Publicado el: Lun, Sep 3rd, 2012

Hospital San Juan de Dios: Un enfermo agonizante


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Foto tomada de la web http://www.barriosdebogota.com

Otra noticia que se suma al deteriorado estado de la salud en el distrito, es el anuncio de la reapertura del Hospital San Juan de Dios, que desde hace años se debate entre la vida y la muerte. Mientras el Gobierno Distrital hace lo posible por revivirlo con una inyección inicial de 200 mil millones de pesos, la liquidadora, comandada por la abogada Ana Karenina Gauna, alega que antes deben solucionarse las deudas con los acreedores, que ascienden a los dos billones de pesos.

Una de las propuestas en las que más está empecinado el alcalde Gustavo Petro, que quedó contemplada en el plan de desarrollo 2012-2016, es la reapertura de dicho hospital, como un centro de cuarto nivel de complejidad, el más alto. Para ello, ya se aventuró a dar tres propuestas: la primera, tomar en arriendo el lote, en el que funcionaba antes el centro asistencial y que pertenece al Departamento, con la posibilidad de hacer inversiones públicas en el mismo; la segunda, asumir la deuda de Cundinamarca con los extrabajadores del hospital; y la tercera, comprar al Departamento esa edificación. Todas ya tienen respuesta.

La primera fue la única que le sonó al gobernador de Cundinamarca, pues permitiría conservar y revitalizar la edificación. Sin embargo, ¿cómo será sostenible un hospital de tal complejidad si el Distrito debe además llevar a cuestas una renta casi vitalicia?

La segunda, la más complicada, tiene objeciones por punta y punta. Según el presupuesto para este año, la ciudad destinará alrededor de 1,5 billones de pesos para salud, mucho menos de los 2,2 billones que cuesta el pasivo con los exempleados del centro asistencial y con los acreedores. Así mismo, una sentencia de 14 de junio de 2005 de la Corte Constitucional, ordena que al Distrito le corresponde cancelar 25% de la deuda, 25% a la beneficencia de Cundinamarca y 50% al Gobierno Nacional, si el Distrito asume toda la carga, estaría incurriendo en problemas jurídicos.

Para llevar a cabo la tercera sería necesario pedir una adición presupuestal, pues el Departamento avaluó el predio en 150 mil millones de pesos y exigió que antes de adquirirlo deben estar solucionados todos los pasivos. Sin embargo, la liquidadora, Ana Karenina Gauna, alega que el predio le pertenece a su firma mientras se solventan todas las deudas del antiguo San Juan de Dios. Al respecto, el secretario de Salud de Bogotá aseguró que Gauna se está extralimitando en sus funciones, ya que se apropió de los terrenos y “vendió irregularmente un lote del complejo San Juan de Dios al Instituto Cancerológico y el parqueadero del Materno Infantil se lo entregaron a un particular”.

Por su parte, Gauna asegura que su gestión ha sido adecuada, pues ya se han pagado 1 billón de pesos de la deuda a los acreedores. Además, según afirmó, el Distrito no puede entrar a operar sobre el predio donde funcionaba antiguamente el centro asistencial, porque éste está bajo su administración hasta que se solucione el total de los pasivos.

En marzo de 2005, se declaró que el San Juan de Dios no existía como fundación y que se trataba de “un establecimiento de beneficencia del Departamento”, por lo cual no podía ser liquidado, como consta en una carta enviada por el exprocurador Edgardo Maya al entonces gobernador Pablo Ardila. Sin embargo, en el Acuerdo Macro de junio de 2006, el Departamento nombró una liquidadora “para que elaborara corte de cuentas en materia de salarios, prestaciones, pensiones y otras obligaciones”. En esta última decisión se ampara Gauna para realizar la labor que actualmente está llevando a cabo.

Sin embargo, un fallo de junio 19 de 2012 del Tribunal Administrativo de Cundinamarca estipula que el Ministerio de Salud, el Ministerio de Cultura, la Administración Distrital y la Gobernación de Cundinamarca deben conformar una junta de conservación del complejo San Juan de Dios, declarado monumento nacional por la Ley 735 de 2002, y se obliga a que se haga la remodelación, restauración de éste.

“Bogotá requiere un hospital universitario que sirva de referente para el Distrito y la Región en materia de política pública de salud, que articule la investigación y capaz de absorber la demanda de servicios de alta complejidad”, indicó Jaramillo, quien agregó además que el nuevo San Juan de Dios, que reabriría sus puertas los primeros días de diciembre del año en curso, brindará atención en salud mental, cáncer, tórax, biotecnología, enfermedades crónicas y discapacidad.

Para ello, el Distrito adelanta el proceso de concertación con los ex trabajadores de ese centro médico, quienes, según Jaramillo, voluntariamente quisieron entregar el inmueble para que allí siga funcionando lo que fue hasta el año 2001 la UPA San Juan de Dios, que se encuentra adscrita al Hospital Rafael Uribe Uribe y que beneficia a los habitantes de las localidades de Rafael Uribe, Antonio Nariño, Mártires y Santa Fe.

No obstante, la concertación no será fácil, pues hasta el momento no se ha definido a qué fecha serán liquidados los ex empleados, si hasta 2006, como ordena la Corte Constitucional, o si a la fecha, como alegan los ex trabajadores, quienes afirman que nunca les terminaron contrato.

Este centro de atención fue uno de los más importantes hasta cuando cerró sus puertas hace 10 años, por su insostenible estado financiero que llevó a que las poblaciones de varias localidades se vieran afectadas. Hay que recordar que en San Cristóbal, 28% de los hogares están afiliados al régimen subsidiado, mientas que en Santa Fe lo están 36.6%; en Candelaria, 23.3% y en Los Mártires, 22.3.

Pese a ello, según Jaramillo, la administración todavía no sabe cuánto va a costar la reapertura del San Juan de Dios, en el momento se cuentan con 200 mil millones pero posiblemente se necesite mucho más.

De otro lado, la Universidad Nacional planea comprar el Hospital Materno Infantil, sin embargo una sentencia de la Corte Constitucional, que ordena al Ministerio de Hacienda, a la Gobernación de Cundinamarca y al Distrito, sanear el pasivo pensional de esta entidad, frenó el proceso de compra, ya que en éste también se ordena también ponerse al día con la deuda del Hospital San Juan de Dios, tema que están debatiendo las instituciones responsables. La Universidad Nacional entraría a operar además la Clínica Carlos Lleras, que cubre los niveles 1 y 2, es decir, de medicina general, y el Hospital San Carlos, que cubre los niveles 3 y 4, dedicados a los casos de mayor complejidad. La idea sería formar una red hospitalaria pública universitaria, en la que participen la Fundación San Carlos, la EPS Anestecoop y, posiblemente. Caprecom; y en caso de recuperarse el San Juan de Dios, éste también entraría en la red.

Y eso sin hablar de la calidad en la atención.

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