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Publicado el: Jue, Jul 12th, 2012

El gigante que reclama su lugar

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Por Policarpo de la Garza

Desde el Cerro de la Silla

Hace poco más de 400 años un 20 de septiembre pero de 1596, llegó don Diego de Montemayor a fundar la “Ciudad metropolitana de nuestra señora de Monterrey”; era este el tercer intento de fundación de una ciudad en esta zona. Que por su ubicación geográfica, su población indígena hostil, su clima semi-desértico y  su orografía agreste, la hacían en la época de la colonia, un punto de difícil acceso, pero más aún la convertían en un lugar poco confortable para vivir.

Sin embargo, algo existía en esta región que ya se había intentado establecer una ciudad en un par de oportunidades. Considerando lo hostil del clima desértico, el agua era el recurso que existía en la región y que le daba valor a esta ubicación para tratar de establecerla como una ciudad, que sirviera de oasis. Y es que Monterrey, contaba con varios ojos de agua (La forma coloquial de referirse a los manantiales en el noreste de México) y dos de ellos que fueron los más importantes. El de Santa Lucía, que daba vida a un río y que en cuyo punto de origen se fundó exactamente la ciudad en el tercer y último intento y los ojos de agua de El Roble, que se unían más adelante a la corriente del río.

Estos manantiales, eran alimentados por la corriente de lo que hoy se conoce como el Río Santa Catarina, un río que divide la ciudad en dos y que permitió que los asentamientos humanos se llevaran a cabo al proporcionar del vital líquido a la ciudad.

Sin embargo, el río ha sido, desde que se tienen registros, celoso de su territorio y ha recordado a los habitantes de esta ciudad, que a pesar de su conquista sobre el árido terreno, la ciudad no existiría de ser por él. Hay algunos registros de inundaciones debidas a la creciente del río desde 1611, sin embargo para la es en agosto de 1909, cuando la ciudad contaba con aproximadamente 80 mil habitantes, cuando vino la primera  gran inundación del siglo XX y la que se considera hasta ahora más trágica, debido al desbordamiento del río Santa Catarina. Este río llega a la ciudad de Monterrey después de bajar de las montañas y recoger el afluente de lluvia de poco más de 30 cañones de la Sierra Madre lo que hace que al presentarse lluvias intensas en la región, el afluente del río se incremente de manera importante y muchas veces en solo cuestión de minutos sin que se pueda dar aviso oportuno a la población.

Posterior a la gran inundación de 1909, se tienen documentadas otras de magnitud similar en 1938, 1967, 1978, 1988 y 2010 sin embargo estimado lector, si usted conoce o visita la ciudad de Monterrey, se llevará la sorpresa de que el río Santa Catarina, es un río seco. Y es que ante los constantes problemas que causaban las inundaciones, el gobierno ha tratado de tomar medidas para prevenir tragedias y en 1953 se comenzó un proyecto de canalización del río y del cual posteriormente se tomó como fuente de abastecimiento de agua potable para la metrópoli que iba creciendo a pasos agigantados. Posteriormente a mediados de la década de 1990 se construyó una especie de represa justo al borde de la salida de la serranía para controlar las crecientes del río, de manera que la velocidad de aumento de su caudal fuera mucho más lenta. A pesar de esto y como ya habrá notado desde 1953 y hasta el día de hoy las obras para controlar al río han resultado insuficientes aunque claro, han ayudado a que las inundaciones no tomen proporciones trágicas, no han sido una solución definitiva.

Ahora bien, como todo pueblo latinoamericano, católico por herencia colonial, no podíamos dejar de lado las leyendas religiosas respecto al río y es que se dice que en una de las inundaciones de antaño en la ciudad, que había caído lluvia por casi 40 días, una zapatera local, llevó la imagen de la Virgen de la Purísima hasta el lecho del río y con ella tocó las aguas que bajaban furiosas y que desde ese momento el caudal del río se oculta en un lugar conocido como Morteros.

Este río ha visto su cara transformada ya varias veces en los últimos años, al ser un río seco, las autoridades concesionaron su espacio y se montó hace poco mas de 6 años, un complejo deportivo con infinidad de canchas de futbol y algunas de beisbol, un tee de golf, una pista de go karts y algunas otras actividades (http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=335055). Sin embargo, el río reclama su lugar en la historia. La llegada del Huracán Alex en 2010 hizo que el río volviera a crecer tan imponente como en cualquiera de sus otras crecidas y se llevara consigo todo el complejo deportivo del cual hoy no queda nada.

¿Habrá aprendido la gente de Monterrey la lección? El río no lleva agua la mayor parte del tiempo, pero cuando lo hace, paraliza a toda la ciudad.

¡Saludos raza!

 

Aquí encontrarán un video del paso del Huracán Alex en 2010

http://www.youtube.com/watch?v=nw-_0L0AUuI&feature=related

Aquí encontrarán un video del paso del Huracán Gilberto en 1988

http://www.youtube.com/watch?v=gsftxkXHQnI&feature=related

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