Publicado el: Jue, Nov 6th, 2014

La educación en la ciudad: Un asunto de urgencia que va más allá de una “nueva ecuación matemática”


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colegiosPor: Alberto Blandón y P. Maclaren

Hoy, la educación es una realidad que nos interpela y como maestros buscamos, afanosamente respuestas a las realidades de nuestros colegios para responder a la crisis actual, crisis que la percibe una buena parte de la sociedad…

“En términos simples, en la escuela el conocimiento tiene que ser pertinente,

tiene que tener importancia para poder ser crítico,

y tiene que ser crítico para poder ser transformador. 

Que el conocimiento sea pertinente o importante

significa que la experiencia sea elocuente 

para las personas si la transformamos

o si la transferimos a distintos contextos”

Hoy, la educación es una realidad que nos interpela y como maestros buscamos, afanosamente respuestas a las realidades de nuestros colegios para responder a la crisis actual, crisis que la percibe una buena parte de la sociedad, así, por ejemplo en la reciente encuesta de RCN – la FM y la revista Semana sobre candidatos aparece que: “Con un 76 por ciento la salud encabeza este listado de urgencias seguido por la educación con el 65 por ciento y la paz, más lejos, con un 47 por ciento.

(http://www.semana.com/nacion/articulo/gran-encuesta-nadie-entusiasma/381356-3). Si a esto le sumamos el reciente debate sobre el resultado de las pruebas PISA  y el estudio presentado por la Fundación Compartir y la Universidad de los Andes; así como lo presentado en el congreso internacional educación convocado por la Universidad Nacional y el MEN, sin duda estamos ante un escenario social donde la educación ocupa un destacado lugar. Pero ese destacado lugar significa una preocupación y un gran número de actores interpretando lo que sucede y claro proponiendo soluciones.

Una de ellas es 40X40 “currículo para la excelencia académica y la formación integral”. Se presenta a través de un -Documento de trabajo- “Un insumo para la discusión con los maestros y las maestras, con cuyos aportes deberá complementarse y consolidarse…” (introducción  pág.3). Es decir es un documento de trabajo, pero para complementarlo, no parece haber espacio para buscar alternativas a las urgencias y necesidades que hoy los maestros sentimos y que no aparecen en el mencionado documento.

Vivencias y realidades

Quienes vivimos el día a día en el colegio sabemos que no es con “nuevos documentos” ni llenando los colegios de operadores  como se resuelven los dramáticos sucesos del día a día. Sabemos que las realidades de nuestros colegios no se reflejan en este documento, por lo tanto sus “soluciones” no corresponden a las necesidades y urgencias que tenemos, pero veamos algunos asuntos de la cotidianidad para ver qué tan alejado de los colegios es este intento por “lograr la excelencia”.

Buena parte del tiempo escolar transcurre entre la soledad y abandono de los estudiantes, por cuenta de las inasistencias de los docentes (en promedio en Bogotá faltan  4 –cuatro-docentes por colegio diariamente), lo que significa que cada día cientos de estudiantes no reciben las clases completas, que quedan sin clase en los salones o en el patio o con “actividades” improvisadas por fuera de los procesos pedagógicos. Si el mundo escolar no transcurre desde la lógica del sentido, el saber, el aprendizaje, la creatividad y el conocimiento del mundo y de la vida socio cultural, la pasión y los deseos significa que la escuela pierde, que pierde el estudiante, que pierde la sociedad… que perdemos todos.

Retenerlos 8 horas en una situación como esta no nos acerca a la excelencia, simplemente logra que los estudiantes no salgan temprano a la calle, lo harán luego por la noche… y mientras tanto en el colegios surgen peleas, daños, robos…

Por cuenta del ausentismo de docentes, que parecen tener un grave problema de estress  y la falta de una estrategia clara, definida y eficaz por parte de la administración, la educación que se imparte hoy en muchos de nuestros colegios, pese al esfuerzo de muchos docentes y directivos que asisten diariamente, no tiene continuidad, no genera responsabilidad ni desarrolla el cumplimiento de los estudiantes, muy  poco se logra respecto al desarrollo de las capacidades de las nuevas generaciones (para no hablar de temas como lo emocional, la expresión, el arte…), allí, en las escuelas y colegios oficiales no parece haber espacio para la reflexión, para el diálogo, para el acceso al mundo simbólico, la curiosidad y la crítica están excluidos.

