Publicado el: Mar, Jul 21st, 2015

El transporte público y el SITP


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sitpPor: Mario Serrato

En serio considero que muchos de los programas de Gustavo Petro en la alcaldía de Bogotá son positivos y solo podrían haberse dado con alguien de su talante  para que tuvieran aplicación y arrojaran resultados.

El agua subsidiada para los barrios en condición de marginalidad económica, la eliminación de la mortalidad infantil por razones atribuibles a la desnutrición, el respeto y figuración ganado por la comunidad LGTBI, los programas de educación popular con cobertura general, la labor de informar desde otra óptica, desarrollada por Canal Capital, en fin, se puede asegurar que la gestión presenta indicadores positivos.

Pero, y aquí viene la crítica, el manejo dado al transporte público, en particular el programa con el SITP, se puede calificar de calamitoso, de pésimo, de ineficiente y de mal organizado.

Al tomar un bus del SITP lo primero que se padece  es la falta de competencia y profesionalismo de los conductores. Frenan y aceleran con brusquedad, no respetan los límites de velocidad, sea por exceso o por lentitud, carecen de comprensión y asimilación de las   normas de tránsito, no respetan al peatón, en  conclusión, lo único que los diferencia de los conductores de antaño, consiste en que ya no sostienen las consabidas carreras a muerte que daban en la llamada guerra del centavo. Sin embargo más de una vez se les ve en maniobras dignas de un piloto de la fórmula uno pero realizadas con la habilidad y capacidad de un borracho ciego.

Esa señora María Constanza García a quien nombraron para lidiar a los mañosos transportadores bogotanos no parece dar la talla. Ese gremio, desconsiderado y avivato, está plagado de tiburones nunca dispuestos a mejorar cosa diferente que sus ganancias mediante el ahorro de recursos que deberían destinar a la capacitación de sus conductores incompetentes e indolentes.

Por otra parte, cuando se habla de los horarios y las rutas que cubren los buses del SITP, resulta fácil concluir que la oficina que las programa  no tiene la menor idea de las necesidades y costumbres de los usuarios. Los buses  del SITP tardan horas en pasar por los paraderos en que los pasajeros apiñados y ansiosos los aguardan sin esperanza.

En conclusión, a la administración Petro los transportadores bogotanos y los conductores de los  buses del SITP, le impusieron su estilo desabrochado y ordinario.

Una administración creativa y diferente como la que quiso poner en marcha Gustavo Petro al frente de los destinos de la capital de Colombia, no puede mostrar un fracaso rotundo en una de las situaciones medulares de la vida capitalina como lo es el transporte público.

Aún no es demasiado tarde para iniciar y poner en marcha acciones encaminadas a transformar a un gremio tan nocivo a los intereses de la comunidad.

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