actividad como maestro fue y sigue siendo, afortunadamente, reconocida por todos mis estudiantes, algunos de ellos docentes ahora, en su mayoría enseñando inglés en la educación básica, ganándose un salario de miseria, como casi todos los docentes escalafonados del país, y a los cuales el gobierno trata como a cualquier otro obrero más.

¿Cómo es posible que se siga pensando en Colombia que ser profesor es una más de las profesiones a las cuales la gente acude como un modo de subsistencia, como una solución a sus problemas económicos individuales?  Como si no fuera la educación la solución a los problemas más importantes de nuestra sociedad, y de cualquier sociedad en el mundo en los tiempos actuales.  Las ofertas del gobierno colombiano en términos de educación son manifestaciones de caprichos clasistas, materializados en espontáneos gestos de bondad y generosidad en programas como el “ser pilo paga” y en estímulos a la investigación en las instituciones de educación superior, siempre y cuando correspondan a las necesidades laborales de las empresas privadas y multinacionales que operan en el país.  Yo llamaría a esta nueva forma de administración pública una política yuppy, para emplear el término en inglés que relaciona a aquellos que tienen resuelto todo el asunto de la supervivencia, la casa y la beca, por herencia, es decir, yuppies como el presidente Juan Manuel Santos o la ministra Gina Parody, que administran desde su cómoda posición bienes públicos como la educación. Y, en consecuencia, son los que piensan y creen que cualquiera, si se lo propusiera, podría pertenecer también a su excelso grupo y podría por mérito propio ganarse alguna buena beca en Colombia.

Yo, sinceramente, a pesar de ser uno de esos afortunados becados, tuve que escalar cual Marco Fidel Suárez para ganarme una beca, aunque no para ser presidente, sino  para ejercer la profesión que más me gusta, la de la docencia.  Lo de ser presidente es una veleidad a la que sólo unas pocas familias prominentes en Colombia pueden otorgarse. La familia Santos, por ejemplo ahora, como ha sido tradicionalmente en la historia política del país. Excepción hecha de nuestro ex presidente Alvaro Uribe quien no pertenecía a familia presidenciable alguna, pero quien fuera catapultado en el máximo cargo por las fuerzas económicas más importantes del país en esos momentos, los cuales prevalecen en la actualidad. Por esta razón Juan Manuel Santos es presidente. El apoyo que tuvo de esas fuerzas económicas oscuras para su elección son las mismas por las cuales ya ha sido demandado por su impulsador. Después de que Santos empezara a ejercer su cargo de presidente, a su manera natural y heredada y por lo tanto conflictiva con los intereses de su antecesor, un “aparecido” en el cargo, Colombia pudo contar con una oposición visceral a los grandes proyectos políticos de estado en la actualidad, como el proceso de paz. Una buena parte de los consorcios económicos, las fuerzas armadas y los medios de comunicación oficiales del país no han tardado en llamar al gobierno de Santos como “traición” a la patria. Celebran el bombardeo de poblaciones enteras en el territorio como si fueran triunfos.  Se ensañan con el crimen y la muerte.  Les fascina la violencia y el terror.  Son los señores de la guerra y de la muerte en Colombia. RCN y Caracol hacen eco de sus desmanes.

Yo, mientras tanto, espectador de esta siniestra realidad, trato de hacer lo mejor posible lo que me corresponde: influenciar de la mejor manera, humana y crítica, a los estudiantes que me han asignado en los cursos que tengo en la universidad.  Si la beca que tuve el honor de recibir para mis estudios superiores hubiera sido para convertirme en administrador público, muy seguramente habría ya habría desvariado y probablemente ya me habría empelotado frente a la catedral del parque Bolívar en Medellín, como lo hicieron aquellos como la barca de los locos o los nadaístas décadas atrás, y gritaría “En alusión a Jaime Garzón después de que lo mataran”: “Hasta aquí los deportes..…País de mierda!”.

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