Publicado el: Jue, Nov 20th, 2014

La nueva ecuación o una oportunidad para defender la educación pública.


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educacionPor: Alberto Blandón y P. Maclaren

Se habla mucho de la defensa de la educación pública y de la calidad de la educación; la mejor oportunidad para ello es trabajar al rededor del número de estudiantes por aula; disminuir el número de estudiantes por aula significa trabajar por la calidad, por la salud mental de los docentes, por generar procesos de comunicación directos y con participación de estudiantes y docentes, pero también significa que la educación pública, el menos en Bogotá, puede lograr lo que han logrado otros colegios, en otras latitudes: Generar ambientes de aprendizaje con sujetos reales a los que se puede conocer, con lo que se puede interactuar, con los que el conocimiento y el aprendizaje sean una posibilidad cierta y real.

Ante esto lo menos que se pudiera esperar es que a propósito del 40X40 se genere un diálogo cierto y real entre la administración distrital  a través de la SED con los colegios, valga decir docentes, rectores, estudiantes, coordinadores, orientadores y padres de familia y donde se traten los temas que día a día se presentan en el colegio incluida la crisis que está generando la llegada de una gran cantidad de “operadores” que no sólo no saben de pedagogía, sino que retan, desconocen al docente y con refrigerios, juegos y actitudes permisivas mantienen a los estudiantes retenidos en el colegio, sin lograr que los asuntos claves respecto al aprendizaje, el conocimiento, el saber, los valores y la articulación se aborden.

Urge construir colectivamente un bien común garantizando para ello la información oportuna y veraz y permitiendo la comunicación. Esto significa PARTICIPACION. Surgiría así una nueva puesta en escena teniendo como protagonista la educación como un compromiso de la sociedad y un proceso cultural y social que nos permita aportar a la construcción de un horizonte de sociedad que nos devuelva la fe y la esperanza en la construcción colectiva y re-signifique el valor de los docentes como una fuerza transformadora y el papel de los estudiantes como sujetos sociales con saberes, deseos, derechos e imaginación y en general a la comunidad educativa se le otorgue un reconocimiento como parte del proceso educativo y no como espectadores o depositarios de las quejas,  a la academia se les vea y aprecie por sus aportes y no se les reduzca a contratistas y “operadores”; Esta nueva puesta en escena es la oportunidad para dotar a la SED de un GPS que nos permita tener derroteros conocidos, creíbles y posibles.  En últimas reclamamos que a los docentes no se le reduzca a clientela electoral y que la educación sea un proceso de hacerse humanos para transformar transformando.  Es decir educar para humanizar y humanizar para transformar.

Experiencias y reconocimiento de los territorios

Una propuesta curricular como la que se plantea en 40×40, requiere como mínimo re-conocer las realidades de los colegios, de los docentes, de los estudiantes y de los territorios. Sobre la dinámica de los colegios ya anotamos que se requiere con urgencia una estrategia eficaz e inmediata para resolver el tema del gran número de docentes que se incapacita, nombrar los docentes faltantes y reducir el número de estudiantes por aula, así mismo se requiere abordar la realidad de los docentes: su deteriorada imagen social, su sobre carga laboral, su precario salario, su situación de salud y emocional por cuanta de las tensiones diarias y de las políticas improvisadas y que no les reconocen sus aportes, saberes y experiencias. De otra manera es insistir en los síntomas sin re-conocer la enfermedad. (Realidad)

Los estudiantes tienen unas realidades, también muy particulares, relacionadas con las dinámicas familiares, con su propia emocionalidad, con la inestabilidad y violencia de algunos sectores, con las culturas juveniles… Pero además hay un problema adicional que está en crecimiento y que tiende a desestabilizar la precaria estabilidad que aún persiste en los colegios. Por cuenta de garantizar el derecho a la educación, el cual compartimos y apoyamos, se genera en las aulas y los patios una enorme confusión por cuenta de jóvenes que por edad y por haber permanecido algún tiempo fuera de la cotidianidad escolar, muchos con “experiencias de calle” imponen lógicas de pandillismo, consumo irrespeto y poco aportan a las dinámicas escolares. Ya en el terreno pedagógico existen propuestas y experiencias como la llamada EDJA- EDUCACION DE JOVENES Y ADULTOS- que tiene propuestas metodológicas, pedagógicas y didácticas para estas poblaciones, pues es claro que en las dinámicas actuales de nuestros colegios no hay cómo abordar procesos de EDJA, lo que significa que la SED genere espacios y contrate personas especialistas en trabajar con esta población para que la garantía del derecho a la educación no se quede en “reclutarlos” para que luego deserten, dejando dinámicas que no contribuyen a mejorar los procesos académicos.

