Publicado el: Lun, Ago 5th, 2013

Bogotá en las pupilas y en las venas


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el beso de los invisibles2Guillermo Segovia Mora

Hoy, a 475 años de su fundación, casi ocho millones de personas, gran parte de ellas de diversos orígenes regionales (Bogotá es Colombia),  han hecho suya una de las urbes más atractivas de Latinoamérica y viven una experiencia inédita de gobierno alternativo: la Bogotá Humana, incluyente y diversa de Gustavo Petro (2012-2015).

Bogotá o Bacatá fue la aldea principal del pueblo muisca, asentado en una extensa sabana cordillerana (andina) en el centro  de la actual Colombia. Los invasores españoles lo renombraron Santafé, el 6 de agosto de 1538, dando inicio a la ciudad colonial, hasta que en el parte de victoria, al arribar luego del triunfo independentista en la Batalla de Boyacá (7 de Agosto de 1819), Bolívar suprimió la referencia hispánica y reivindicó el nombre nativo para animar a las huestes rebeldes con un signo de identidad.  Hoy, a 475 años de su fundación, casi ocho millones de personas, gran parte de ellas de diversos orígenes regionales (Bogotá es Colombia),  han hecho suya una de las urbes más atractivas de Latinoamérica y viven una experiencia inédita de gobierno alternativo: la Bogotá Humana, incluyente y diversa de Gustavo Petro (2012-2015). Un sugestivo cambio de nombre y pintura ornamental en el salón principal del Palacio Liévano, sede de la alcaldía capitalina, en la céntrica Plaza de Bolívar, simboliza los nuevos tiempos: el tradicional salón Gonzalo Jiménez de Quezada, nombre del fundador colonial,  ahora se llama Los Libertadores y el cuadro en honor al extremeño fue sustituido por El Chamán, un retrato del grancolombiano Simón Bolívar vestido de paisano…

En su rostro los  rastros del tiempo

Es la Bogotá  central de La Candelaria colonial, la Calle Real (Carrera Séptima) y el conjunto Calle del Sol;  el Chorro de Quevedo, el Observatorio Astronómico y el Camarín del Carmen;  la casas de Antonio Nariño, Gilberto Alzate Avendaño,  Rafael Pombo, José Asunción  Silva, Miguel Antonio Caro y Rufino José Cuervo, que hoy albergan entidades sin ánimo de lucro o públicas, que comparten el objetivo misional de enriquecer y divulgar nuestra cultura; los pasajes Rivas y Hernández y los  recordados Cuervo y Arrubla, en cuyo incendio, en 1900, ardió el Acta de Independencia y parte de la historia de la ciudad; Los Ministerios; la Academia de Historia; La Casa de Nariño y el Palacio de San Carlos; los colegios Salesiano León XIII, de La Merced  (hoy, escuela de artes); La Capuchina y el Voto Nacional; Nueva Santa Fe, las Torres del Parque y el Centro Cultural Gabriel García Márquez de Salmona; las torres Jiménez de Quezada, Blancas y de Fenicia; el Jockey y el Gun Club; los Palacios de la Policía y de Bellas Artes; el Capitolio Nacional, el Colegio San Bartolomé, el Arzobispado, la Catedral, El Sagrario, el Museo de la Independencia (“Casa del Florero”), el Palacio de Justicia, el Edificio Liévano y la Casa Juan Flórez de Ocariz (Museo de los Comuneros: de allí sacaron a Galán y sus compañeros para decapitarlos), enmarcando la Plaza de Bolívar  con la escultura del Libertador de  Tenerani al centro, las palomas revoloteando y picando el maíz que les ofrecen los abuelitos, un fotógrafo, con una Réflex o Polaroid, ofreciendo tomar un retrato y un lustrabotas charlando entusiasmado, agitando un periódico trasnochado…

De la Plaza, por la Carrera Séptima hacia la calle 26, los edificios Murillo Toro, El Tiempo, Banco de la República (en la esquina donde quedaba el famoso Hotel Granada de los 40), BCH, Museo del Oro, Avianca (y el recuerdo del incendio de 1973), los templos contiguos de San Francisco, La Veracruz y La Tercera; los edificios Córdoba, Escobar Jimeno, Ibérica, Colseguros, La Carrera; la Plaza de Las Nieves, hoy Eduardo Umaña Mendoza, en memoria del jurista defensor de presos políticos y los Derechos Humanos, asesinado; el edificio Michonick (Personería de  Bogotá) y el curvo del IDU, el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, la Terraza Pasteur y el Centro Internacional: los edificios Embajador, Colpatria iluminado (enseguida el teatro Olympia convertido en oficinas); Colón, de bohemios, izquierdistas y poetas;  Aerolíneas   Argentinas escalonado; Fonade; el del reloj electrónico del Banco de Bogotá (hoy de manecillas y de CorfiColombia); las esculturas de La Rebeca y el Mono de la Pila y la iglesia de San Diego en el entorno;  el Hotel Tequendama, el Parque Central Bavaria, con las cavas y falcas de la desaparecida cervecería; los  edificios que pertenecieron a Bavaria y la Flota Mercante. Por la 26 hacia  el aeropuerto Eldorado (occidente), en la carrera  22 (en un espacio del Cementerio Central), el Centro de Memoria Histórica, Paz y Reconciliación con la cartografía de los asesinatos políticos en la ciudad, empotrado en un sitio  del tradicional rito del perdón…

