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Publicado el: Vie, Ene 11th, 2013

Pánico Económico

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Mario-SerratoPor Mario Serrato

A mediados del año que acaba de terminar, un conocido abogado bogotano denunció a Gustavo Petro por el  delito de pánico económico. Aquella denuncia terminó siendo archivada sin apelación, es decir, recibió una muerte de indigente.

Lo interesante de este episodio consiste en establecer de donde vienen y hacia donde van los ataques contra el alcalde de Bogotá. En el caso de esta denuncia por pánico económico, al parecer se tuvo solo el propósito de generar presión política y mediática contra el alcalde, situación válida en cualquier modelo político que se precie de democrático.

Lo censurable es apelar al sistema jurídico penal para alcanzar tal objetivo. En recientes comentarios de prensa, otros columnistas de opinión señalan que la campaña revocatoria contra el alcalde resulta innecesaria debido a que muy pronto los organismos de control emitirán las decisiones que marginarán al burgomaestre de su cargo y la cosas volverán a la normalidad. En pocas palabras: el modelo económico de Gustavo Petro debe ser domesticado y erradicado con los instrumentos de carácter disciplinario y penal encarnados en los organismos de control.

El debate político, la confrontación democrática de ideas, los foros de opinión y la crítica económica, se dejan a un lado cuando se trata de defender los intereses de los mercaderes de la salud, de la recolección de basuras y de la creación de infraestructura para la movilidad.  En muy pocas ocasiones he leído críticas al modelo de recolección de basuras en las que se  establezca con claridad por que es malo, por que no sirve o por que no es viable. Una sentencia de Enrique Peñaloza (pues él no opina, sentencia) sobre el tema,  apuntaba hacía las formas más manidas y ordinarias de defensa del neoliberalismo: lo público es malo e ineficiente, punto.
Otros comentaban que la arrogancia del alcalde Petro hacía conveniente su marginación del cargo. No he visto comentario alguno en torno a que los camiones compactadores ya son del distrito debido a que los usuarios del sistema privado de recolección de basuras hemos pagado, aparte del servicio de recolección, el mantenimiento, la gasolina y hasta las llantas de esos aparatos. Desconozco comentarios en relación con la propuesta de los recolectores privados de basuras de reducir el costo de su servicio en 20%, propuesta que emergió tan rápida y fácilmente que hasta el menos imaginativo de  los usuarios hubiese pensado que la propuesta se relacionaba con la renuncia a una parte del sobreprecio.
Los sectores más beneficiados con el actual sistema, los mismos que de alguna manera obtuvieron beneficios con la privatización de la salud y con la contratación administrativa en todas sus modalidades, consideran que su modelo representa un statu quo de origen divinal que debe ser defendido hasta por el sistema judicial. En caso de que este falle, es decir, que no les cumpla, apelarán incluso al atentado personal.(Recuerden a Gaitán)
Ese modelo, el del neoliberalismo, contiene en su interior las formas más arraigadas de apropiación inescrupulosa que la historia haya concebido. La defensa del modelo de recolección de basuras privado es la defensa de un modelo económico que ha demostrado su incapacidad para solucionar los grandes problemas de la humanidad. Es más, los agrava.
Hoy, cuando los ánimos del Doctor Miguel Gómez y su revocatoria se desvanecen en el mar de inconsistencias de su propuesta inconsulta y sin futuro, conviene preguntarse: ¿Están enterados los detractores de Gustavo Petro de su éxito en la colocación de bonos de deuda pública de la ETB al más bajo costo de intereses de la historia en la bolsa de valores de Nueva York, por una cifra superior a los $300 millones de dólares?. Claro que están enterados. Ahora, no nos extrañe si se disponen a preparar las denuncias en las que se señale que Gustavo Petro ocasionó un detrimento patrimonial al erario al pagar a los compradores de los bonos de la ETB  tan bajos intereses, y no faltará el penalista ilustre que presente la denuncia. No lo olviden: el objetivo no es Gustavo Petro, lo es la defensa del modelo neoliberal.

 

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