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Publicado el: Lun, Ago 27th, 2012

Carrera Séptima: Entre la gloria y el infierno


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Zona Piloto de Peatonalización

Por: Susana Noguera y Javier Forero

La vía sufrirá una peatonalización total desde el próximo 31 de agosto.

La peatonalización de la carrera séptima, desde la calle 24 hasta la Plaza Bolívar, es un hecho. Sin embargo, aunque la administración la defiende, esta medida ha causado gran controversia; mientras el distrito ve esto como una oportunidad de renovación “hacia un centro revitalizado para la gente, no para el carro”, los comerciantes y habitantes afirman que el anuncio es fruto de la improvisación y ocasionaría “la muerte del centro”.

Durante una reunión entre líderes de Santa Fe, representantes del distrito, comerciantes y habitantes de la zona, en la alcaldía de esa localidad, entraron en conflicto las dos posiciones, porque los habitantes opinan que los beneficios ambientales que trae la medida no compensan el 50% de pérdidas que han tenido en sus negocios o la gran inseguridad que ha ocasionado la peatonalización de esta vía principal.

Para José Gilberto Muñoz, gerente de Fenalco para la zona centro, “la peatonalización no es la solución en materia de ventas”. A esta conclusión llegó el empresario después de analizar los resultados de encuestas realizadas en las que 90% de los comerciantes consultados afirman que sus ventas han disminuido, entre ellos Almacenes Éxito, McDonald’s y SAO.

Para las secretarias de Movilidad y Ambiente, la medida es positiva por el 50% de disminución en material particulado en el aire, lo que quiere decir que el aire del centro es mucho más limpio que antes, y los 6 decibeles de ruido que han disminuido desde que el tráfico de vehículos disminuyó. Ahora, esa contaminación, querámoslo o no, se trasladó a las calles aledañas por donde se desvían los vehículos que ingresan al centro.

Las alcaldías, tanto de Santa Fe como de La Candelaria, apoyan el proyecto pero no cuentan con la información pertinente para determinar si la medida ha sido beneficiosa o perjudicial para la comunidad ni con los datos para saber las razones de una o de la otra.

Edilberto Guerrero Ramos, alcalde local de La Candelaria, uno de los principales defensores de este proyecto, considera que es una excelente opción para revitalizar el centro y aseguró que los comerciantes del sector tienen una gran oportunidad para hacer que sus negocios florezcan. Esto lo dice a pesar de que confesó no haber hablado aún con ninguno de ellos sobre el tema. En la misma situación se encuentra el alcalde de Santa Fe, Carlos Borja, quien explicó que él ha hecho visitas informales a los negocios que ya están viviendo los rigores de una séptima peatonal, aunque reconoció que no ha agendado ninguna reunión con los representantes del comercio en su sector, pero afirma tener las puertas abiertas para cuando ellos quieran acercarse. “Es más, si ellos quieren hablar con el alcalde mayor, yo estoy seguro de que él los atenderá”, puntualizó el mandatario local quien se posesionó el pasado diez de agosto.

Guerrero explicó que están estudiando la posibilidad de que los negocios puedan apropiar temporalmente espacios en andenes con sombrillas y mesas y así atraer más clientes y mejorar la estética del lugar, porque uno de los problemas en el que más enfatizan los dueños de los locales y negocios del centro histórico de la ciudad es el aumento del comercio informal con la consecuente afectación en salubridad y limpieza. Ellos destacan que no es solo un problema económico pues también se vuelve un problema sanitario y de movilidad ya que los 260 vendedores que fueron censados al inicio de la medida no cuentan con ninguna clase de regulación. “Eso de que el espacio público es de todos en realidad significa que no es de nadie, deben regularlo”, dijo la profesora de espacio público de la Universidad Nacional quien también es la administradora de la pastelería La Florida, una de los negocios más antiguos y tradicionales de la zona.

Al respecto, el alcalde mayor les ordenó a sus alcaldes locales evacuar la séptima de vendedores ambulantes acatando una disposición del Consejo de Estado. Guerrero agregó que “en los últimos años hubo una permisividad en el uso del espacio público a cambio de votos. Pero éste no se negocia, no va a haber vendedores ambulantes en La Candelaria”. Por su lado, el alcalde local de Santa Fe agregó que para ellos se están estudiando diferentes opciones de productividad con las entidades respectivas para sacarlos de las calles de una manera gradual.