Desde los cerros orientales, por el Eje ambiental de la Avenida Jiménez: la Quinta de Bolívar, la iglesia de Las Aguas, el monumento a Policarpa Salavarrieta “La Pola”, la Academia Colombiana de la Lengua, el Parque de los Periodistas, el Templete al Libertador, los edificios Bicentenario (en homenaje al 20 de Julio de 1810, día “Grito de la Independencia”), Continental remodelado (tradicional hotel, ahora de apartamentos), Monserrate (vieja sede de El Espectador), la Plazoleta del Rosario, El Tiempo; pasando la Séptima,  al costado norte, el Palacio San Francisco (sede ahora de la U. del Rosario), en el costado sur, la esquina de los esmeralderos, el edificio  Pedro  López, San Victorino, adornado por la Mariposa de Negret, y la variada arquitectura republicana que recorre  la antigua 13 hasta las “celdas” del Banco Cafetero en la carrera 30, incluida  la bella Estación de la Sabana. Si la ruta es por la   Avenida calle 19: el Colombo Americano,  el Colombo Francés, el Residencial Sabana y los demás edificios de vivienda y  oficinas; en la 5ª.,  el nuevo Bacatá D.C. (que sobre el viejo hotel, con 60 pisos, será el más grande de Colombia); bajando, los cafés en las terrazas, los comederos del mercado; al cruzar la Caracas, el edificio Cudecom (que corrieron sobre rieles para alargar la calle); mas allá, por la acera norte,  la frontera sur del barrio Santa Fe, con su pasarela nocturna de prostitutas y travestis en decadencia…

Miscelánea de vivencias y paisajes

La Bogotá  del bunker de la Fiscalía del Salitre, los juzgados de los edificios Nemqueteba,  Hernando Morales Molina (antiguo Banco de Bogotá) y el complejo Kaysser; las cáceles La Picota, La Modelo, Distrital y Buen Pastor; los archivos Distrital y General de la Nación; el CAN y el CAD; los hospitales San José, San Juan de Dios, Misericordia, Hortúa, Santa Clara, Kennedy, San Pedro Claver (Méderi), San Ignacio, Tunal, San Blas y las clínicas Marly, Country, Santa Fe, Nueva Colombia, Reina Sofía y Chaio; los ropavejeros de la Plaza España y la ropa de segunda de la 47; las lánguidas sombrererías de la once, ayer hitos del buen vestir; los toldos de San Pelayo, el mercado de las pulgas de San Alejo (parqueaderos de la 24), el agáchese del Parque de los Periodistas, las vendimias de San Victorino; los centros comerciales Sana Fe, San Rafael, Palatino, Hacienda Santa Bárbara, Portobelo,   Unicentro, Unilago, Andino, Granahorrar, Plaza Mayor, Calima, Gran Estación, Plaza de las Américas, Salitre Plaza, San Martín, Metrópolis, Bulevar Niza y Titán; las grandes superficies y cadenas Makro, Alkosto, Carrefour (ahora Jumbo), Éxito, Olímpica, Carulla y los desaparecidos Jota Gómez, Ley, Tía y Dalhom; Corabastos y el mercado de Paloquemao; el desaparecido lupanar histórico, tenebroso y arrabalero de El Cartucho y el sórdido Bronx que se resiste a cambiar;  las nemesias, el tranvía y los trolis que ya no existen; Trasmilenio, los buses azules del Sitp, el terminal de transporte terrestre y el aeropuerto Techo, en el recuerdo, y el Internacional Eldorado, el mayor puerto aéreo del continente…

