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Publicado el: Mar, Nov 6th, 2012

Los Invisibles

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Por Carolina Guevara.

¿Recuerdan a la familia de los Increíbles?, la película de animación: El Señor Increíble, el hombre fuerte, invencible, amante de la aventura, pero más de su familia. La Señora Increíble, la mujer guapa, multitarea, con increíbles capacidades de volver elástico su cuerpo y el tiempo, salvar el mundo antes de hacer la comida. La pequeña Increíble,  tímida, que le teme a sus capacidades y se esconde por miedo. El pequeño niño Increíble, un niño que corre muy rápido, con miedo pero valiente. Y finalmente el Bebé Increíble, no se sabe cuál es su poder, pero se sabe que tiene un gran poder, en la mayoría de la peli no se sabe dónde está, pero se sabe que está! y es dejado (gran parte de la peli) en manos de la niñera mientras papá y mamá resuelven otros asuntos que parecen más importantes.

Sin embargo no quiero hablar de los increíbles sino del profundo parecido que tienen con una familia de “términos” que han sido acuñados para favorecer el discurso, ya que la agrupación y homogenización de millones de personas en un solo “término” resulta mucho más adecuado y amable con el idioma.

Esta familia de términos se llama “Los Invisibles”:

Como el Señor Invisible, el grupo que, para los llamados países desarrollados, son muy útiles en épocas de bonanza (porque se ocupan en los trabajos peor pagos pero necesarios para el crecimiento del país, como la construcción [hasta que estalla la burbuja] y el servicio doméstico [para que laven y planchen la ropa de empleados y empleadas nacionales y legales, y para que cuiden/críen a sus hijos e hijas], entre otros trabajos de igual cualificación y reconocimiento).

Pero este grupo también representa muchos problemas en épocas de crisis, porque no hay trabajo para ellos y el poco trabajo existente es para los nacionales, no hay presupuesto para su seguridad social y el poco que hay es para atender a los nacionales, y porque llenan las calles con sus ventas ambulantes en detrimento del comercio legal de los nacionales. Este  Señor Invisible parece estar constituido biológicamente para ejercer trabajos forzados, y tiene la valentía para, en una balsa o patera, embarcarse a la aventura de buscar comida para sobrevivir en otros países y poder enviar remesas familias. Con ustedes: Los Inmigrantes.

Como la Señora Invisible, el grupo que es multitarea (normalmente debe tener 2 o 3 trabajos para poder sobrevivir, además de llevar la casa, cuidar a sus familiares dependientes y enseñar a sus hijos e hijas desde tempranas edades a ser productivos), y que vuelve elástico un dólar al día para comprar comida, salud y medicamentos, educación, vivienda, agua,  electricidad o madera, ropa, transporte y cuidados para toda una familia: Los Pobres.

Como la Niña Invisible aquellas a las que les debería avergonzar su sexo y esconderlo en casa,  aquellas débiles de carácter y miedosas a quienes hay que proteger porque no se valen por sí mismas, aquellas que utilizan el poder de desaparecer para evitar agresiones físicas o psicológicas. Ellas, quienes es mejor que se escondan en casa para no sufrir un ataque sexual y que más les vale que no las vean opinando mucho, pensando mucho, o ascendiendo mucho en un trabajo: Las Mujeres.

Como el Niño Invisible, el que cada vez que tiene un problema, la única y mejor solución es correr de un lado a otro, de un campo a una ciudad, de un campamento a otro, de un país a otro. Pareciera que su única capacidad es la de correr, pero tiene otras, la paciencia y aguante de los santos y la habilidad de tomar en menos de 1 hora la familia y las cosas que quepan en una bolsa que no pese mucho (en las migraciones la carga debe ser leve) y abandonar lo poco que tenga, con ustedes: Los Desplazados y Refugiados.

Y como Bebé invisible, el grupo de personas del cual no se sabe a ciencia cierta su poder ni quien lo ostenta o lo controla (¿la actuación de los gobiernos?, ¿la inacción de las instituciones?, ¿los grupos armados al margen de la ley?), y muchas veces son dejados a cargo de un responsable incapaz, hasta que el conflicto se vuelve insostenible e intervienen los responsables capaces (que algunas veces demuestran no ser tan capaces), igual no hay peligro porque aunque se sabe que están, no se sabe cómo están, y la mayoría de personas no tenemos muy claro en donde, seguramente está en un lugar “remoto”. Señoras y Señores con ustedes: Las Víctimas de conflictos armados.

Esta gran familia de términos, como toda familia, se desarrolla y crece. Y como en toda familia, estos términos también se parecen y comparten características, por ello no es extraño ver a una mujer, víctima de un conflicto armado, refugiada o inmigrante que es pobre.

A pesar de que esta familia de términos cobija a personas que son increíbles, porque con lo mínimo en cuanto a recursos y lo máximo en cuanto a vulnerabilidades, sobreviven!, son mejor llamados Invisibles, ya que si echamos cabeza, de ellos y de ellas se habla todo el tiempo en las noticias, pero… ¿recuerda usted haber escuchado sus nombres?, ¿sus otros nombres?, ¿sus profesiones, roles, cualidades, logros, esperanzas, amores, virtudes y miedos?? ¿Sabía usted que estas personas tienen otro nombre a parte de “inmigrante”, “pobre”, “mujer” y “víctima? Pues sí, son personas! Y también se llaman Argelia, Pablo, Jacinto y Cindy. También corren para jugar a la pelota, también ríen de las imprudencias de las criaturas, también se sientan a discutir de política, también les da cólico menstrual y dolor de espalda, también se hacen bromas, y así como muchos de los no-invisibles, hacen planes, sobre sus vidas, sobre las vidas de sus hijos y sus hijas, también quieren comer algo “diferente” al otro día o tienen un antojo brutal de algo dulce.

