EL FRACKING EN COLOMBIA


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Oil Pump JackPor Mario Serrato /

Una compañía que trabaje con ésta técnica en algún lugar de Colombia, puede afectar la estabilidad sísmica del Uruguay. Un contratista petrolero con inversiones en Guyana podrá ver desde su televisor en Los Ángeles erosiones inimaginables en los plantaciones de uva chilenas sin sentir culpa alguna, y una compañía con capital norteamericano y sigla brasileña, no se perturbará al ser informada de una sequía bíblica en Bolivia debido a que sus inyecciones de agua las introdujo en territorio paraguayo.

El fracking (fracturando) es una técnica desarrollada hace más de 60 años y que consiste en bombardear con millones de galones de agua las fisuras en las rocas de esquisto (en donde se encuentran depósitos de gas y petróleo) en las profundidades de la tierra, a razón de 9 mil libras por pulgada cuadrada.

Al agua que se usa para la inyección hidráulica se le añaden varios químicos que hacen más macizo el impacto y generan mayor desplazamiento del material que se pretende remover.

Lo usual era que las petroleras o las compañías gasíferas mantuvieran su objetivo en pozos o depósitos localizados, lo que generaba una explotación con afectación localizada o in situ, ahora, con la técnica del fracking, llegarán en su insidiosa búsqueda a afectar la sísmica de vastas regiones del planeta e incluso, la tectónica de placas.

Sin mencionar que las cantidades de agua utilizadas en la búsqueda del petróleo o del gas se habrán multiplicado, no solo en su cantidad, también en su inutilización, debido a que más del 30 % del agua que se usa en la inyección colosal no podrá ser utilizada ni reutilizada jamás.

Téngase en cuenta: 9 mil libras por pulgada cuadrada. Eso equivale a inyectar inimaginable presión de agua, y en esas cantidades, a una superficie un poco más pequeña que el cubo mágico, el mismo que tantas rabias nos sacó en las décadas del 80 y el 90 del siglo anterior.

En Alemania fue prohibido de manera rotunda el fracking. Sobre el tema sus geólogos acertados y sus dirigentes conscientes no admiten un solo argumento.

Lo peligroso es que los británicos y sus compañías multinacionales, al igual que gringos y canadienses, van caminando por el mundo imponiendo modificaciones en las legislaciones ambientales de los países productores de hidrocarburos para intervenir con la técnica del Fracking sus territorios.

El fracking ataca y destruye la corteza semisuperficial y semiprofunda de la tierra de manera irreversible. Una compañía que trabaje con ésta técnica en algún lugar de Colombia, puede afectar la estabilidad sísmica del Uruguay. Un contratista petrolero con inversiones en Guyana podrá ver desde su televisor en Los Ángeles erosiones inimaginables en los plantaciones de uva chilenas sin sentir culpa alguna, y una compañía con capital norteamericano y sigla brasileña, no se perturbará al ser informada de una sequía bíblica en Bolivia debido a que sus inyecciones de agua las introdujo en territorio paraguayo.

Pronto aparecerán los científicos acreditados, los geólogos sin escrúpulos y los ingenieros de petróleos con sueldos de estrella de cine, a señalarle al mundo que no existe motivo de preocupación y que la afectación colosal pregonada por los ambientalistas, no es más que histeria de fanáticos opuestos al progreso y al desarrollo.

Las declaraciones del Ministro del Medio Ambiente sobre el tema nos permiten asegurar que pronto veremos a los dueños de compañías petroleras y gasíferas felices, borrachos de alegría, exhibiendo sus licencias ambientales para aplicar la técnica del fracking en todo el territorio nacional, gracias a las gestiones para la licencia ambiental express en las que se ocupa el vicepresidente Vargas Lleras.

No olvidemos que el Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, el mismo que asegura que las empresas mineras y extractivas que operan Colombia no gozan de prerrogativas tributarias, fue quien, al presentar al viceministro de medio ambiente ante un club de inversionistas en Nueva York, dijo que las autoridades colombianas estaban disponibles para hacer felices a los inversionistas extranjeros.

El fracking tiene asegurada su presencia y aplicación en Colombia gracias a la obsecuente posición de estos funcionarios. Muy pronto la actividad sísmica nos entregará sus primeros terrores con sus consecuentes calamidades ambientales, y el agua, que tanto apreciamos y de la que muy pronto careceremos, se encontrará tan contaminada que será preciso racionarla de modo extremo, suministrarla estratificada o incluso importarla.

Alguna alegría queda: en casa de los ministros de Hacienda, Medio Ambiente y el vicepresidente, no faltará el precioso líquido.

Tampoco en las residencias de los dueños de las compañías aplicadoras del fracking en Colombia…mientras se van.

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