Chapinero diverso,  la Plaza de Lourdes y el Pasaje Libertador; el Park Way de La Soledad;  el Palo del Ahorcado en Ciudad Bolívar; los monumentos a Los Héroes, Banderas, Colón y la Reina Isabel de Castilla; el Castillo Marroquín, el Quiosco de la luz y el Museo del Chicó; la Plaza Cultural de Todos La  Santamaría; los museos del Oro, Nacional, de la Independencia, Colonial, de la Moneda, Botero, de Bogotá, de Arte Moderno  y la Casa del Marqués de San Jorge; Maloka, el Planetario  y el Jardín Botánico; el Cur y Compensar de la 93, el Cubo y la sede campestre de Colsubsidio; el desaparecido Bolívar Bolo Club y las boleras  San Francisco (remodelada) y del Ricaurte; el Niño del 20 de Julio, el Señor de Monserrate, el Santuario de la Peña, San Judas Tadeo y Nuestro Señor de Los Milagros, de los que dicen son prodigiosos, y un centenar de iglesias más, que en el centro orientaron la expansión de la ciudad; los jardines de Paz, del Recuerdo y El Apogeo y el Cementerio Central, que reza en el frontis de una de sus colmenas de bóvedas desocupadas: la vida es sagrada…

De las bibliotecas Nacional, Luis Ángel Arango, Virgilio Barco, Santo Domingo,  El Tunal,  El Tintal y Biblio REd; la Ciudad Universitaria (de la Nacional, la “Nacho”) con la  plaza “Che”, el Jardín de Freud y el Auditorio León De Greiff; las universidades Distrital,  Javeriana, de los Andes, Externado, Central, Jorge Tadeo Lozano, La Salle, Rosario, Gran Colombia, Sabana, Santo Tomás, Arboleda y Libre; el Centro de Alto Rendimiento, los coliseos El Salitre,  Campín, Cayetano Cañizares y Alfonso López; la Media Maratón, la Caminata de la Solidaridad, el campeonato de fútbol aficionado del Olaya; Santa Fe (el Expreso Rojo) y Millonarios (el Ballet Azul), sus barras y el fútbol en El Campín;  Mundo Aventura, el Aquaparque Ci Ci; los parques de los Niños, de los Novios, Simón Bolívar, Virrey, Santander, Nacional, de la Independencia, Tercer Milenio, Ciudad Montes, Tunal  y Tintal; los ríos Arzobispo, Tunjuelo, San Francisco, Virrey, Fucha, San Agustín, San Cristóbal  y Bogotá; los humedales La Conejera, Córdoba, Santa María del Lago, Tibanica, Tibabuyes, Torca, Guaymaral  y Jaboque; los cerros orientales: El Cable, Cruz Verde, El Verjón, los tutelares Monserrate y Guadalupe; eucaliptos, buganvilias, amarrabollos, abutilones, nogales y sietecueros; los parques naturales Chicaque, Entrenubes y  Sumapaz, el más grande del planeta…

Las Cruces, Las Nieves, Los Mártires, Policarpa, Meissen,  Arborizadora, Lucero, Olaya, Quiroga, Fátima, San Carlos, Floralia, Álamos, Ciudad Berna, Luna Park, La Fragua, Muzú, La Chucua, Primavera, Santos, La Estanzuela, Santa Isabel, Veraguas, Trinidad, Galán, Gaitán Cortez,  San Blas, Jerusalén, Germanía, Modelia, Mandalay, Milenta, Normadia, Las Ferias, Florida, Bonanza, Santa Helenita,  Tabora, Quirigua, Toberín, Lijacá, La Esmeralda, La Cabrera, La Magdalena, La Merced, Bosque Izquierdo, Inglés, Antiguo Country, Quinta Paredes, Polo Club, San Cristobal, Santa Bárbara, Chicó, Roma, Los Laches, Patio Bonito, Cazucá, El Recuerdo, Gran América, Teusaquillo, 20 de Julio, 7 de Agosto, 12 de Octubre, 11 de Noviembre, Ciudad Salitre, Ciudad Kennedy, Centro  Nariño, mi Takay y mil más; los antiguos poblados muiscas  (hoy 6 de las 20 localidades administrativas) de Suba, Usme, Bosa, Engativá, Usaquén y Fontibón; La Sultana, Matatigres y Siberia; las avenidas calles 140, 127, Pepe Sierra, 100,  80, 68, 57,  53, 45,  34, 32,  26-El Dorado-Jorge Eliecer Gaitán,  La Esperanza, Las Américas, Jiménez,  Comuneros, Primera,  22 sur,   Primero de  Mayo, Villavicencio; la Circunvalar, las avenidas carreras Quinta, Séptima, Décima, Quince, Diecinueve, Caracas, Ciudad de Quito NQS, 50, 68, Boyacá, Ciudad de Cali y Alo; el puente de guadua de la 80…

