Publicado el: Lun, Sep 8th, 2014

DIANA, LA FARIANA


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ClaraMario Serrato /
En reciente comunicado publicado por las FARC en su página web se puede leer una especie de parte militar escrito por Diana, orgullosa mujer de un curtido mando del bloque oriental. En el informe se revisa el secuestro de Ingrid Betancur y Clara Rojas y se hacen algunos comentarios sobre el general Mendieta y el siniestro “Martin Sombra”.

Me parece conveniente advertir, antes de escribir lo que voy a escribir, que soy amigo del proceso de paz y de los diálogos que el gobierno Santos y la guerrilla de las FARC adelantan en La Habana.

Ahora si paso a decir:

¡¡Que vieja tan bruta y tan cruel!! y tan bruto como ella, el que publicó ese adefesio.

Empecemos. Cuando se refiere al general Mendieta, de quien todos conocíamos su grave situación de salud, dice lo siguiente: (…)Pues bien, varios de los prisioneros, entre ellos el ahora General Mendieta, a quien vale aplicar aquella sentencia de que llora como mujer lo que no fue capaz de hacer como hombre, declararon que no se sentían en condiciones de marchar por entre la selva. Se declararon enfermos gravemente incapacitados…

En relación con este tema, en Wikipedia se lee: (…) “Mendieta fue afectado por numerosos males durante su cautiverio en la selva. Debido a que perdió parcialmente su movilidad, tuvo que improvisar bastones para poder caminar. Sería tan incapacitante su estado, que los guerrilleros le hicieron masajes periódicos con desodorantes, le aplicaron numerosas dosis de penicilina intramuscular y lo llevaron a un río donde pudo empezar a hacer “terapia”; incluso fue transportado, en algunas ocasiones, en una hamaca que improvisaron como camilla.

No quisiera encontrarme a esta mujer al frente de una EPS, y menos como Ministra de Salud en un momento de crisis económica. Estoy seguro de que pensaría en políticas de exterminio poblacional para aliviar de algún modo las finanzas de la revolución.

Cuando se refiere a “Martín Sombra” afirma: (…) Él había sido de esos que llamaron bandoleros, liberales de los años 50, una persona con muchas desviaciones en su cabeza, que a pesar de eso logró sobrevivir y permanecer en las FARC.

Cuando se lee el parte de guerra de esta Diana, la fariana, se entiende que es ella quien presenta muchas desviaciones en la cabeza, a esta conclusión se llega cuando se conoce el modo en que califica el argumento de Ingrid Betancur frente a la huelga de hambre que adelantó por la calidad de la comida mientras la agobiaba la humillante condición de secuestrada: (…) Ingrid Betancur convocó en dos ocasiones a los demás prisioneros a declarar huelga de hambre, con el pobre argumento de que la tenía aburrida la misma comida”.

Tampoco me gustaría conocerla como gerente de una empresa editorial. Al leer lo que sigue, no me imagino de qué modo cobraría las regalías: (…)Si ahora escriben libros, cuentan historias dramáticas o reclaman indemnizaciones, lo hacen olvidando que siguen con vida gracias a que los guerrilleros de las FARC decidimos enfrentar todas las dificultades con ellos encima, antes que abandonarlos en medio de la manigua donde no habrían sobrevivido ni un par de días…”

Al final de su desvarío por el mundo de la guerrilla, Diana, la fariana, concluye: (…) Clara Rojas es ahora Representante a la Cámara, en representación de la ultraderecha. Se presenta como una víctima nuestra. Con la mano en el corazón, puedo decirle que no tiene ese derecho”.

Esas personas que sostienen sus palabras alegando que lo hacen con la mano en el corazón, como aquellos que lo hacen mientras escuchan el himno nacional, presentan similitudes en sus convicciones: suelen ser intolerantes, agresivas y enemigas de quien no piense de su mismo modo.

