Publicado el: Mie, Ene 23rd, 2013

MEDELLÍN Y LOS TOROS


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andrés_preciado-copiaPor: Andres Preciado

“La fiesta brava en la capital de la montaña se ha tornado un poco en declive en los últimos años a causa del poco interés que despierta en el público en general”. 

Desde que vivo en Medellín veo como año tras año se repite una escena por esta misma época. Dos visiones opuestas de una misma actividad se dan presencia a través de defensores y detractores de las corridas de toros en el emblemático edificio de La Macarena.

Al lado derecho de la Avenida Regional, viniendo de norte a sur de la ciudad (o atravesándola de Bello a Envigado) se ubican aquellas personas que con arengas, algunas pancartas y mensajes alusivos a la protección animal protestan en contra del evento que provoca aglomeración en frente de ellos. Justamente, al costado izquierdo de la mencionada avenida, separados de los protestantes por barreras, ESMAD y policías comunes, se encuentra la fila de los personajes provistos de licor que aguardan por entrar a la catedral del espectáculo taurino en la ciudad.

Siempre pasa lo mismo en época de toros, el cuadro incluso puede tener a personajes que por años se repiten, al punto que pienso que algunos deben reconocer a sujetos históricos del otro grupo y viceversa, nunca cambia nada, solo de vez en vez una escaramuza de problemas y altercados por insultos y riñas, pocas veces piedras, casi nunca detenidos.

Lo que si creo que ha ido cambiando de a poco es la cantidad de gente, tengo la sensación que con cada nueva temporada de toros las personas por bandos son menos, tanto los protestantes eufóricos como los aficionados fieles. Mi percepción es que con el tiempo se ha creado una suerte de idea de desinterés taurino en la ciudad, me explico, cada vez es menos la gente que odia o ama los toros, puede resultar ilógico pero si hay un punto intermedio, el de las personas a las que no nos interesa en lo más mínimo lo que pasa con esa actividad.

Personalmente nunca en mi vida he presenciado la llamada fiesta brava, pero no por eso odio los toros o soy antitaurino, ni fu ni fa. Simplemente los toros no representan interés alguno en una parte importante de la ciudad, que se aleja de la discusión de permisión o prohibición y se limita a decir “Al que le gusta que los vea y al que no pues que no lo haga”.

Con el tiempo esa divergencia ha sido matizada por el desinterés que a una masa importante de los ciudadanos le genera el tema taurino. Sobrevive por los fieles aficionados, pero parece ser una fiesta en declive.

@andrespreciado3

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