Algunos académicos hablan de un “pacto por la mediocridad”, que los resultados que presentan las Pruebas Pisa, el poco número de estudiantes que accede a la educación superior, lo mediocre que resulta la educación en muchas “universidades garaje” parece darles la razón.

Hoy, por cuenta de tantos maestros que faltan, y la carencia de una estrategias al respecto desde la propia SED, campea la mediocridad como quiera que se abandona el tiempo escolar, que no acontece la vida en el colegio y que en sus espacios aparecen otras dinámicas brumosas y perversas que contaminan el tiempo del colegio con el lastre del microtráfico, el pandillismo, el maltrato, el conformismo, la sumisión y un peligroso incremento del consumismo.

Antes que hablar siquiera de calidad es urgente garantizar el cumplimiento de las clases, todavía falta por nombrar docentes, lo que sumado a los docentes que diariamente se incapacitan por enfermedad significa un vacío en el desarrollo normal del currículo es decir no tenemos, todavía las 10 semanas efectivas de clase; además se suspenden clases permanentemente por cuenta de los proyectos y operadores que asisten diariamente al colegio. (jornadas de vacunación en el horario escolar, capacitación de la fiscalía en el horario escolar, talleres de “pro-niño”, en la jornada escolar, caminos seguros en la jornada escolar, capacitación docente en la jornada escolar, talleres de nutrición para que asistan al comedor en la jornada escolar y un larguísimo etcétera que significa interrupción de la jornada escolar y de las pocas clases en que hay docentes). 

El colegio tiene el encargo social de producir cultura, de potenciar el desarrollo de capacidades, de aprender a tramitar los conflictos sin violencia y aprendiendo de ellos, pero también de posibilitar el acceso al mundo simbólico, la expresión de múltiples lenguajes, el acceso a la ciencia y la tecnología, la creación de hábitos de estudio, el desarrollo de procesos mentales que posibiliten la comprensión y el desarrollo del pensamiento, entre otros, pero si el tiempo escolar transcurre entre la vagancia, la improvisación y la irresponsabilidad de no cumplir horarios y no mantener continuidad en los procesos de aprendizaje el resultado es una educación mediocre. Ya algunos investigadores y periodistas han señalado el peligro de un “Pacto por la ignorancia” (Armando Montenegro, El espectador abril 6 de 2013 – http://www.elespectador.com/opinion/el-pacto-ignorancia-columna-414441).

Deseos, deseos y disputas.

La escuela se ha convertido en un evidente campo de disputas no sólo en asuntos ideológicos y culturales sino de diversa naturaleza, por un lado la administración distrital busca implementar todo tipo de proyectos en la escuela, Claro más como deseo que como realidad . La Secretaria de Educación -SED-, por ejemplo y para no mencionar los innumerables proyectos de las otras secretarías y de los llamados “operadores”, tiene en el nivel central cerca de 61 cargos directivos, y varios centenares de contratistas cada uno exigiendo datos, informes, ejecución de proyectos y quienes incluyen casi sin excepción a sus continuos requerimientos “sírvase atender de manera inmediata, de no cumplir dentro los términos establecidos puede verse incurso en la presunta trasgresión del código disciplinario único”. La escuela sufre, entre otras disputas, las de los funcionarios y operadores que deben “cumplir metas e indicadores” con los informes de los colegios.

En la práctica es la explosión confusa y autoritaria de un sinnúmero de deseos (llamados “proyectos”) pero que no contemplan ni re-conocen las realidades educativas de la ciudad y de la población infantojuvenil, más bien acentúan el pacto por la mediocridad como perversamente lo hace el deseo (“proyecto”) llamado “media fortalecida…” que ni siquiera a medias fortalece la educación.

