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Publicado el: Vie, Feb 20th, 2015

LA ADOPCIÓN GAY


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adopcion_parejas-homosexualesPor Mario Serrato/

En los estudios de sicólogos y de instituciones como Bienestar Familiar se comprueba que el abuso sexual se presenta en el seno de familias heterosexuales de manera recurrente. Y la biología establece de forma irrefutable que los homosexuales provienen de parejas heterosexuales.


Una señora hablaba con otra mientras estaban sentadas en las sillas azules de Transmilenio. La que parecía ser la líder aseguraba que los homosexuales quieren adoptar hijos para satisfacer con ellos sus bajos deseos sexuales, por supuesto, sacando provecho de la impunidad de que disfrutarían al ser los padres adoptivos de criaturas indefensas y confundidas.

La otra mujer, un poco más moderada, decía con voz casi inaudible que no creía en que los homosexuales o las lesbianas abusaran de sus hijos adoptados pero que estaba segura de que los  obligarían a presenciar su pecaminosa sexualidad, razón por la cual los niños necesariamente se convertirían en maricones.

Ninguna de las dos damas parecía haber leído un libro entero en sus ya largas vidas y, ciertamente, ninguna de ellas había asistido jamás a una charla sobre sicología, sociología o  sexualidad.

Toda la experiencia en materia sexual de este par de señoras se limita a tres o cuatro encuentros con el mismo número de compañeros de colegio en un paseo a Melgar, a un marido tedioso de inicios rápidos y finales más rápidos, y a los domicilios mañaneros de un tendero casado que siempre tiene afán.

En un barrio de clase de media tuve la oportunidad de escuchar a algunos hombres de mediana  edad comentar su reacción ante la eventualidad de que un hijo les saliera marica o una hija lesbiana.

Sus opiniones reflejaban un machismo de burros.

Desheredar, expulsar de la casa, retirar el apellido, golpes,  torturas chinas, empaladas, en fin: un catálogo infinito de conceptos y amenazas que ya eran consideradas salvajes en épocas inquisitoriales, conformaba la intolerante opinión de mis vecinos.

No creo que lo que yo encontré en materia de opinión sexual sea diferente a lo que el lector ha visto u oído en su andar por la vida. Así pensamos. Así somos: los ejemplos anteriores constituyen una muestra de nuestra escasa formación sexual y de nuestros altos índices de intolerancia.

A pesar de que la evidencia señala que nuestra formación y conocimientos sexuales son menos que elementales, es a estas personas a quienes piensa dirigir un referendo la fanática religiosa Vivianne Morales. Y es, en estas voces, en las que se apoyaron los magistrados de la actual Corte Constitucional para fallar en contra de la adopción libre de parejas homosexuales en Colombia.

En los estudios de sicólogos y de instituciones como Bienestar Familiar se comprueba que el abuso sexual se presenta en el seno de familias heterosexuales de manera recurrente. Y la biología establece de forma irrefutable que los homosexuales provienen de parejas heterosexuales.

No me ha sido posible encontrar ningún estudio o evidencia científica que documente el abuso sexual de padres adoptivos homosexuales con sus hijos, y tampoco he encontrado una investigación que corrobore y confirme la inexorable conversión al homosexualismo de niños o jóvenes adoptados por parejas homosexuales.

Tampoco me he topado con la organización de un referendo por parte de Vivianne Morales o del Procurador contra la violencia intrafamiliar o contra el abuso sexual en el interior de la familia colombiana, a pesar de la estadística incuestionable que establece indicadores escandalosos del fenómeno.

Trabajamos arduamente en rechazar y censurar lo que no conocemos y que puede resultar bien, con la experiencia de lo que sí conocemos, pero nos negamos a reconocer que lo hacemos mal.

Antes que proteger derechos de los niños mediante referendos saturados de cuestionamientos medioevales, la señora  Morales y el Procurador Ordoñez nos están usando para diseminar sus miedos y sus taras. Nos llaman a participar de sus intolerancias y sus discriminaciones con la seguridad de un triunfo electoral soportado en nuestra penosa ignorancia sexual, antes que en la libertad y el derecho.

Las razones que esgrimen quienes se oponen a la posibilidad de que una pareja de homosexuales adopte un niño y lo haga feliz o infeliz, no tienen el más mínimo asidero científico.

Solo fundamentalismos moralistas y obtusas maneras de concebir a la familia y a Dios, permiten que personajes como Morales y Ordoñez logren su objetivo de imponer un Dios que ellos consideran debe ser opresor e intolerante.

Ese Dios de amor y tolerancia del que habla la Biblia, parece desaparecer cuando algunos de sus más influyentes seguidores alcanzan el poder.

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  1. en la sociedad que llamamos incluyente.

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