También son padres, madres, profesores, recolectoras, asistentes sanitarios, hermanas, tíos… porque también tienen roles familiares y ocupaciones como los no-invisibles.

Nos seguimos acostumbrado a hablar y escuchar de cifras, de lugares remotos…  hacemos día a día una oda al invisible, sea que nos importe las cifras que oímos y como buenos samaritanos sentimos compasión, o sea que no nos importe en lo absoluto y pasamos de ellos. En ambos casos perpetuamos su condición de invisibles.

Si vio la película de 2005 Señor y Señora Smith, ¿Qué pensó usted cuando muestran una “calle” de Bogotá sin asfalto, solo arena y piedras y una gallina pasando como si toda la calle fuera un corral?, ¿Qué pensó cuando vio que en la tienda en donde entra Angelina Jolie (Sra. Smith) ¡vestida de manga sisa y pantaloneta!, hay un ventilador? ¡En Bogotá! ¡Un ventilador en una tienda! ¿Acaso no le dio risa de la ignorancia del director de la película? ¿O se sintió indignado de que mostrarán así a la Atenas Sudamericana? ¿No será que usted también es un invisible? ¿y su familia? ¿y sus amigos?

Sabía que muchos de esos Señores Invisibles Inmigrantes son colombianos, colombianos considerados personas “ilegales”, que Colombia lejos de ser país emergente aún es, en conjunto, La Señora Invisible con millones de  pobres en las cifras de los países desarrollados. ¿Sabía que Colombia es el único país en el continente americano en donde hay un conflicto armado entre el gobierno y grupos insurgentes de magnitudes comparadas con los conflictos africanos y por ende hay millones de Niños Invisibles desplazados y refugiados y Bebés invisibles víctimas del conflicto? ¿Sabía que el machismo en Colombia es una de las causas más graves de violaciones sexuales cometidas contra las mujeres y muertes de mujeres? ¡Claro que lo sabía, si en las noticias lo ve!

Entonces, de nuevo pregunto ¿Seguro que usted no es uno de los invisibles?, bueno, usted no es pobre, no tiene deudas, no ha comprometido la universidad de su hija o hijo y siempre llega solvente a fin de mes, nunca ha sido desplazado a pesar de que lleva toda la vida como itinerante pagando arriendo, nunca estuvo en el puente de la Macarena o en el Nogal a pesar de que supo de la bomba por las noticias, no tuvo un muerto de Pablo Escobar, una amenaza de paramilitares, ni un secuestrado de la guerrilla. Y tampoco es una mujer invisibilizada que no puede ascender en su trabajo porque “los hombres son más capaces para la labor” o una viuda que le tocó trabajar de todera sin subsidio alguno para poder dar de comer a sus hijas, o nunca la han violado, nunca un hombre la ha “castigado” pegándole, nunca le han dejado de reconocer méritos por no tener una carrera… nunca.

Ah! ¿Que alguno de estos escenarios si le suena familiar?, entonces sí, se confirma la sospecha: ¡es usted también un invisible! Y ¿le gusta cuando hablan de usted como cifras sin pensar en lo que siente, en lo que quiere, en sus expectativas? Entonces, aunque sea por dignidad ¿no debería pelear para que no lo invisibilicen? ¿No debería pelear porque no invisibilicen a millones de personas como a usted? Claramente algunas en peores condiciones, pero al fin y al cabo todas arena del mismo costal.

No tiene que armar una ONG, ni irse de manera voluntaria a una misión de paz, si quiere, está concientizado y le gusta leer, sería muy útil, aunque no es la única vía. De muchas otras maneras puede hacer mucho para visibilizarse y echar una mano para visibilizar a los miembros de nuestra familia de términos. Tenga en cuenta que quienes pueden realmente y tienen la responsabilidad de hacer algo por ellos y por ellas son a quienes usted vota, por ejemplo. También tienen mucho poder las empresas, decide usted si quiere abonar a los beneficios de la cuenta privada del campesino que vende en la plaza o del dueño de una multinacional, o si compra moda europea en Zara acrecentando las arcas sin fondo de Amancio Ortega o le compra a la viuda que está trabajando de todera, y también de costurera. También usted decide si contrata servicios de una empresa nacional o de una extranjera, de pronto la nacional no ha desplazado a cientos de personas…, qué tal si deja de enseñarle a sus hijos a ser varones y les enseña a ser humanos, qué tal si entiende que las mujeres también tenemos testosterona y los hombres serotonina? Qué tal si usted mujer deja de tomar como normal que su marido le pegue o le grite a usted y a sus hijos y le enseña a sus hijas y a sus hijos que eso no es normal. ¿Y si la próxima vez que esté de acuerdo o no con un proyecto de ley piensa en cómo le puede afectar a todos los invisibles antes de posicionarse a favor o en contra?

Seguramente lo que usted haga por los Invisibles, alguien más en otro lado del país o del mundo lo esté haciendo por usted, que también es uno de “esos”… seguramente.

Displaying 1 Comments
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  1. Norman dice:

    Algun dia.. estos invisibles serán los abanderados de cosas muy grandes.

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