Respecto a los territorios, en la ciudad desde hace más de 50 años hay organizaciones que trabajan procesos de “jornada alterna”, de “taller de tareas”, de “bibliotecas comunitarias”, de “procesos de arte”, de “talleres de nutrición”, de “clubes” y que enfatizan en proceso culturales, académicos, artísticos, participativos… Son organizaciones que conocen los territorios y sus dinámicas, a los que muchos jóvenes asisten luego de la jornada escolar. Sin duda allí hay saberes acumulados, hay aprendizajes respecto al trabajo con poblaciones de niños, niñas y jóvenes estudiantes. Son procesos y organizaciones que existen en todas las localidades de la ciudad y algunas con más de 50 años en este trabajo.

La experiencia y saberes de estas organizaciones, los aportes de los docentes, los aprendizajes de los jóvenes en estos espacios no se puede desconocer, este es el principal insumo para un verdadero “currículo para la excelencia académica y la formación…”

Nota final

40X40 es una propuesta donde prevalece un criterio “organicista”, no hay criterios pedagógicos y por ello no se tiene en cuenta el docente. Preocupa mucho que en una propuesta de estas características no se aborde el tema central de la excelencia académica y de la construcción de currículos pertinentes y que garanticen el desarrollo de las capacidades y potencialidades de nuestros estudiantes: la formación docente. No sólo la investigación de la fundación compartir, sino en general las entidades internacionales que tienen que ver con la educación vienen insistiendo en que el primer y más importante y urgente paso para mejorar la educación es la FORMACION DOCENTE.

Una formación docente que tenga como principio la profesionalización del ejercicio docente, que busque mejorar su calidad de vida. Significa que más que llenar los colegios de operadores  ejecutando a diestra y siniestra contratos se requiere apoyar, visibilizar y re-conocer a los docentes, así como una reestructuración de los programas de formación docente iniciando por la UPN, la UD. y las universidades privadas. Una formación docente que re-conozca las realidades de los estudiantes, de las escuelas y de los docentes, que tenga un horizonte claro sobre qué tipo de educación queremos y necesitamos y qué y cómo lograrlo desde la perspectiva de la formación docente, que por supuesto incluya una cambio en las concepciones, prácticas, mentalidades y actitudes de los docentes. Tampoco en el documento se plantea cuál es el plan de apoyo financiero al docente para su formación en general y en particular para los temas que allí se plantean: centros de interés, campos de pensamiento, evaluación… que en la práctica significan una actualización y acompañamiento pedagógico a los docentes en el aula. Pero sobre todo significa que tenemos la posibilidad de disminuir el número de estudiantes por aula y esto sí que es una transformación radical, es la mejor defensa de la educación pública.

De igual manera es necesario profundizar el análisis de la propuesta, dado que en su conjunto lo que muestra es un absoluto desconocimiento del mundo escolar, (de la “mutación que vive hoy la escuela”) de las causas del problema, no hay análisis de las políticas educativas, del contexto político, cultural, social y económico  que vivimos hoy en Bogotá. Parece ser que el tema de la educación se resuelve con una “reorganización”, sin tomar en cuenta los fines de la educación, la educación y sus demandas científicas, humanas, simbólicas, culturales, de saberes y conocimientos y el papel de los docentes en este escenario de la EDUCACION HOY EN BOGOTA.

La escuela, sus urgencias y necesidades no se resuelven con un “nuevo dispositivo”, hoy llamado 40×40, se trata, repetimos de un asunto más profundo y cuyo centro está en el número de estudiantes por aula, en la sobre carga laboral de los docentes, en la deteriorada imagen social del docente, en su precario salario, en la finalidad de la educación y el papel de la escuela hoy y sus dinámicas culturales y pedagógicas. De otra manera el resultado de esta “nueva ecuación 40X40 daría cero (40X40=0)” y pasaremos de la escuela como un campo de batalla a la escuela como un escenario fallido para la construcción de sentido, un escenario sin respuesta a las demandas del desarrollo de capacidades y un escenario fallido como punto convergente para los conocimientos y saberes.

Alberto Blandón Schiller – Educador popular

Leer primera entrega de este artículo: La educación en la ciudad: Un asunto de urgencia que va más allá de una “nueva ecuación matemática”

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