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Publicado el: Lun, Abr 15th, 2013

¿Dónde está la revolución, donde esta la reconciliación?

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unicorPor Unicor/

Ayer Nicolás Maduro obtuvo una victoria que puede calificarse de Pírrica, debido a los apenas 234.935 votos de diferencia frente al candidato opositor; en unas elecciones presidenciales que movilizaron al 78.71% de los 18, 9 millones de venezolanos habilitados para participar, recordemos que apenas seis meses atrás el desparecido Hugo Chaves le ganaba las elecciones al mismo Henrique Capriles con diez puntos de diferencia, 1,6 millones de votos, ¿Qué paso con el respaldo a la revolución bolivariana?

Maduro es hoy el Presidente electo de los venezolanos, por ahora cuenta con la legalidad de los resultados electorales, sin embargo, las democracias modernas transcienden dicha característica y deben incorporan para su validez, el elemento de la legitimidad. La legitimidad política que se refiere al ejercicio del poder en condiciones tales, que es reconocido por las mayorías, consentido por ellas, ejercido con respeto por las disidencias, sean estas, mayoritarias o minoritarias. Según Weber “…El poder político que es percibido como legítimo será mayoritariamente obedecido, mientras que el percibido como ilegítimo será desobedecido, salvo que se obtenga obediencia por medio de la violencia del Estado…”

Maduro resultó pésimo candidato, fofo, gris y aburrido, paradójicamente, al no tener condiciones personales que lo levantaran como un líder audaz y creativo, hizo lo que tenia que hacer, pegarse de forma delirante de la figura de Hugo Chaves, considerado por él como “…su padre…”; quien lo acompañó de forma etérea e icónica en todos los actos de campaña; quien hasta le habló en forma de ¿pajarito?, en una especie elevación, entre el hijo y el padre, a través del espíritu santo. En fin, la estrategia utilizada por Maduro fue utilizar falacias en su comunicación con el pueblo venezolano, es decir, desdeño la utilización de contenidos políticos, la presentación de argumentos, propuestas, análisis serios, nada de eso se observó en los discursos del aspirante presidencial; del in – maduro candidato solo surgieron cuentos, chistes, llanto, y risas. Su pueblo, digamos, que revolucionario y bolivariano, merecía más; las revoluciones para darse y mantenerse, además, del componente simbólico, requieren de un fuerte contenido programático e ideológico. La altura en el contenido de las discusiones quedo en esta corta campaña, por fuera de la estrategia.

En cambio, el candidato de la oposición, supo pararse con mayor seriedad como una alternativa viable, a pesar de que también acudió a la descalificación personal, supo incluir en su propuesta temas reivindicatorios que tocan los sectores tradicionalmente seguidores del chavismo. La coalición opositora al régimen empezó a sacar frutos de su permanencia, de su resistencia, muchos se sumaron en esta ocasión a las toldas de Capriles, la participación aumento, los resultados no pueden ser más dicientes: Maduro 7.505.338 votos, el 50,66%, Capriles 7.270.403 (49,07%), ¿que queda?, un país prácticamente dividido, polarizado; una nación en crisis.

Frente a este panorama, ¿Qué dicen hoy los contendores?, lo que se ha escuchado es poco halagüeño. El presidente electo defiende el triunfo obtenido en las urnas, parece que no se percata aún, que con la visión exclusivamente chavista ya no se puede pretender cohesionar el país, que es su obligación luchar por la unidad venezolana, por la reconciliación, debe como jefe de Estado garantizar la participación y la existencia en condiciones de igualdad, de todos los participantes del proceso electoral: cuando las ciudadanías se someten a las reglas del juego democrático, no existen vencedores y vencidos, todos son vencedores;  ese es el resultado de una real democracia. A su vez a Capriles, a la oposición, les corresponde mantener su liderazgo y su propuesta, empero, sin los llamamientos al intervencionismo extranjeros, sin desconocer también, que el querer revolucionario y socialista tiene una inmenso margen de acción basado en el apoyo y la legitimidad que le dan miles de millones de los otrora excluidos por el viejo bipartidismo, y por los resultados alcanzados por una clara política de estirpe socialista.

En las elecciones del domingo no perdió Maduro, en términos cuantitativos es el presidente de los venezolanos, muchos están contentos por el triunfo, menos, perdió Capriles, su gigantesca  votación le da la cualificación suficiente para enarbolar las tesis necesarias para complementar la visión de país. Sin embargo,  si gobierno y oposición no se percatan de su responsabilidad histórica, no abandonan los odios, los discursos totalizantes de parte y parte, y no se esfuerzan en interpretan la compleja realidad social, económica y política del país, que busque la integración de miradas y luchas, si persisten en mantener sus discursos y actitudes excluyentes e intolerantes, es posible que se profundicen las divisiones y los enfrentamientos entre hermanos, así la que va a perder con seguridad, será la nación de todos, la Republica Bolivariana de Venezuela.

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  1. EL PENSAMIENTO BOLIVARIANAO ES QUE HAYA ALGUIEN QUE CENTRE LAS IDEAS DE TODOS, PERO LO QUE SE PUEDE OBSERVAR ES QUE ALLI HAY UN APROVECHAMIENTO DE LA SITUACION DE IDEAS ENCONTRADAS, PARA BENEFICIOS PERSONALES,y OTROS DE FUERA DE VENEZUELA QUE QUIEREN SACAR PARTIDO,PISOTEANDO AL PUEBLO DE VENEZUELA QUE ESTA BASTANTE CONFUNDIDO Y SIN LIDERES QUE DEFIENDAN LA CAUSA.

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