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Publicado el: Mar, Mar 26th, 2013

“Los invito a que seamos Garzas, nunca Avestruces”


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Mario-SerratoPor Mario Serrato

He recibido una interesante y estructurada crítica a mi columna de la semana pasada en la que me refiero a la estrategia de algunas organizaciones y de la pauta publicitaria de impedir que la serie de televisión, los 3 Caines, siga siendo emitida. Empecemos por decir que siempre he considerado que la oración: ” haré una critica constructiva” constituye un pleonasmo debido a que,  por esencia,  toda crítica construye. La que destruye, es la censura. 

La crítica necesita que las cosas se vean; la censura exige que las cosas se oculten. La crítica pone el dedo en la llaga; la censura corta el dedo. La crítica levanta la voz y grita; la censura obliga a callarse. La crítica brilla; la censura oscurece. La crítica estudia al otro; la censura lo hace invisible. La crítica enaltece; la censura envilece.
Efectivamente nunca creeré que resulte positivo que alguna persona simpatice con los autores de las más grandes masacres de indefensos que han tenido lugar la historia del país. Pero tampoco puedo llegar a creer que una visión de las cosas, en el marco de la ficción histórica emitida por televisión, pueda llegar a convertir en un narcoparamilitar a nadie.
Del mismo  modo en que no creo que la emisión reiterada y  repetida de “El Derecho de Nacer”,  la emblemática radionovela de Felix B. Caignet, haya disminuido de forma sustancial los índices de abortos en la población latinoaméricana, a pesar de que la iglesia católica cada lustro consigue que se reemita con otros actores y en otros escenarios y épocas,  el mismo drama.
Tampoco puedo creer que Don Camilo, la histórica comedia de Giovaninno Guareschi, sea capaz de reimpulsar la violencia y la intolerancia partidista en Colombia.
Esa intolerancia y violencia la impulsan la censura y el odio cuando se encuentran unidos por el poder. Esa intolerancia, en los aciagos años del gobierno del ex presidente Uribe, redefinió la sigla ONG, con el peyorativo de Organización Nacional Guerrillera. También generalizó a la guerrilla y la encasilló con el vocablo Terrorista.
El odio y el poder sumados dieron origen a la gesta de los Castaño y ese poder, que usaron de modo criminal, tuvo colaboradores que aun están ocultos para la mayoría de colombianos, quizás no lo estén para las victimas directas, pero si para la mayoría de los colombianos y no serán los libros de historia los que llevarán a conocimiento de todos nosotros aquellas realidades que necesitamos conocer. La razón es simple y triste, somos un país de analfabetas y de amnésicos.
En relación con el periodo de tiempo que la señorita Carolina Guevara califica de no histórico, negando su condición con el argumento según el cual el fenómeno Castaño no es historia por que aun lo estamos viviendo, me agrada decirle que tiene razón. La tarea entonces consistirá en interpretar nuestra realidad de modo inmediato y a medida en que esta se vaya viviendo;  para ello es importante o ineludible el relato, o el relator, cualquiera que sea su ideología o posición: el asunto es que lo haga.  Y cuanto mayor sea la incidencia de su relato o mayor sea la masificación de su relato, mayor será la crítica y la construcción que haremos frente a esa investigación, propuesta o posición.
En los 8 años de gobierno de Uribe Vélez la crítica fue censurada mediante un artilugio del poder: se le consideró subversiva. Solo gracias a esa estrategia ese presidente pudo conseguir que se produjera una ley cuyos únicos beneficiarios fueron los victimarios. Si la crítica hubiese gozado de garantías y libertad, con seguridad no tendríamos hoy a Ramón Isaza al borde de la libertad y a mas de 40 ex congresistas gozando de condena de ejecución condicional después de pasar tan solo tres años de cómoda reclusión en un pabellón de lujo.
Ahora, ¿que resultados esperamos de la serie de televisión los 3Caínes? Yo solo espero uno: La crítica. Un crítica rica, amplia, masificada. En la que un gran número de colombianos se interesen por conocer mejor el fenómeno.  Y en esto no me cabe duda de que el vehículo del televisor logra mayor difusión que cualquier otro medio, dicho de otro modo, encontremos un detonante diferente para que la onda expansiva alcance un mayor monto de territorio y genere mayor cantidad de acciones.
