Publicado el: Jue, Abr 10th, 2014

MARIA GODOFREDA RUEDA


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hollman-vs-godofredaPor Mario Serrato

“…la modalidad más corrupta y sucia de persecución al periodismo se presenta cuando otros periodistas se ponen del lado del poder para eliminar a los colegas que discrepan, disienten, se oponen o simplemente no piensan de la misma forma”.

Tuve la oportunidad de leer a la señora María Isabel Rueda en su última columna de El Tiempo en la que se refirió a Canal Capital, a Hollman Morris, a la contraloría distrital,  al desgreño contable total, al desvío de fondos públicos para hacer política como la peor forma de corrupción y a la programación cultural como único objetivo de la televisión pública.

Hacía mucho rato que no escuchaba una diatriba tan errática y tan disparatada como la de la señora Rueda a quien en adelante llamaré doña Godofreda, debido a que me trae a la mente a un personaje creado por un incisivo humorista político que fue asesinado una madrugada fría y solitaria en un acto perpetrado por unos criminales pagados por alguien que siente tanto odio en el alma y tanta intolerancia como doña Godofreda.

Empezaré por establecer que la razón por la cual las entidades del distrito pautan en Canal Capital obedece a una sencilla razón: Porque el Canal Capital se ve: idiota. Porque tiene audiencia. O como dicen los anglo alienados: tiene buen rating. Y lo tiene debido a que su programación es interesante. Y es interesante debido a que tiene variedad de opiniones y tiene variedad de opiniones gracias a que, hasta  personas como usted puedan ser entrevistadas en él o presentar un programa entero. La única condición que creo le pondrían es que no sea monotemática y mamona como Claudia Gurisatti en su programa La Noche en el que lleva más 15 años hablando mal de Chávez. El día, o la noche en que la Gurisatti hable del maquillaje de las ranas, o de las uñas de las quinceañeras, con seguridad alguien se asomará por allá.

En Canal Capital me enteré de lo que pasó verdaderamente en el canalla atentado de las FARC al club de El Nogal y pude establecer, aunque me da miedo decirlo, quienes fueron los hombres de atrás en la masacre de El Aro. Situaciones que en ninguna de las múltiples y estériles actividades periodísticas de doña Godofreda se establecerían.

En Canal Capital conocí los argumentos de los homosexuales y de las personas con diversidad cultural contados y presentados de un modo interesante, bien dicho y con estilo audaz, asunto totalmente diferente a las aburridas columnas de Doña Godofreda en las que solo se mencionan modalidades del poder, mezquinas alianzas, actos de corrupción, formas de deslealtad, nombramientos inapropiados y avionadas de poderosos, en conclusión, la política dicha en un lenguaje periodístico insidioso, monotemático y ordinario.

Por otra parte, para mí, y muchos bogotanos,  es una noticia importante conocer de primera mano la opinión de un alcalde destituido: su forma de defensa y argumentos, y confirmar, mediante la televisión,  que ese personaje y esos asistentes a la plaza de Bolívar jamás, repito, jamás, hicieron el más mínimo acto de violencia, ni siquiera simbólico ante el desaguisado descomunal que los convocó. Esa es una muestra de cultura, Doña Godofreda, que escapa a su comprensión, pero que sentimos y apreciamos los no violentos que vivimos en Bogotá.

En otra parte de su columna, Doña Godofreda considera que el entierro de Chávez no justificaba un programa como el producido por el Canal Capital para el efecto.

Me pregunto ¿Y por qué no? Yo quería verlo. Miles de personas querían verlo. Yo, bogotano por adopción, tenía interés en conocer las vicisitudes de ese acontecimiento. ¿O es que tal gusto debe ser censurado, corregido o eliminado para satisfacer a Doña Godofreda?

En particular considero un elemento cultural de gran valía, y un hecho en la economía contemporánea, la forma en que se configura y desarrolla el socialismo del siglo XXI, opción económica que por no ser ideada por los mentores económicos y filosóficos de doña Godofreda, José Obdulio Gaviria y Faustino Asprilla, tenga que dejar de ser  interesante.

Por otra parte en el entierro de Chávez, personajes y líderes del mundo entero expresaron su criterio en relación con un líder latinoamericano en todo superior a doña Godofreda.

En relación con la política que doña Godofreda asegura se hace desde el Canal Capital a favor de Gustavo Petro, me estremece confirmar que la simplicidad de esa fanática alcanza extremos de chiste. Para cualquier periodista del mundo la destitución de un alcalde de la capital de un país del mundo hubiese reclamado el mayor interés. Ese interés se reflejó  en miles de intervenciones, programas, debates, discusiones etc. En uno de ellos me pareció ver a Pachito Santos y en otro a Jaime Castro. Hasta en ese tema hubo diversidad y cultura. La cultura política. Esa también existe. Esa también es cultura. Así la limitada visión de las cosas por parte de doña Godofreda lo ignore.

Y por último, un periodista serio, es decir alguien sin fanatismos y odios viscerales, se tomaría la molestia de citar o indicar  el sitio en que se encuentran o el modo de conseguir el dato que permitió establecer que en Canal Capital se presenta un “desgreño contable total”, según palabras de la doña.

En la mayoría de las épocas es el poder político el que se ensaña contra los periodistas: los chuzan, los amenazan, los judicializan, no los permiten comprar papel para publicar, los censuran, etc., sin embargo, la modalidad más corrupta y sucia de persecución al periodismo se presenta cuando otros periodistas se ponen del lado del poder para eliminar a los colegas que discrepan, disienten, se oponen o simplemente no piensan de la misma forma.

A manera de conclusión, digamos por una sola vez la verdad: señor Hollman Morris… van por usted.

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