Publicado el: Sab, Jun 21st, 2014

NICOLETTE VAN DAME: Holandeses con rabo de Paja


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18173819nicollette.vandam1Por Mario Serrato/

“En la historia de los holandeses existen una serie de asuntos que la modelo debería reflejar en sus fotomontajes: por ejemplo, sus antepasados fundaron Ciudad del Cabo en Suráfrica y dieron, con los Bóer, los primeros rudimentos de la forma más afrentosa de racismo institucional de que tenga conocimiento la civilización: el apartheid”

En un acto que creyó audaz, la actriz y modelo holandesa, Nicolette Van Dame, acomodó las figuras de James Rodríguez y de Falcao García de modo que aparentaban estar en un episodio ansioso de inhalación de cocaína.

Quien conozca un poco a uno de esos jóvenes y cualquier laboratorio en el mundo, pueden confirmar que sus organismos se encuentran limpios de trazas de droga o de evidencias de consumo.

¿De la audaz modelo podrá asegurarse lo mismo? ¿Estaría dispuesta esta señora a permitir que le practiquen un examen de sangre con el fin de desechar evidencias de presencia de cocaína en su organismo?

Como los personajes del fotomontaje son colombianos y portaban en el acto de inhalación la camiseta de la selección colombiana de futbol, debe inferirse entonces que el mensaje de la actriz hace relación a la manía de consumir cocaína por parte de los colombianos.

Sí es así, no se equivoca, en Colombia se consume cocaína. Sin embargo, cuando nos asomamos a la situación de adicción a las drogas por parte de los jóvenes europeos, en particular los holandeses, la situación no permite augurar esperanzas de ninguna naturaleza y el panorama pinta mal.

Para nadie es un secreto que los habitantes de Ámsterdam, o de la  bella Róterdam, se desviven por un “pase” y están dispuestos a pagar, y pagan miles de sus preciosos euros por la adictiva droga.

Ahora, si lo que quiso señalar la modelo en su fotomontaje fue la industria de la droga en Colombia, conviene que recuerde que los barcos de su nación tuvieron durante más de tres siglos como preciosa mercancía a seres humanos que secuestraban en la costa occidental de África y sobre los cuales no han pagado la deuda histórica del más cruel de los negocios en la historia de la humanidad: la esclavitud.

El negocio de la droga, vive, como vivían los secuestradores holandeses, de las necesidades de un mercado cruel que los alimenta y estimula.

Si bien en Colombia, México o Bolivia se encuentran ostentosas fortunas nacidas de la droga, es muy probable que el bienestar de la modelo y actriz tenga por sustento el sufrimiento de miles de millones de esclavos que sus antepasados traficaban entre Europa, África y América, desde 1600 hasta bien entrado el siglo XIX.

Es una lástima que entonces no se pudiera hacer un fotomontaje de un marinero holandés bajando a las bodegas del barco a saciar su salvajismo europeo, mientras su esposa pasaba momentos de placer delicado y apacible con su sobrino en una fastuosa  casa de Ámsterdam, Gouda o Utrecht.

Quizás de uno de estos deslices de negreros haya nacido el tatarabuelo de la modelo que hoy lleva el apellido de su padre cuando su padre debería llevar el del sobrino de su bisabuelo.

En la historia de los holandeses existen una serie de asuntos que la modelo debería reflejar en sus fotomontajes: por ejemplo, sus antepasados fundaron Ciudad del Cabo en Suráfrica y dieron, con los Bóer, los primeros rudimentos de la forma más afrentosa de racismo institucional de que tenga conocimiento la civilización: el apartheid.

En este escenario, con esta historia, con estos antecedentes, la modelo y actriz lanza sus bromas de censura y reprobación. Con esta autoridad moral la señora califica y descalifica deportistas, naciones y culturas.

Pienso que ha llegado la hora para revisar el modo en que nos sacudimos el polvo de nuestras viejas taras históricas y culturales de modo tal que nadie se sienta con el derecho de ofender a los demás y que el ofendido no tenga por qué recordarle al ofensor su pasado ignominioso.

Por fortuna Nicolette Van Dame al parecer recapacitó y hoy, renunciada a las prerrogativas que tenía en su condición de embajadora de buena voluntad de las Naciones Unidas para su país, empezará a entender que a las personas se les debe respetar.

 

Displaying 1 Comments
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  1. lirio Visbal dice:

    Asi es Mario y apoyo tu comentario-protesta que evidencia que nuestra cultura debe reforsarce sentando precedente cada vez que seamos estigmatizados. La cultura del dejar hacer dejar pasar solo da lugar al irrespeto y desconocimiento de nuestra identidad

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