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Publicado el: Sab, May 18th, 2013

Masacre del Salado: Los Tres Caínes revictimiza las víctimas


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3cainesPor Mario Serrato//
La familia de los comandantes Castaño se aproxima sola e indefensa en un vehículo a la zona en que se está perpetrando la masacre, la patrulla detiene el vehículo, los obliga a bajar del mismo y el comandante del grupo da la orden de quemar el viejo Nissan en que se moviliza la indefensa madre de los Castaño, los hijos menores de Carlos y cuatro hermanos Castaño Gil, civiles por convicción y ajenos a la guerra. 

El televidente, consciente de la condición de civiles y del estado de indefensión  en que fue retenida la familia Castaño, hace fuerza para que las comunicaciones entre el jefe de la patrulla y Carlos o Vicente Castaño permita descubrir la verdadera identidad de los indefensos retenidos.
Las comunicaciones se hacen difíciles. Una orden de doble cero ordena matarlos debido a que no cree que efectivamente sean los familiares de sus comandantes los que están en ese reten ilegal.
El jefe de la patrulla no acata la orden por que encontró parecido físico entre los varones Castaño Gil retenidos y sus comandantes. Comunicaciones van y vienen. Un narcotraficante pura sangre allana la casa de los Castaño en Medellín y logra establecer que la indefensa familia Castaño Gil se dirigió a ese pueblo desventurado. Vicente Castaño recibe la información del narcotraficante y rápidamente llama a su hermano, llamada que se replica a doble cero quien está terminando la masacre. Este ordena al patrullero del reten esperarlo un rato más y gracias a esa orden providencial se evita que la familia Castaño Gil sea ejecutada.
El televidente respira.Se logró impedir el crimen de civiles, de personas que no tenían relación con la guerra. Las víctimas no fueron agredidas. Se presenta un figura llamada satisfacción del televidente. El tema importante se resolvió y el televidente quedó contento con el relato y con el final feliz del drama creado, dirigido, controlado y logrado por el dramatizado.
¿Y la masacre?. No importa. El final del drama fue feliz. Pues bien, los masacrados fueron los habitantes de la población de El Salado, Bolívar. 65 campesinos indefensos que no tuvieron la suerte de ser miembros de la familia Castaño Gil, fueron torturados, insolados, violados  y decapitados mientras el televidente, con los guiones de  Gustavo Bolívar, se encontraba tenso por el modo en que se decidiría la suerte de la mamá de los Castaño Gil y sus hermanos civiles e indefensos.
La masacre no importó. El guión, los efectos, el manejo de los tiempos y de las escenas, permitieron el control de la conciencia del televidente hasta el extremo de hacer desparecer la tragedia, esta si real y cruel, que el pueblo de El Salado estaba padeciendo.
Cada vez que veo los Tres Caínes y detecto el modo en que se desarrolla el seriado, encuentro un insulto desvergonzado a las víctimas. Gustavo Bolívar asegura haber adelantado una investigación seria y elaborada del tema de los Castaño Gil en archivos de prensa,  judiciales y testimonios de protagonistas de los hechos. Sin embargo el resultado tiende a minimizar e inclusive a ocultar la importancia de hechos sangrientos y realidades brutales que los paramilitares cometieron contra indefensos pobladores rurales en Colombia.
En pocas palabras,  Gustavo Bolívar parece que está dispuesto a convertir a los Tres Caines en la versión oficial del paramilitarismo. Supongo que está en todo su derecho. Todas las personas pueden pensar del modo que les plazca. Sin embargo, constituye una afrenta a las víctimas y creo que las revictimiza al ocultar, tras un drama familiar meloso y lacrimógeno, la brutalidad de unos asesinos que no merecen reivindicación.
Los libretos de Gustavo Bolívar parecen haber sido elaborados por Carlos Castaño y por Vicente Castaño con la asesoría en la redacción de Jorge 40 y Ernesto Báez.
Gustavo Bolívar se pifió,  y nada menos que con la masacre de El Salado.

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