Warning: Illegal string offset 'custom_page_theme_template' in /home4/actualid/public_html/actualidadUrbana/wp-content/plugins/custom-page/custom-page.php on line 345
Publicado el: Jue, Dic 26th, 2013

EL “DIABLO” DEL “PADRE CHUCHO”


Warning: Illegal string offset 'custom_page_theme_template' in /home4/actualid/public_html/actualidadUrbana/wp-content/plugins/custom-page/custom-page.php on line 345

Tico PinedaPor: Héctor Pineda S.

“Desde allí, como con la “cachiporra” del pasado, se castigan impíos, negros, incrédulos, homosexuales y todo aquello que intente “romper con el orden sagrado” travestido, por supuesto, de la aparente legalidad del Código disciplinario”.

Eran las épocas de la violencia conservadora. La “santa alianza” entre godos intransigentes (“los pájaros”), ejército y curas imponía el “orden” que, al decir de sus más connotados ideólogos, “recuperaba el sentido natural establecido por la Divina Providencia, atacado por la masonería”.

Desde los púlpitos de las Iglesias, en medio de sahumerios y ave marías, invocando la “Palabra Divina”, recuerdan historiadores, se ordenaron destierros, se expropiaron tierras, se confiscaron bienes y, dicen, que entre sermón y sermón se ordenaron masacres y asesinatos. La hegemonía conservadora, en esos tiempos, hizo valer su catecismo intolerante a sangre y fuego, en lo interno y, desde afuera, llagaban adiestradores expertos en el uso de “cachiporras” para domesticar a garrote limpio a liberales e impíos.

Algunas letras de la historia (la no oficial, por supuesto) dejaron los testimonios y registros de esas aciagas fechas. También, en las novelas y la poseía, refugio de librepensadores y libertarios, se describió con exuberante precisión la letra de la ficción de la historia nacional apelmazada con sangre. Los espectáculos de barbarie descritos, a veces echados al olvido, impusieron la doctrina intolerante durante un buen trecho de nuestra existencia republicana. Muchos crímenes quedaron en la impunidad y el perdón y el olvido, quedó sellado en el “pacto” de silencio y repartija del poder entre la élites liberales y conservadoras, conocido como “Frente Nacional” y en la letra de una Constitución centralista y clerical, redactada por un liberal converso y un godo dedicado a los oropeles de la gramática: Núñez y Caro.

Después de más de cien años, en 1991, en la Asamblea Nacional Constituyente, en medio de acalorados debates, se llegó al consenso según el cual, a una letra constitucional incluyente y pletórica de los derechos de la gente, se debía corresponder una tajante separación entre los asuntos mundanos de los poderes humanos y los “trastos de la Iglesia” y los asuntos de Dios. Se concluyó, de esa manera, en poner los asuntos religiosos en el ámbito de lo privado y se decretó la libertad de cultos.

Así pues, entre los efectos inmediatos de la decisión del Constituyente de 1991, para citar, se “esporrondingo” el Concordato, estatuto de privilegios que mantenía la Iglesia Católica y que, cuentan novelistas, era la cuota (el peaje) que pagaba el Estado para reconocer amancebamientos, “uniones libres” y divorcios de Presidentes de sexos desaforados. Cuentan que uno de ellos, en un festín en Pereira, le levantó la sotana al Arzobispo al confundirlo, en la borrachera de unas copas demás, con las enaguas de una agraciada dama de la “alta sociedad”. Testigos, tengo entendido, aún viven y, seguramente, podrían contar la historia con lujos de detalles.

Estos recuerdos de intolerancia “goda”, por estos días, se me vienen a la memoria, por una parte, por la inaugurada “iglesia” que ha montado el Procurador, contrariando el orden laico de la Constitución de 1991, desde las oficinas de la Procuraduría. Desde allí, como con la “cachiporra” del pasado, se castigan impíos, negros, incrédulos, homosexuales y todo aquello que intente “romper con el orden sagrado” travestido, por supuesto, de la aparente legalidad del Código disciplinario.

Como es de dominio público, ya se la aplicaron a la negra Senadora Piedad Córdoba; cuando escribo estas líneas se conoce la noticia de la notificación de destitución contra el alcalde Petro; ya se ha anunciado que tienen en la “mira” al congresista Iván Cepeda y, cuando lleguen al Congreso, seguramente, el mismo garrote le aplicarán a Claudia López, a Angélica Lozano, entre otros diferentes que le producen escozor al Procurador Ordoñez.

Para “llenar la copa” del clericalismo intolerante, desde la Localidad de Kennedy, con soberbia demoniaca, el conocido “Padre Chucho”, desde los medios, ha desafiado a la autoridad civil para “que desaloje del espacio público” que utiliza sin autorización para el culto. El desafío del Padre Chucho” intentará generar un hecho, en una Localidad afecta al alcalde Petro, para acusar a la administración de persecución religiosa. ¿Un cruzado del Procurador?

ticopin57@hotmail.com

Deja un comentario

XHTML: Puedes usar estos tags en HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>