Warning: Illegal string offset 'custom_page_theme_template' in /home4/actualid/public_html/actualidadUrbana/wp-content/plugins/custom-page/custom-page.php on line 345
Publicado el: Mar, Abr 30th, 2013

Canal Capital


Warning: Illegal string offset 'custom_page_theme_template' in /home4/actualid/public_html/actualidadUrbana/wp-content/plugins/custom-page/custom-page.php on line 345

Mario Serrato 2013Por Mario Serrato

“La televisión entrega, paz, amor, felicidad/ deseos incontenibles de vivir en sociedad./ De ganar mucho dinero para poderlo gastar,/ tomando whisky en las rocas como dice Cary Grant”
Del Poema la Televisión, de Angel Parra

La televisión es de lejos el medio de comunicación más masificado en la historia de la humanidad. En cada hogar del mundo hoy se tiene un televisor así no haya con que comer.  Mediante la televisión se han creado héroes o desteñido personalidades. En la dinámica económica de los años noventa, se entregó la televisión a los entes privados y la televisión pública, con su potencial de masificación de la información, cedió sus espacios al tedio y a la improvisación.

Los canales públicos que debían entregar paquetes culturales interesantes y bien definidos, programaban interminables documentales de la Transtel alemana, los que al principio  resultaban interesantes pero de tanto repetirlos y repetirlos terminaban por producir el bostezo del televidente y el consecuente cambio de canal.
La televisión pública en Colombia fue durante mucho tiempo el patio de atrás de las  comunicaciones y, en muchas ocasiones, el solar en el que pastaban los miembros mediocres de las familias prestantes de la sociedad bogotana.
La llegada al país de la televisión por cable parecía ser el golpe de gracia o la estocada final de la televisión pública. Los canales regionales, que si bien nacieron con espíritu público,  dieron paso a intereses económicos de los poderosos locales, situación que los empujó a renunciar a los encomiables propósitos de la difusión cultural.
En el Canal Capital durante años espantaban. Por allá no iba nadie. Tan baja era su afluencia de televidentes, que las empresas medidoras de la teleaudiencia no se tomaban la molestia de citarlo. El Canal Capital parecía sostenerse solo para que algunos concejales le dieran a sus hijos y clientela un espacio en el cual sentirse periodistas u obtener la primera experiencia laboral.
Pero llegó Hollman Morris y en menos de un año lo convirtió en un sitio de obligada visita. No solo por la diversidad de su programación, lo más importante: Porque inquieta. Porque jode, porque es irreverente, porque peca, porque se atreve.
Siempre que me asomo al Canal Capital me encuentro con un tema  que antes se escondía. Un tema sobre el cual los mayores bajaban la voz y retiraban a los niños para que no escucharan. O sobre el cual los poderosos cerraban las puertas y ventanas para después emitir sus decisiones.
Siempre que veo a Canal Capital me encuentro con que las posiciones más disimiles se confrontan entre los actores más irreconciliables, sin que el conductor del programa incline la balanza con su lenguaje y términos, a favor de ninguno de los participantes.
Cuando cambio a Canal Capital, escucho las voces y veo los rostros de personas que antes eran solo un dato estadístico, una mención lejana, un elemento del discurso de algún político semisensible y oportunista. Desplazados, homosexuales, indígenas, afroamericanos y víctimas de  todas nuestras inacabables guerras, no solo se asoman, como en los grotescos programas de Claudia Gurisati. No, en Canal Capital se les ve de cuerpo completo. Se conoce su situación en profundidad, debido a que es dicha por ellos mismos sin el límite que impone la pauta publicitaria o la mezquina maniobra periodística de descontextualizar su discurso y recontextualizarlo según el acomodo del editor o el interés del dueño de la programadora.
En Canal Capital he escuchado las razones de la diversidad sexual y he medido el tamaño de su soledad y rechazo, también he visto crecer su derecho a ser reconocidos. Lo mismo acontece con indígenas y afros y desplazados.
En Canal Capital las víctimas del conflicto, desde la lavandera de ropa de San Pedro de Urabá, pasando por las familias de los atentados de Pablo Escobar en su guerra miserable, los soldados mutilados y secuestrados, hasta la familia Galán, han mostrado a Colombia el insondable vacío de su dolor.
Los que no tiene voz, o los que son usados por los políticos deformados como víctimas de su recaudo electoral, aparecen en Canal Capital libres, groseros, lacerados, genuinos.
Las temáticas económicas en Canal Capital se abordan desde diferentes ópticas, con lo cual los televidentes ganamos un espacio que era exclusivo para los desabridos y amañados comentarios de los neoliberales de siempre, los que ahora se hacen a un lado para dar paso a la crítica económica de envergadura y reflexión.
En el Canal Capital de ahora, la televisión pública alcanzó un nivel y una condición que difícilmente serán superados.
La audiencia ha respondido. Las voces, antes desoídas, ahora se sienten dueñas del micrófono y de la cámara. Nuestra interminable guerra está siendo analizada en Canal Capital de un modo que contribuye a ponerle fin. Las diversidades serán mas tolerables y comprendidas. Solo me queda decir que estas muestras de imaginación, profesionalismo, capacidad y arrojo tienen muchos enemigos.
Como dijo Nietsche: Cuanto más nos elevamos, mas pequeños nos verán los que no pueden volar.
No te detengas Hollman. Sigue adelante.

Displaying 1 Comments
Have Your Say
  1. Exquisito, como todo lo que escribe Doctor Serrato.

Deja un comentario

XHTML: Puedes usar estos tags en HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>