Otro de los temas que más preocupa no solo a los habitantes del sector, sino también a los más de 10 mil ciudadanos que se mueven diariamente en el centro, es el de la seguridad. Según Fenalco, 70% de los comerciantes considera que la zona es más insegura desde que la séptima fue peatonalizada. Este tema es importante por el gran volumen de estudiantes y población infantil que se mueve en la zona. La inseguridad también ha afectado a los negocios sobre esta vía bogotana ya que 55% de ellos asegura que se ven obligados a cerrar temprano. Frente a ello, el alcalde Borja aseguró que la administración busca repoblar la Séptima en las horas de la noche, permitiendo el tránsito de transporte público, en lo que ellos llaman peatonalización mixta.

Por su parte, el teniente Juan Carlos Morales, adscrito a la Estación Tercera de Policía, encargada de brindar seguridad en la zona, aseguró que para lograr que la estrategia de los cuadrantes dé el resultado necesario, haría falta doblar el pie de fuerza que opera ahora en las localidades, para evitar casos como el de la obra de TransMilenio en la Carrera Décima que, a pesar de no haber entrado aún en funcionamiento, ya ha perdido parte de su mobiliario, que no será repuesto por los contratistas.

Algo que incrementa la percepción de inseguridad del sector, según los pobladores, es el aumento de los habitantes de calle en la zona. Para ellos, éste se ha convertido en un problema de enormes proporciones que se ha extendido a las carreras Novena y Décima. “Nos estamos quedando encerrados”, dijo Verónica Castro, habitante del lugar, mientras que Germán Rodríguez, comerciante de la zona, agregó: “estamos sufriendo desplazamiento forzado en el centro de Bogotá, ya que espantan a los turistas y amenazan a los universitarios”.

El turismo del centro, uno de los más importantes de la capital, también ha sufrido las consecuencias de la medida, según manifestó el edil Orlando Hernández. El funcionario afirmó que los taxistas se niegan a llevar los turistas a la zona por el difícil acceso a ella, ya que las obras en la calle 26 aun no han sido terminadas, la Carrera Décima presenta gran congestión, la Carrera Novena solo tiene habilitada un carril y las calles aledañas, que fueron construidas para tráfico ligero, han sido gravemente afectadas por todo el tránsito que han tenido que soportar en los últimos meses. El manejo de las basuras también es otro tema que preocupa a los hoteleros, ya que le da mal aspecto y mal olor a la zona, dando una impresión descuidada de la capital y por lo tanto del país.

“Una de las deficiencias de la administración es la comunicación de las ideas”, admitió Guerrero, el alcalde local de La Candelaria para justificar la falta de diálogo con los comerciantes y entre las propias instituciones distritales que les compete el caso. El alcalde local de Santa Fe, quien apenas tiene 15 dias en el cargo, desconoce aún el número de vehículos que dejaron de circular por la Séptima entre la 19 y la 24, aunque datos de la Alcaldía Mayor de Bogotá afirman que el 25 de febrero, primer día que fue adoptada esta medida, se desviaron por la calle 19, 1.500 vehículos, entre particulares y de transporte público. Esto ha llevado a que muchos ciudadanos lo piensen muy bien a la hora de entrar al centro con su carro.

Pero tal vez uno de los temas más criticados tiene que ver con la movilidad. Este es un problema de grandes proporciones a razón de las cifras de personas que habitan la zona: 23 mil residentes permanentes y 350 mil personas como población flotante. Las obras en estaciones de Transmilenio no han sido entregadas y las zonas de carga y descarga de todos los negocios congestionan las calles aledañas, dificultando el flujo de vehículos. Según el edil Farid Polanía, este problema sería muy serio en caso de una emergencia, como el incendio que se presentó el pasado jueves en un local comercial de la zona, ya que las unidades de asistencia inmediata no podrían llegar a tiempo si no cuentan con un corredor de acceso rápido al centro. La ingeniera Ivón Morales, de la Secretaría de Movilidad, aclaró que, en caso de presentarse una situación de éstas, ellos planean habilitar la calzada de la carrera Séptima para lograr que los afectados reciban asistencia oportuna.