Neruda escribía: “Estamos cansados de escribir poesía para poetas, de escribir para un pueblo que no sabe leer”. Por mi parte me encuentro cansado de hablar siempre con los mismos sobre el mismo tema debido a que siempre llego a la misma conclusión y alcanzo el mismo logro: El olvido.
La columnista que crítica mi artículo me pregunta si prefiero que el maestro de mis hijos en ciencias humanas abandone el texto guía y los ponga a ver la novela. Mi respuesta es sí. Un sí rotundo. Durante un semestre entero en la facultad de Antropología en la Universidad Nacional estudiamos con detalle la telenovela que estaba siendo transmitida por allá en 1987. Los resultados fueron espléndidos. Muchos de los estudiantes de la época, a partir del método ya mencionado, abordamos con mayor facilidad a los más complejos pensadores de la antropología y de la epistemología.
Recomiendo hacer una lectura amplia y discutida sobre “El Libro de Sofía”, antes de abordar “El Diccionario de las Ciencias Filosóficas” de Hegel o “El crepúsculo de los Idolos” de Nietsche.
Por otra parte, considero que una organización que trabaje por la memoria y contra la impunidad, tiene en el debate mayor campo de acción que aquella que ya encontró la verdad y se encarga de negar la posibilidad de que otro la mencione o se refiera a ella.
Sea esta la oportunidad de ver el modo en que este seriado abordará el tema de la masacre del El Aro, en la que cual se menciona el nombre de Alvaro Uribe Vélez en una situación que pone a pensar a muchos. O el modo en que los jefes paramilitares de manera unánime ordenaron a sus asesinos y a las poblaciones sometidas, votar por un candidato de sus afectos en las elecciones de 2002. Tendría mayor lógica y sentido que este candidato unánime de los  paramilitares se pusiera en la tarea de impedir que ese tema se tratara en la serie. En cambio, si el tema se toca (de cualquier modo en que se haga), las víctimas dispondrán de un elemento incisivo para la crítica y la denuncia de impunidad.
También me referiré al tema de las víctimas considerándome una de ellas. Como colombiano venido de provincia presencié el modo en que los paramilitares, asociados con los poderosos de las zonas rurales, fueron tomando espacios e interviniendo en todas las modalidades de la vida cotidiana. Atestigué el modo en que los órganos de poder del gobierno se fueron sumando a la gesta y también la manera en que la clase dirigente de cada región los fue apoyando y al final de ese episodio, viví de cerca el amplio debate judicial al que se dió el nombre de parapolítica.
Una sola conclusión extraigo de la manera en se armó ese tinglado criminal del paramilitarismo: El silencio. Gracias a que nadie dijo nada, nadie vio nada, nadie denunció a tiempo y gracias a que las autoridades comprometidas se hicieron los oídos sordos y censuraron con la muerte a quien hablara, fue como se pudo dar ese macabro momento de nuestra historia reciente y estoy seguro de que el único modo en que puede continuar es haciendo más silencio. Negándonos a tratar el tema. Oponiéndonos a que se mencione. Censurando a quien lo aborde.
Ningún modo de censura ha conseguido jamás la verdad, solo la ha ocultado. El  tema de los  3Caínes no es más que un ejemplo más del viejo problema que tenemos de negarnos a discutir lo que nos irrita. De negar los hechos, o de aceptarlos solo si su interpretación encaja de manera exacta con nuestro criterio, opinión o modelo preconcebido y en el momento en que consideramos se nos debe otorgar la razón. Esto último, me parece una majadería.
Invito a las víctimas directas e indirectas del paramilitarismo, (no entiendo de que modo se establece la diferencia y quien tiene la autoridad moral para establecerla) a observar con espíritu crítico la propuesta de RCN, y, a partir de allí, reiniciar una nueva y renovada discusión y trabajo tendiente a la recuperación de la memoria colectiva, ahora masificada, y a la lucha contra la impunidad. Es decir, los invito a que seamos Garzas, nunca avestruces.

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  1. Sr Serrato, muy honrada de recibir respuesta, solo una observación: es Señora, Señora Carolina;
    Muchas gracias por ampliar su posición enriqueciendo esta vez el debate y no dejando a la crítica como simple y sin oficio. Mucho tienen que hacer los que además sacan tiempo para alzar la mano y la voz, no somos gente sin oficio. Seguro que me comprende.
    Un fraternal saludo

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