Hoy en Bogotá además de la sobre carga laboral a los docentes y su cada vez más deteriorada imagen social, las políticas educativas generan una sobrecarga de contenidos y “competencias” a los estudiantes y una irresponsable exigencia a los rectores sobre temas administrativos que no solo los alejan de las preocupaciones pedagógicas, que todavía pudieran tener, sino que los presenta ante los docentes como los enemigos. El rector y los coordinadores tienen, cada vez más responsabilidades administrativas, convivenciales, comunitarias, gerenciales y las que cada semana un contratista de la SED decide imponer; a su vez se encuentran inundados de requerimientos administrativos y disciplinarios en total orfandad, pues no cuentan con asesoría jurídica ni con acompañamiento de la SED.

Sin embargo los temas importantes no se tratan, la perversa lógica parece ser inventar formatos y aplicativos para “crear más problemas imaginarios” sin tener que afrontar los problemas reales de la escuela hoy, estos se dejan en manos de rectores, coordinadores, docentes y estudiantes quienes deben afrontar sus propias realidades con la precariedad de no tener un horizonte educativo claro, no se conoce la EDUCACIÓN EN LA BOGOTÁ HUMANA, lo que hay son formatos, actividades, informes, deseos pero como dice cierto narrador deportivo “de aquello nada”. Sí, nada de pedagogía, nada de construcción de sentido, nada de un diseño curricular que responda a las demandas de conocimiento y saber que permita seleccionar los elementos de la cultura que deben ser abordados en la escuela como proceso de desarrollo y formación de los estudiantes. No, de esto nada. Sí mucho de diletantismo y bastante de formatos. Son más de 20 proyectos (deseos) por colegio, incrementando formatos y llenando de responsabilidades administrativas a los docentes,de esta manera el colegio de hoy vive invadido de “operadores”, contratistas, formatos, deseos y mucha burocracia con poco espacio para el trabajo pedagógico, para la construcción de sentido y cada día con menos autonomía.

Los colegios, deben responder en la lógica de los formatos a concepciones empresariales e instrumentales. Temas como el número de estudiantes por salón y por docente no se discuten, son “verdades impuestas” desde una racionalidad economicista que define parámetros buscando disminuir costos económicos, aunque a la larga los costos sociales se disparen incrementando la deuda social con la infancia, con los jóvenes y con los docentes a quienes ya ni siquiera la burocracia sindical re-conoce. Mientras tanto la terca y tozuda realidad nos muestra que merced a este pacto por la mediocridad hoy de cada 10 estudiantes apenas uno ingresa a la educación superior. Al respecto vale la pena recordar con Estanislao Zuleta: “Paradójicamente, el bachillerato es una educación al mismo tiempo muy elemental  y muy especializada. Lo que se enseña en matemáticas o en geografía es, por una parte, muy elemental; tan elemental que cuando el estudiante termina sus estudios, ya no le sirve para algo práctico en la vida, ni en sus actividades educativas posteriores, cuando no suele ocurrir que olvide todo lo visto”.

Displaying 3 Comments
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  1. Qué bien Alberto!!! que te pongas en la tarea de “presionar” para que el mundo académico educativo asuma la crisis del sector. Pero me hace falta ver la parte propositiva. Quienes andamos en la perspectiva de la educación popular podríamos incentivar la discusión aportando más a partir de propuestas y prácticas que interpelen pero que a la vez ayude a ver salidas a este inmenso túnel….Ojalá nos pongamos a la tarea de aceptar tu invitación!

    • alberto blandon dice:

      Hola: tienes razón. Desde la perspectiva de la educación popular se trabaja un asunto que cada día está más lejano en esta “racionalidad buracrática” de la SED. Ya desde hace dácadas la Educación Popular viene abordando el tema de las NUEVAS PEDAGOGIAS y es allí justamente donde encontramos propuestas para superar este PACTO POR LA MEDIOCRIDAD.
      salud!!!

  2. […] Leer primera entrega de este artículo: La educación en la ciudad: Un asunto de urgencia que va más allá de una “nueva ecuación mate… […]

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