Paraíso de sabores

La Bogotá sibarita de  las zonas T, G y L, La Macarena gourmet; Usaquén gastrónoma; La Candelaria sabrosa;  tamal con chocolate en Monserrate, el chocolatico de La Florida, el aguadepanela de la Puerta falsa; pollo de Las Colonias (Kokorico), La Riviera y Surtidora de La 22 -decían que era un efectivo pararrayos-; la Gallina Suprema, Rico,  Sopas de la abuela, Sopas y postres, Creps & Wafles; Andrés, carne de res; fritanga Donde Manuel, Don Jorge en Kennedy, Las Leonas, las Ojonas del Samper Mendoza y El Manteco Guillermo en el sur (La Pecosa de La Hortúa y Donde canta la rana del Restrepo ya no existen);  morcilla de Doña Segunda, en la plaza del 12 de Octubre; empanadas de pipián y arepa rellena en  la 85; las empanadas Dominó; comida criolla en la Gran Sucursal y La Leona; Chopinar,  salchichas de El Bohemio; hamburguesas de  Pesquera Jaramillo, La Hamburguesería, El Corral, El Rodeo y Presto; la Bonga del Sinú y la “mamona” llanera de El Motorista y Los Tronquitos en la glorieta de la 50, chuleta en el Sevilla y, en el Carvajal, huesos de marrano con la mano…

Los sabores del Pacífico en la 5ª y Quilichao; currambero en Narcobollo; de mar en Benjamín  Bohórquez, Jaramillo, La Fragata  y las pescaderías del Restrepo;  Fulanitos valluno; hornado pastuso en Sindamanoy y cuy en Las Ñapanguitas; bandeja paisa en  Las Acacias, El Poblado, El Arriero, El Portal del Marinillo y El Envigadeño y Mondongo y algo más; cabro y pepitoria en Barichara y Chicamocha; Mi Gran Cocina Boyacense; churrasco en El Viejo, Mi Viejo y la Estancia Chica, Rodizio Brasil; comida mexicana en Frida, gringa en Friday´s y Hard Rock, francesa en Bonaparte; pasta italiana en La Romana, Salerno, O Sole Mío, Pozeto y Giuseppe Verdi; española: paella en Navarra y Félix, tapas en Cazuelas de la 22, el “calducho” de El Trébol y sándwiches de jamón de jabugo, pata negra y serrano en Íbero ; El Chalet Suizo y el Refugio Alpino; Moros y Cristianos e Ilé cubanos;  la casa de Rosita, el Gran Vatel, Casa Medina, El Republicano, El Patio, Pajares Salinas; y el insigne ajiaco los domingos en Los Cauchos, Casa Vieja, Club Colombia, Doña Elvira y Las Margaritas (picar con empanadas) o en casa de alguna “chatica”…

La repuesta de amanecida en Caldo para´o, Cuatro vientos,  Desayunadero de la 42 (o en el parqueadero de la 41), Tony y el Cañón del Chicamocha;  pan de El Cometa, Cosmos, San Fermín, San Marcos, Los Hornitos y Pan pa´ya; Mogolla y Masato Santafereño, La perrada de Edgar y las bizcocherías Cyrano y Alaska que ya no están; las pastelerías Belalcázar, Guernika, Toledo, Cascabel, Yanuba y Metropol; patacones con hogao, calentado con pega, empanadas, almojábanas, huevos pericos, perros calientes, pizzas y buñuelos, al paso;  los piqueteaderos de aquí y allá;  las cigarrerías La Gran Vía, Casa Lis, La viña y Marandúa; los “postribulos” del Jota Vargas y Endulza tu paseo,  pastel gloria de Doña Panchita, helados de La Campiña y San Jerónimo; brevas con “ariquipe” y  obleas Don José o en la once con diez; menú a la carta para los gerentes, “ejecutivo” para los profesionales y “corrientazo” para el pueblito…

Escrita, pintada, fotografiada  y declamada

La Santafé colonial de  Retratos de costumbres de José Manuel Groot, El carnero de Rodríguez Freyre, las Reminiscencias de Cordovez Moure, la Bogotá republicana de las notas de viaje de Isaac Holton y Miguel Cané,  de los textos de Miguel Samper, Santiago y Felipe Pérez, José María Caballero y Soledad Acosta; de las  crónicas de Luis Tejada, Felipe González  Toledo, Ximénez  y las recientes de Arturo Alape y José Navia;   la cambiante  de Las tres tazas (chocolate, café y té)  de José María Vergara y Vergara;  la visionaria de Pax de Lorenzo Marroquín, ambientada en la guerra partidista de los Mil Días a comienzos del Siglo XX; la  cínica y gris de Un tal Bernabé Bernal y Don Simeón Torrente ha dejado de… deber de Salom Becerra y Hombres sin presente de Osorio Lizarazo; sobre el asesinato de Gaitán:  El día del odio, también de Osorio El Crimen del siglo y El incendio de abril de Miguel Torres, El cadáver insepulto y el imprescindible Bogotazo Memorias del Olvido de Arturo Alape, para no olvidar…

