Publicado el: Mar, May 17th, 2016

LA GUERRA Y LOS TRAIDORES

9352Por Mario Serrato //

“Esta posibilidad de paz, a la cual se llega después de 60 años de guerra inútil, no puede dejarse en las manos irresponsables de personajes que parece llevaran en sus genes el germen canalla de la traición”.


Gaviria traicionó al país cuando nos metió el neoliberalismo en la constituyente. En efecto, gracias a ella, el modelo neoliberal que apenas tomaba forma en el gobierno de Virgilio Barco, alcanzó rango Constitucional en el marco desprevenido y esperanzado de quienes creímos que una constitución sería la solución a muchos de nuestros conflictos.

Samper hizo lo mismo cuando `traquetió` para hacerse presidente. Casi 6 millones de dólares llegaron a su campaña y tras ser descubierto, convirtió su gobierno en un tiraquejale en el que la solución a muchos de los grandes problemas nacionales debió ser aplazada mientras él se defendía de las obvias censuras que le hacían.

Pastrana traicionó a todos con sus concesiones frívolas a la guerrilla. Su decisión de abrir las puertas a un proceso de diálogo en condiciones tan improbables de éxito y tan enmarañadas por una guerrilla que no creía en la paz y un paramilitarismo creciente, pusieron en evidencia su ninguna intención de paz y la conocida intención de trascender a la Historia con un Nóbel de la paz al que no tenía las condiciones humanas y políticas para acceder.

Uribe traicionó a sus amigos cuando los extraditó en la madrugada del 13 de mayo de 2008, decisión con la que fracturó el proceso de paz que entonces se adelantaba y con la que aseguró que las voces que podían atestiguar el matrimonio entre su gobierno con los paramilitares fueran silenciadas o descalificadas en las oscuras e inaccesibles celdas de reclusión en los Estados Unidos. También traicionó a Colombia y a la democracia al negociar con Yidis su reelección.

Santos traicionó a Uribe y Vargas Lleras traicionará a Santos.

Los dirigentes políticos colombianos aprendieron de los españoles muy bien la costumbre de traicionar.

Los asesinatos de Benkos Biohó en marzo de 1621 y José Antonio Galán en enero de 1782, les sirvieron de modelo para darle solución definitiva a quienes acuerdan con ellos salidas negociadas a la paz.

Los asesinatos de Rafael Uribe Uribe, en octubre de 1915, Gaitán, en abril de 1948, Guadalupe Salcedo, en junio de 1957, Jaime Pardo, en octubre de 1987 y Carlos Pizarro, en abril de 1990, solo por citar a algunos de los muchos que han sido asesinados por oscuros aliados de los gobernantes de turno, obligan a blindar los actuales acuerdos contra la traición y contra el desprecio que las clases dirigentes experimentan por la paz y la diversidad ideológica y conceptual.

Esta posibilidad de paz, a la cual se llega después de 60 años de guerra inútil, no puede dejarse en las manos irresponsables de personajes que parece llevaran en sus genes el germen canalla de la traición.

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