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Publicado el: Mar, Oct 9th, 2012

Plan Nacional de Cultura (3)

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Por Marco Mejía T.

Si bien, el análisis hasta aquí expuesto sobre el Plan Nacional de Cultura ha apuntado a los momentos de génesis y a la gestión que convocó al desarrollo de un modelo de consulta y participación, valga traer un cierto recuento que parte de un reconocimiento: señalar que fue loable la intencionalidad de  mantener una continuidad que aglomerara los granos de arena puestos, lo cual sentó unas bases en cuyos pilares estaba puesta la voluntad de vigencia y permanencia de la ruta, manteniendo el contacto y la gestión colectiva con y entre los actores culturales, tanto individuales, como institucionales y estatales.

Su vocación reflexiva se perfiló para alimentar la discusión sobre la resolución de los conflictos y blindar a las comunidades de las agresiones que atentan contra su memoria, contra su patrimonio, e incluso contra la vida misma. Para ello antepuso la necesidad de mantener la actitud tolerante, en busca de lograr el respeto por la dignidad de las personas, por sus derechos humanos y culturales, por la valoración del individuo como aportante de la multiplicidad cultural, por permitir las decisiones y la participación en las decisiones. No ha de negarse que el haber apuntado a la visualización de los territorios desde su producción y composición cultural, ha permitido que tensiones que surgen por la exploración de recursos naturales en territorios protegidos culturalmente, han impedido, si bien no en su totalidad, acciones de deterioro en los ambientes naturales de las poblaciones que habitan en esos territorios. Interesa también relevar que se avizoraba la participación en las tendencias globales, pero con la conciencia de las identidades que daban cuenta de nuestro ser, de la pertenencia y de la valoración de los imaginarios.

Para devolver los aportes de construcción, concibió los mecanismos necesarios que llegaran a las localidades mismas en busca de atender sus demandas culturales y propiciar sus propias formas de dinámica, alentando la gestión de sus actores y la autogestión de sus comunidades. Se buscó así mismo dotar de los instrumentos de planeación y de capacidades para la negociación que permitiera así, tener claridad en sus acciones participativas y mantenerlos en la conciencia de conservar y proteger sus entornos culturales, bajo modelos sostenibles y respetuoso del ambiente y por ello matizados como un escenario abierto que acogiera las propuestas del imaginario colectivo de  todas su regiones, el intercambio de sus saberes y la acción pedagógica como contribución a la formación de un ciudadano sensible, crítico, con capacidad de análisis, participativo, consciente de sus decisiones, exigente de sus derechos, tolerante y con capacidad de lectura de su realidad.

Cumplida la década señalada en el Plan Nacional de Cultura, no se ha desentrañado a fondo su incursión a lo largo y ancho de los territorios; su evaluación se ha entregado a expertos, que no alcanzan a oír la voz del colectivo que participó en su construcción. Las acciones puntuales que contiene pasan la prueba, y de seguro también los focos de atención prioritaria a los grupos minoritarios, población desplazada y jóvenes en zonas de riesgo, que valida la orientación y concreta  las prácticas culturales que se desprenden de esa ruta del Plan.
La cultura, que se pensó, estaba destinada a tener un papel central en el desarrollo social, tal como lo concebía el Plan Nacional de cultura, vio detenido su empuje  por el carácter mismo que adoptó el gobierno y por la indiferencia de los grupos y de los sectores implicados en las estrategias y en la decisión de políticas que apuntan al desarrollo, pero cuya miopía, les veló el entendimiento para intuir que entre las causas que impiden el desarrollo está la pobreza cultural de aquellos planes, concebidos únicamente desde el alcance del progreso material.
Quien sabe porqué, pero alguna oscura decisión truncó la conversación que el Plan proponía para validar el papel de la cultura en la ruta que debía orientar la marcha del país.

 

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