La racista de El rumor del astracán de Bibliowitz; la difícil de La casa de la vecindad de Osorio Lizarazo y Las Puertas del Infierno de José Luis Díaz Granados; la decadente de Los Elegidos de López Michelsen, Los Parientes de Ester de Luis Fayad y Fiesta en Teusaquillo de Helena Araujo; la contemporánea que narran  Opio en las nubes de Rafael Chaparro,  Sin Remedio de Antonio Caballero, Relato de un asesino y Satanás de Mario Mendoza,   Tres ataúdes blancos de Antonio Ungar, Al diablo la maldita primavera de Sánchez Baute,  Esto huele mal de Fernando Quiroz, Perder es cuestión de método de Santiago Gamboa, El Ruido de las cosas al caer de Juan Gabriel Vásquez,  Todo pasa pronto de Juan David Correa , La mujer en el umbral de Mauricio Bonett, la trilogía de Gonzalo Mallarino; la de  las obras de Germán Espinoza, Alfredo Iriarte y Laura Restrepo; la que escriben autores jóvenes todos los días…

La de las acuarelas de Pierce, Brown, Marck, José Ramón Torres y la Comisión Corográfica; inspiración de pintores como Andrés de Santamaría, Epifanio Garay, José María Espinoza, Acevedo Bernal, Gómez Campuzano, Gonzalo Ariza, Santiago Cárdenas, Juan A. Roda, Doris Salcedo, Alejandro Obregón, Luis Caballero, Gustavo Zalamea, Lorenzo Jaramillo; de la bienal de Venecia; del pop art de Nadín Ospina; del arte de Bernardo Salcedo, Miguel Ángel Rojas, Ramírez Villamizar, Fernando de Szyszlo, Jim y Olga de Amaral y de la poesía de Julio Flórez, la Gruta Simbólica, los piedracelistas, los panidas, Luis Vidales, Rogelio Echavarría, Fernando Charry Lara, Gustavo Cobo,  María Mercedes Carranza,  Juan Manuel Roca, José Luis Díaz; El Festival Internacional de Poesía; las galerías Garcés Velásquez, Belarca, Arte dos, El Mundo, Beatriz Esguerra y Casas Riegner; la Bogotá del Siglo XIX que quedó para siempre en los lentes de Luis García Hevia, Juan Bennet, Demetrio Paredes  y Julio Racines, de inicios del XX de J.N.Gómez, Pedro Lafont, Benjamín de la Calle  y Luis Lara; de mediados de siglo y El Bogotazo, de Lunga, Sady González, Nereo, Manuel H, Saúl Ordúz y Hernán Díaz, la de la era digital; de la caricatura política de Alberto Urdaneta, El Zancudo de Alfredo Greñas y El Alacrán de Gutiérrez de Piñeres en el Siglo XIX,  Rendón, Chapete, Pepón y Osuna, en el 20, y Betto, Matador, Grosso y Vladdo en el 21;   los cartones de Alfredo y el humor de Jaime Garzón en  el “Edificio Colombia a la orden…

Cinéfila  y teatrera

La ciudad del cine que llegó de la mano de los hermanos Di Doménico, quienes construyeron el teatro Olympia, la primera sala de la ciudad, inaugurada con la película La novela de un joven pobre, el 17 de diciembre de 1912, que ya no existe, como tampoco, al menos, en su uso original,  la mayoría de las decenas que se construyeron:  Rex, estrella del cine mexicano en los años 30;  Astor Plaza (ahora sala de eventos artísticos), Royal Plaza, Apolo, Atenas, Palermo, Radio City, Ayacucho, 6ta Avenida, Colombia, España, Lido, Ibis, Metro Riviera (actual Theatrón) Trevi, El Cid, Lux, Azteca y México (auditorios de la Universidad Central), Opera, Aladino, Libertador (hoy discoteca Vinacure), San Jorge, Apolo, los cinemas de la 24,  los dobles del Mogador (actual Majestic) y el porno en el Novedades, el Coliseo y el Imperio; el cine se ve hoy en los multiplex de los centros comerciales, en los que destacan las pantallas gigantes del Titán Plaza, y el no convencional en la Cinemanía, Gótica, Lumiere y Cinema Paraíso; los festivales  de cine de Bogotá, Europeo, Fantástico y de Terror, Rosa, Documental  Beeld Voor Bogotá, el Globale Bogotá Miradas Emancipadoras, el de la Muestra Internacional de Documental Musical,  y la programación temática de la Cinemateca, al gusto y gratis…

