Publicado el: Sab, Abr 30th, 2016

MATAR INDIOS A PEDIDO DE LA BANCA MUNDIAL

JIM-YONG-KIM-IMG_1108 (2)Por Mario Serrato//

El poder de Jim Yong Kim es tan descomunal y sus declaraciones tan graves y despiadadas, que permiten confundir los actos de los miembros de ISIS con travesuras de colegiales


Nada más y nada menos que el director del Banco Mundial, un sujeto de nombre Jim Yong Kim, en reciente pronunciamiento público, consideró necesario matar líderes indígenas cuando estos presenten algún modo de oposición a los grandes proyectos hidroeléctricos.

En opinión del poderoso e influyente líder mundial, los indígenas no pueden detener el progreso y menos el avance de la tecnología y sus beneficios para la humanidad, con el pretexto insignificante del mantenimiento de sus culturas.

En Colombia esas mismas palabras, que provocan hasta sueños húmedos a Germán Vargas Lleras y a los propietarios de la represa de El Quimbo, en el Huila, han sido pronunciadas en otro contexto y en otras épocas.

Es cierto. Pablo Escobar Gaviria, en su odisea criminal para evitar ser extraditado, más de una vez declaró la necesidad de matar policías, acto que en sí mismo fue considerado terrorista. Sobre estas declaraciones que muchas veces se convirtieron en realidad,  corrieron ríos de tinta en  las prensas de los periódicos y miles de horas de histeria en los noticieros radiales y de televisión.

Con justa razón las autoridades civiles y militares del mundo entero rechazaron la declaración terrorista y pidieron persecución implacable al mercader de la droga. Todos sabemos que esta petición, al materializarse en actos militares, uso de tecnologías espaciales y estrategias de inteligencia inimaginables, alcanzó niveles de película de Hollywood y terminó con la muerte del brutal asesino en el techo de una casa ajena en un barrio cualquiera de Medellín.

En contraste, el director del Banco Mundial, quien se pasea orondo por los foros más influyentes del mundo, recibe homenajes de jefe de Estado y determina el destino del planeta, aprueba el exterminio de líderes indígenas sin que ninguna autoridad en la tierra descalifique una petición que genera terror entre personas que gozan, como cualquier otro ser humano, del derecho a la protesta y a que sus opiniones y necesidades sean consideradas cuando de alguna o varias maneras, los grandes proyectos de infraestructura hidroeléctrica afecten su vida y sus culturas milenarias.

La sindicación de terrorista parece tener menos posibilidad de aplicación cuanta mayor fortuna o influencia posea quien ejecuta actos, o pronuncia palabras capaces de dejar pegado a la tierra y sometido e indefenso a quien las recibe.

Los habitantes del mundo tenemos a un hombre con una influencia desmedida en el destino de la humanidad que justifica crímenes y considera necesario el exterminio de indígenas en declaraciones terroristas sin que esa misma humanidad le haga la menor censura.

El poder de Jim Yong Kim es tan descomunal y sus declaraciones tan graves y despiadadas, que permiten confundir los actos de los miembros de ISIS con travesuras de colegiales

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