Publicado el: Lun, Sep 8th, 2014

La Movilidad En Bogotá, El Derecho A La Ciudad Y Su Relación Con La Bicicleta


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biciLa grave situación de movilidad que se vive en Bogotá obliga a la ciudadanía, en general, a abrir un espacio que implique una doble reflexión: pensar posibles soluciones al problema, por un lado, y considerar la posibilidad que tienen los habitantes de la ciudad de poder aportar materialmente a la solución de la crisis, por el otro.

El enfoque que quiera ser utilizado para la solución de la crisis tendría que tomar medidas realistas y adecuadas que garanticen no solo el derecho a la movilidad de los ciudadanos, también, el derecho de los habitantes a movilizarse en condiciones ambientales en las que se garanticen su salud y su vida.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la calidad del aire se deteriora de forma continua en las grandes urbes. Según sus estudios, más de la mitad de la población mundial reside en ciudades con índices de polución 2,5 veces mayores de los recomendados por el organismo. El anterior estudio contiene otra cifra que resulta desoladora: solo el 2% por ciento de la población mundial que vive en urbes respira aire limpio.

Los estudios científicos señalan que la exposición a largo plazo a los contaminantes del aire producidos por el tráfico rodado (carros, buses y motos) puede traer como consecuencia graves daños a la salud humana. De acuerdo con la Asociación Médica Británica la exposición prolongada a este tipo de contaminantes puede disminuir la esperanza de vida en un promedio de seis meses. Además, puede incidir de forma negativa en mujeres embarazadas, con consecuencias para sus hijos como bajo peso al nacer, retraso del crecimiento intrauterino, y mayor riesgo de enfermedades crónicas en la edad adulta.

No obstante de los graves daños a la salud, según una muestra del diario El Mercurio de Chile, en Colombia se vendieron en el 2013 unos 62,3 vehículos nuevos por cada 10.000 habitantes, Argentina con 230,6 vehículos, Chile (226,5), Brasil (190,2), Uruguay (180,9), México (95), Ecuador (73,7) Perú, con 65,1 vehículos por cada 10.000 personas. Estas cifras nos permiten concluir que en américa latina insistimos en el carro de forma irracional.

La bicicleta como medio de transporte es reconocido no solo por sus beneficios en salud y movilidad también porque su uso generalizado puede ser sostenible con el medio ambiente, virtud que los carros no tendrán jamás. De acuerdo con el pronóstico científico “(…) en el año 2030 los 2200 millones de autos consumirán 1300 millones de toneladas de combustible que producirán gases suficientes para contaminar peligrosamente 600 millones de kilómetros cúbicos de aire, lo que equivale a una doceava parte del volumen del aire del planeta” (Cálculos del Umwelt Institut (UPI) de Heidelberg). Lo anterior, dicho en lenguaje casero, significa que cada inhalación de aire que tengamos en el futuro próximo, contendrá muchos de los contaminantes que encontramos en la batería de un carro.

En este contexto y teniendo que cuenta los derechos que deben ser reconocidos como principios para la búsqueda de la solución, no existe un medio de transporte más idóneo y adecuado para aportar materialmente a la solución de la crisis de movilidad, que el uso generalizado de la bicicleta en condiciones ambientales que garanticen la salud.

De acuerdo la OMS, en Europa, el uso de la bicicleta podría crear alrededor de 76,600 nuevos empleos y podría disminuir 10,000 muertes  al año toda vez que la bicicleta frente a otros medios de transporte lograría disminuir la contaminación del aire, accidentes de tráfico y menos ruido en las calles. Según lo señalado por el organismo internacional la contaminación del aire provoca, 500.000 muertes anuales, los accidentes de tránsito 90.000 muertes prematuras al año y el ruido afecta a 70 millones de personas.

Las protestas y el inconformismo se toman la ciudad de Bogotá, soluciones no parecen existir a corto plazo y mientras tanto los ciudadanos nos les queda otra opción que utilizar el sobrecargado sistema de transporte público y privado e inhalar el cada día más contaminado aire capitalino.

Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, resulta adecuado que Bogotá piense la posibilidad crear una ruta ecológica como una posible solución a la crisis de movilidad. Un lugar en donde las bicicletas puedan andar en condiciones óptimas para la salud humana, no como los bici-carriles en los cuales es inevitable inhalar directamente la contaminación del aire producida por los carros.

Entre las calles de la ciudad existen algunas vías, señalizadas y pocos frecuentadas por donde los ciclistas transitan y que requieren de mínimos recursos para su adecuación a la bicicleta, a la salud y a la seguridad de quien tiene en ella su medio de transporte y recreación.

 Póngale Ruedas y sea feliz! (Pedalee y sea feliz)

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