El escenario de las películas de Dago García, Norden, Sánchez, Osorio, Ospina,  Triana, Guerra, Duque, Coral, Colbert García,  Landes, Rojas, Navas, Baiz y Marta Rodríguez;  la de Chircales, El taxista millonario, Como perros y gatos, la Estrategia del caracol, Camilo Torres, Visa USA, Confesiones a Laura, Soplo de vida, La sombra del caminante, La gente de la Universal, La toma de la embajada, Esto huele mal, Perder es cuestión de método, La historia del baúl rosado, Bluff, Satanás, El tigre de papel, La primera noche, Sanandresito, La gente del semáforo, Karen llora en un bus (y sus vicisitudes por el centro) , La sangre y la lluvia (la lúgubre ciudad nocturna con parada en la discoteca El Laberinto y el club nocturno La Piscina), Porfirio, García; Postales Colombianas y Sueño en paraíso (dos visiones distintas sobre los asesinatos por militares conocidos como “falsos positivos”) y el documental Retratos de familia de Alexandra Cardona, acerca de la lucha de las madres porque se haga justicia a los responsables de ese crimen de lesa humanidad;  Roa (el asesino de Gaitán en el centro histórico recreado) y Carrusel sobre la tumbada a los bogotanos por la rosca de Samuel…

La Bogotá de los festivales Iberoamericano de Teatro de Fanny Mikey (q.e.p.d.) y Ana Marta Pizarro, Alternativo de Patricia Ariza, de Mujeres en Escena por la Paz, del Oprimido y de la Calle; los grupos de teatro Libre, La Candelaria, Seki Sano, de la Carrera, La Comedia, La Castellana, La Baranda, Arlequín, Teatrova, Casa Ensamble (en la casa Sefair),  Libélula Dorada, Ditirambo, Manzur, y Chiminigagua en Bosa; los teatros Jorge Eliécer, Colón, Colsubsidio, Cádiz, Gimnasio Moderno, Shakespeare, Delia Zapata, Santo Domingo, de Bellas Artes, el renovado Villa Mayor  y el Faenza restaurado por la Universidad Central; las paredes que los  grafiteros y artistas callejeros hacen gritar, los nuevos murales de la 26; las estatuas callejeras;   las desaparecidas librerías Buchholz, Torre de Babel, Contemporánea, El Zancudo, Suramericana, América Latina, Gran Colombia,  y las casetas de la Jimenez y la 19, incluidas mi Mukaya y La Comuna; las vigentes Alejandría, Casa Tomada, Arteletra, La valija de fuego, La madriguera del conejo, Siglo del Hombre, Babel, Nacional, Universidad Nacional, Mundial, Lerner, Panamericana, Luvina,  Valderravía, El Dinosaurio del “abuelo” en  la 45; Ciencia y Derecho; Merlín de Célico, Pensamiento Crítico de Renán, Popol Vuh de Julia y las demás de incunables, antiguos, raros  y usados del Temel…

Charladora, chancera y chismosa

La ciudad de las tertulias amenizadas por una buena taza de café negro (tinto), con leche (perico) o un aguardiente en El Avión, La Botella de Oro, el As de Copas, La Gata Golosa,  el gato Negro, Imperial, Europa, Victoria, Saint Morris, El Automático, Windsor, ayer y en Kaldivia, El Pasaje (también conocido como de los tinterillos o prevaricato) Café Leyenda,  Jurídico,  Oma y Juan Valdés, hoy. La Bogotá antigua del “cachaco”, como se denominó al habitante tradicional por su distancia, elegancia, buenas maneras y dialecto particular (el rolo); el de: ala, cachifo, carachas, caray, cascar, chanchullo, chato (a), chatico (a)  chirriado, chisgarabís, desgualetado, frondio, gamín,  jartera, jincho, guarapazo, guachafita, guache, guacherna, lambón, líchigo, mijo, picho, pichurria, regio, vaciado, vergajo; mi rey, mi chino, sumercé, ¡Ah carajo! ¡Qué vaina! ¡Nos jodimos!