Los residentes que poseen vehículo propio han manifestado su preocupación ante la “tortura” que va a resultar la entrada y salida de sus predios pues el trancón de la Séptima se trasladó a otras calles, junto con el ruido y la contaminación. Al respecto, Morales indicó que se habilitarían zonas restringidas para la circulación de los propietarios, sin embargo aún no se definen cuáles serán estas vías de acceso, pues aún se encuentran en estudio. Así mismo, la funcionaria recordó que después de las seis de la tarde se levantará la peatonalización para permitir el paso de transporte público. En cuanto a la socialización de los desvíos, la ingeniera afirmó que aún no se puede realizar, porque la administración todavía no tiene claro cuáles serán las vías alternas. Vías que han sido afectadas porque “no se han modificado desde la colonia”, y la continuidad de las obras de la fase tres de Transmilenio, además de la falta de parqueaderos y bahías de estacionamiento, hacen que éstas, que son para tránsito liviano, están siendo utilizadas para tráfico pesado con los consecuentes daños que saltan a la vista.

La medida, que se tomó en un principio como temporal mientras se construía el puente de la 26 con Séptima, se volvió permanente y desde el próximo 31 de agosto afectará 8 cuadras más. Al conocer esta decisión de la Alcaldía, doña María, una antioqueña que volvió al país luego de 18 años de ausencia, dijo: “Jumm, no hay vías y ahora las que hay las van a cerrar”. Esta posición se enfrenta a las voces a favor de las vías peatonales, como la del escritor y profesor universitario, Manuel Hernández, quien dijo que ahora “sólo se puede ser peatón donde ya no se es peatón: en los centros comerciales”. Claro, agrega Hernández, el problema es que estas medidas se toman sin hacer estudios previos y tomar las acciones necesarias para que la ciudad no colapse.

Y es que peatonalizar no es solamente cerrar una vía, con unos topes de color naranja propios de una calle en obra y poner materas que se convierten en escondrijos de drogas, canecas de basura y ceniceros públicos, es generar un espacio agradable en donde el ciudadano se sienta a gusto caminando, sobre todo teniendo en cuenta que la Séptima es un nodo histórico, político, social y cultural de los bogotanos.

El problema es que ni la obra de TransMilenio de la 10 está en funcionamiento, ni la estación Universidad de los Andes está abierta, ni los conectores de la 26 con la Séptima y la tercera están listos, y la vía sobre la Carrera Quinta se demorará seis meses más en ser reabierta; a lo que se suma que sobre la Avenida Circunvalar hay contraflujo entre la Estación del Funicular y la Carrera Tercera por reparación en la vía y que la conexión de la carrera Séptima sobre la calle 32 todavía sigue sin ser reabierta.

Y aunque el primer día de peatonalización se designaron 150 policías para manejar el tráfico, hoy durante las horas pico no se encuentra ninguno de ellos y muestra de ello son los aproximadamente 40 minutos que los ciudadanos tienen que pasar en sus vehículos para salir del centro. Aunque el alcalde tiene claro que su prioridad no son los conductores, como lo confirmó su Secretaria de Movilidad, Luisa Flechas: “La iniciativa surge del nuevo enfoque del alcalde Petro, que tiene que ver con la movilidad humana y la necesidad de darle prioridad a los usuarios más vulnerables de la vía como son los peatones y los ciclistas”, lo que se ratifica en su página web: “Es una decisión de gobierno que garantiza la seguridad de los peatones durante la obra y esto significa tener una movilidad en la que se privilegian los intereses y necesidades de la población”.

Ahora, a todo esto hay que sumarle la idea del cobro de peaje urbano en el centro y la implementación de un tranvía ligero por la antigua Calle Real. Y como lo dijo uno de los funcionarios de la administración distrital, para el alcalde Petro la Carrera Séptima es la niña de sus ojos y hará todo lo que se ha propuesto en ella a costa de lo que sea pues como lo expresaron los representantes de la Movilidad en la reunión con los comerciantes, “es una decisión tomada, gústele a quien le guste”.

 

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