Publicado el: Mar, Jun 11th, 2013

¿Dónde está la Reforma a la Salud?


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cola-en-el-hospitalPor Unicor /

Después de muchos sufrimientos, enfermedad y muerte, el congreso de la república, acometió la reforma a la Ley 100 de 1993, más conocida como sistema General de Seguridad Social.

Muchas personas siguen muriendo, aún en este momento, por la negligencia de las EPS S, por la dictadura de los trámites administrativos, por la falta de capacidad hospitalaria instalada, por la no entrega de medicamentos, por la no realización de procedimientos. En fin, por no garantizarse por parte del Estado; el derecho efectivo a la salud de los colombianos y colombianas, lo peor, al parecer; todo seguirá igual.

Es claro que la fatídica Ley 100, se mantiene vigente, por la fuerza de los intereses privados que la protegen; su objeto no es garantizar el derecho a la salud, su justificación es el gran negocio que representa. Solo así se entiende que este régimen dantesco sea tan difícil de acabar o por lo menos de reformar, así haya sometido a la enfermedad y a la pena de muerte a cientos de inocentes.

La Ley estatutaria recién aprobada en la Comisión Primera del Senado debió presentar directrices que apuntarán a: – Devolver el sentido humanitario al servicio de salud – retornar al Estado las funciones de prestador de servicios integrales de salud y de administrador de los recursos – el fortalecimiento de la red pública de hospitales – la eliminación de las EPS S – devolver la discrecionalidad médica para formular a los pacientes –  fortalecimiento de la medicina de promoción y prevención –  la dignificación de los médicos y empleados de la salud, entre otros.

Lo anterior era el deber ser, y habría sido propuesto y aprobado si en el congreso estuvieran representadas las aspiraciones populares, pero no, en el congreso están representadas, para el caso, los que ganan altas rentabilidades por los servicios prestados, por la venta de medicamentos, por la intermediación, por la administración de los recursos de todos para la salud, en fin, los dueños del negocio. Las EPS S responsables de la tragedia tienen gran influencia sobre el gobierno nacional y patrocinan, respaldan, orientan y mandan sobre un gran número de congresistas (el Senador de la U Jorge Ballesteros; quien es coordinador ponente del proyecto de ley ordinaria de la salud, fue financiado por una IPS). Del Presidente Santos y su Ministro de salud, poco se puede esperar, dichos funcionarios están comprometidos con la ley mercantilista, de ellos, los colombianos no esperan actuaciones ilegales, como tampoco es probable, esperar decisiones reivindicatorias, los dos; son eximios representantes del modelo neoliberal, entendido éste, como el que favorece los intereses privados por encima del interés general y para ello, ponen al servicio su gobierno.

Que mas se puede decir de un gobierno que sabe, que según datos de la Contraloría General, en salud se invierten aproximadamente anualmente $40 billones de pesos, de los cuales 20 billones se pierden en corrupción, intermediarios y márgenes de ganancia, ese solo dato justificaría ipso facto que un gobierno verdaderamente comprometido con su pueblo, derogara esta nefanda ley 100.

Sin embargo, a pesar de esta abrumadora realidad, el Presidente Santos; quien debe responder por la supuesta reforma, solo apuntó a: La transformación maquillada de las EPS, la creación de una entidad nacional que realiza los giros igual al FOSYGA, a algunos ajustes técnicos, pero cuidándose de no alterar la estructura del sistema. En esta reforma al contrario, se pretende castigar a los jueces de tutela por sus decisiones judiciales, la tutela que evidencia por parte del gobierno el desconocimiento del Estado Social de Derecho, sin embargo, única opción judicial con la que cuentan los inermes usuarios para que sean atendidos va a ser más debilitada. Las EPS S, IPS S, ARL ESE S deben ser las únicas felices, si ya desconocen abiertamente las sentencias de tutela, ¿Qué se dirá con esta norma?

El plan de salud seguirá siendo restringido, es decir, se acaba la palabreja POS, pero no las restricciones; si los medicamentos no son aprobados previamente, no se entregan. Continuará la intermediación financiera (hay que garantizar los recursos de los poderosos bancos), en fin, los recursos públicos de la salud seguirán en manos de los privados y para rematar, los responsables de los fraudes a la salud (como el del ex gerente de SaludCoop, Carlos Palacino; que se ganaba 90 millones de pesos mensuales y fue inhabilitado ya por la Procuraduría), pueden quedar libres de responsabilidades penales.

Como puede verse, la tan mentada reforma a la salud que va a salir de las mayorías parlamentarias junto con la iniciativa presidencial, no augura nada nuevo a favor de los usuarios, que son los débiles del sistema. El Presidente Santos se reconoce como un hábil estratega, en su gobierno viene haciendo uso de lo que se conoce como el gatopardismo o lampedusianismo, que es la estrategia política que se utiliza en determinados momentos históricos para crear una apariencia de cambio revolucionario, con el fin último de que los sectores privilegiados permanezcan incólumes. Se altera todo para que nada sea alterado. Recordemos la tristemente celebre reforma a la justicia, que les tocó hundir por las presiones ciudadanas, el famoso fuero militar, los diálogos de paz de la Habana, y hoy la supuesta reforma a la salud. Iniciativas que se contradicen filosófica y políticamente, no se sabe como terminarán.

Dios quiera que sus apuestas políticas no resulten peligrosas, las personas de buena fe tienden a creer lo que les dicen, el Presidente a querido al menos por calculo electoral, mostrar un espíritu liberal, pero por lo que se ha visto, siempre queda preso entre sus cálculos y sus verdaderas intenciones.

 

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