De la bohemia picaresca, repentista e intelectual de “Ñito” Restrepo, el “Indio” Uribe, Barba Jacob, Julio Flórez, Eduardo Carranza, Arturo Camacho, Jorge Rojas, Aurelio Arturo, Clímaco Soto Borda, León De Greiff, Candelario Obeso, César Uribe, Guillermo Valencia, Rafael Maya, Juan Lozano, Alberto Lleras, Luis Vidales, Alberto Zalamea; la comediante y satírica de Humberto Martínez, ayer, y la reciente de Jaime Santos a Antonio Sanint y Julián Arango; la del periodismo nacido con El Aviso del terremoto, establecido con El Papel Periódico de Santafé de Bogotá, convertido en arma política con La Bagatela y Los Toros de Fucha por Antonio Nariño; el combativo de la Nueva Prensa y Alternativa ayer y Voz y Desde Abajo hoy; el actual de Semana, Cromos, El Tiempo, El Espectador, El Nuevo Siglo, La República, El Espacio, Hoy,  ADN y Publimetro; Plan B, Goce, DC, Cartel Urbano; Soho y Don Juan; de las desaparecidas revistas culturales Pan, Mito, Aleph,  Puesto de Combate y Número, y, hoy,  Arcadia y El Malpensante con su festival picante…

La costumbrista, bucólica y coloquial  de Yo y Tú, Don Chinche,  el  Doctor Clímaco Urrutia y Animalandia de Pacheco en tv; la de la televisión en vivo en blanco y negro y las grabaciones tumultuosas en los estudios Gravi de la 19; la comercial de hoy de RCN, Caracol y City TV, la cultural e institucional de Señal Colombia, y la pública y humana que promueve Canal Capital; la de Goyeneche, el Bobo del Tranvía, la Loca Margarita, Pomponio y el Artista Colombiano; de  los radioteatros de la Escuelita de Doña Rita , Los Chaparrines y el uruguayo Herbert Castro en Caracol radio: “se le dijo, se le advirtió y no hizo nada…”, y El Corcho y Salustiano Tapias.  Los recuerdos Pompín de Gonzalo Ayala y el “Chupo” Plata en Radio Tequendama, El patico discotequero de Marino Recio; Enrique Paris y Otto Greiffestein en Caracol Estéreo y Nuevo Mundo; Eucario Bermúdez en la Voz de Colombia,  el “Ciego de Oro” de La Voz de la Víctor; Salsa con estilo de Jaime Ortiz Alvear y del pionero Miguel Granados Arjona; William Vinazco y el “patico” Ríos en la Voz de Bogotá, Cristóbal Américo Rivera en “Alerta Bogotá” y  la HJCK “la emisora de la inmensa minoría” de los Castaño Valencia; la radio de hoy, Radiónica, Señal Nacional, Laud, Javeriana estéreo,  UN radio y la inefable radio comercial liderada por la W de Julio Sánchez Cristo y el “cachaco” Alberto Casas: “no me cuelgue por favor…”

Lujuriosa, divertida y rumbera

De La Piscina, Las Paisas y los burdeles de la 24 en el Santa Fe, las putas y travestis por la 15 desde la 92 hasta la 100,  Linares, Donde Conrado, Porkys, Moulin Ruge, Apolo´s Men, Aroma y Tanga; los moteles de Venecia, la 61, Coconito (el del paracaídas), Eldorado y Puerto Amor entrando a  Álamos, Kankún, llegando a Soacha, Rocamar, La Cita y Estadero del Norte; del trago barato de Sanandresito;  Nutabes y la Terraza Pasteur; la Bogotá curiosa de Jorge Consuegra; la bizarra de Sanín, Sánchez y Chalela; la hermosa Bogotá 360 con fotografías de Cristobal Von  Rothkirch y textos de Enrique Santos Molano; de central de Guías el Alarqua; la del 6 de Enero en Egipto, el Festival de la Chicha y de la Dicha en “La Perse”, el Festival de Verano y las cometas de agosto; el Día del amor,  la Solidaridad y la amistad, el Día de las brujas; la noche de las velitas, las novenas con natilla y buñuelo,   las guirnaldas y los arbolitos de la 53 y la iluminación navideña de Caravelas, los aguinaldos, los juegos pirotécnicos en los parques centrales y los voladores iluminando el cielo del sur; las fiestas de fin de año…

La ciudad de las ciclovías permanentes y las ciclorutas dominicales; de Corferias, la Feria Internacional del Libro, de las Colonias, del Hogar, Expo-artesanías, Agroexpo, Expociencia,  Artbog; Colombia Moda; el Festival de varistas y somelier; El Septimazo con su mercado persa, el circo bogotano y la Celia Cruz y el Carlos Gardel colombianos; Colombia, Hip Hop, Rock, Salsa, Opera y Jazz al Parque; la Media Torta, escenario al aire libre, animado en los años 40 por el “tocayo” Ceballos, con programación trasmitida en vivo por la radio, que durante 75 años ha acogido a los artistas nacionales y a los extranjeros, cuando por ley debían realizar un concierto gratuito; donde cantaron Tin Tan, Cantinflas, Jorge Negrete, Pedro Vargas, Chavela Vargas, Celia Cruz y la Sonora Matancera, la Billos, Los Melódicos, Rafael, Leonardo Favio, Simón “El Africano”, Leo Dan, Roberto Carlos, Rocío Durcal y Vicente Fernández, y ahora  ofrece programación popular y recibe a la muchachada vestida  de negro o con maquillaje gótico,  para los conciertos rockeros, metaleros, punkeros, de hip hop o rap; la ciudad del perfomance ambulante, sedicioso, valiente, consciente y explosivo de  La Fulminante…