Los diálogos en La Habana han sufrido embates de toda naturaleza. A través de ellos algunos colombianos han mostrado la oscuridad de sus almas. Por la puesta en marcha de los diálogos se ha calificado al presidente Santos de traidor. Otros han optado por creer el embeleco según el cual terroristas y narcotraficantes se van a apoderar del país. ¿Ya es así?

También se ha dicho que los soldados han sido humillados y las tropas han perdido moral y prestigio al permitir que unos militares activos hablen con los guerrilleros. Incluso ha habido voces descalificadoras para las víctimas solo por dar muestras de cortesía.

Pero ninguna de las anteriores ha llegado tan lejos en autodescubrir el infame espíritu de quienes han hecho la guerra en Colombia. El modo en que Diana, la fariana, justifica sus actos frente a gente indefensa e injustamente retenida indica lo bajo que hemos caido. El trato que considera legítimo para con quien tiene sometido. La dignidad aparente de su condición y la falta total de escrúpulos al calificar la condición de víctima de una persona, convierten a Diana, la fariana, en el prototipo de las personas que han llevado el conflicto en Colombia a niveles de degradación con pocos antecedentes en la historia humana.

No veo diferencia entre ella y un paramilitar deformado. O entre ella y un militar que deshonra su uniforme y a la institución entera con un falso positivo. Tampoco entre ella y un comandante militar que facilita las instalaciones para refugiar asesinos pagados por multinacionales. No encuentro en su accionar diferencia alguna con las actos inhumanos presentados por los oficiales alemanes en los campos de concentración nazis durante la guerra.

Diana, la fariana, pudo servir con suficiencia en un Gulag y participar con sobrados méritos en las purgas estalinistas. O corretear intelectuales en tiempos de Pol Pot en Cambodia para perpetrar después, con el Kemer Rouge, un genocidio descomunal.

Hasta 1852 nacieron niños esclavos en Colombia. Gracias a personas como Diana, la fariana, en 2006, nació el primer niño secuestrado en el mundo.

Debemos conseguir pronto la paz. A como de lugar debemos impedir que personas, como Diana, la fariana, continúen por ahí armadas hasta los dientes alegando ser revolucionarias. Ya sabemos que no es con las armas como vamos a detener a estos monstruos deformados. Las armas y la guerra son su alimento.

Debemos ganar la paz para que la guerra no presente episodios tan degradados como Diana, la fariana. Ganemos la paz para que la guerra no tenga más posibilidades de enseñar y recrear facetas tan repulsivas de la condición humana.

Displaying 1 Comments
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  1. WOLFAN PEREZ dice:

    Anaĺizar es un proceso no sólo conceptual/filosófico y estructural. Decir es involucrarse con un análisis reflexivo – inteligente para argumentar y convencer. El valor de Diana no se verá empañado por los entremeses de un autor pobre de espíritu critico – literario. Diana siente la fuerza necesaria como mujer y luchadora para decirle al mundo que Clara Rojas fracasó como mujer – madre y colombiana. En su afán de reconocimiento Clara se enroló en una aventura amorosa con un vigilante; además de vivir un sismo romántico con Ingrid, que la empujó al desasosiego existencial y le instó a maltratar a un niño salido de sus entrañas; al que debió brindarle toda su protección, amor y pujanza como mujer y ser social inteligente.
    Clara Rojas no tiene derecho a ser víctima de las FARC-EP, ni del conflicto colombiano, porque le negó a su hijo el derecho a ser humanamente tratado en un ambiente que ella misma le destinó. Su torpeza e inconsistencia emocional le produjeron a un recién nacido horrores vivenciales más allá del cautiverio, al cual ella misma lo condujo.
    Por tales razones, Clara Rojas e Ingrid Betancour no tienen el derecho a ser reconocidas por el pueblo colombiano como heroínas y menos como víctimas del conflicto que el Estado aristocrático Colombiano ha promovido durante los últimos sesenta años; en donde millones de personas han sido masacradas, desplazadas y olvidadas en nombre de la paz, el progreso y la soberanía.

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