En la que Bolívar bailó La Libertadora; se alegró con Los Cucaracheros y ¡Que vivan los novios!  de Emilio Sierra en los 40; Lucho Bermúdez en el Metropol (ahora revivido como Cuban Jazz Café), Edmundo Arias y Alex Tovar en el Granada y el Tequendama, y  el “cachaco” Julio Torres con Los camarones, en los 50; de Los Flippers, Los Spikers, Génesis, Ana y Jaime, Lukas, Pablus Gallinazus, Eliana, Yaki Kandru, Los Escamilla y el “Chucuchucu” en los 60 y 70;  y después con Compañía Ilimitada, Poligamia, Distrito Especial, Bloque de Búsqueda, La Derecha, Iván y Lucia, Troller y Arias, Mario Duarte, Héctor Buitrago, Humberto Monroy, Andrea Echeverry, “Chucho” Merchán, Doctor Krápula, La 33, La Pestilencia, Aterciopelados,  Tumbacatre, Calambuco, La Conmoción,  Real Charanga,  Mojarra Eléctrica, Sidestepper, Bomba Estéreo, Frente Cumbiero, Systema Solar, Alerta Kamarada, Malalma, Curupira, 1280 Almas, Nawal, Pescao vivo, Pornomotora, La revuelta, La Etnnia, Odio a Botero, Guafa Trío, Son de la Calle, Juan Sebastián Monsalve, Ricardo Gallo y la Orquesta Filarmónica (con todas las glorias mundiales que la han dirigido); el Distritofónico, Bogotrax y Rolofest; Bogotá es una rumba…

Las desaparecidas discotiendas Orbe, Bambuco, La Rumbita, La Música y Mercado Mundial del Disco; Tango Discos, las tiendas del Omni y La Musiteca del “viejo” Saúl (q.e.p.d.), César y Sergio Álvarez en  la 19; la metrópoli que añora Unicornio, Las Catacumbas, Broodway, Las Escalinatas, la Caseta Matecaña de la Feria Internacional, La Montaña del Oso, La Jirafa Roja, Sonfonía, Areito y la Casa Buenavista; la que hoy  suspira  y rumbea en El Viejo Almacén de Marielita, la Esquina del Tango, Mi Viejo Tango, El Cafetín de Buenos Aires; El Ovejo, Casa de citas, Buscando América, El Bulín, las peñas Túpac Amaru y MalKKu; Trementina, Clandestinos , Theatrón, “Cuadra picha”, la séptima tropical, vallenata y electrónica, Matilde Lina, Mister Babilla, Palos de Moguer, Bogotá Beer Company, la Casa de la Cerveza, los pub inglés y el irlandés, The Reed Lion, Antifona, Gaira, Vinacure, el Museo del Tequila, Aguapanelas, Chamois, Charly´s Bar en el Park  Way;  Pachanga y Pochola, Titicó,  Kukaramakara, Latinos,  Galerías en la 53, Candelaria, Siboney, la Barra de  Charly en el Restrepo, la Zona Rosa; la 93,  El Sitio, Salto del Ángel, Habana, Cachao; Salsa Camará, Café Libro, Café Bohemia, Quiebracanto, Son Salomé, Salomé pagana, la escondida Bodeguita de Lucero en la 19 y el Goce pagano…

Protagonista y testiga de nuestra historia

La Bogotá del  suplicio de José Antonio Galán y la traición a los Comuneros; la impresión clandestina de Los Derechos del Hombre y el Ciudadano por Antonio Nariño; el Memorial de Agravios  de Camilo Torres y Tenorio, el Observatorio de Francisco José de Caldas, la Expedición Botánica de Mutis; de José María Carbonell y los chisperos, el Grito de la Independencia y la proclama de Acevedo y Gómez;   la pelea entre carracos y  pateadores,  el régimen del terror, los fusilamientos en fila de patriotas en el Huerto de Jaime (Parque de Los Mártires) y la Plaza Mayor; Las Convulsiones de Vargas Tejada, bolivarianos y santanderistas, las Ibáñez, la noche septembrina, la Quinta de Bolívar,  su espada y la casa de Manuelita, su gran amor;  Melo y los artesanos, gólgotas y draconianos,  las sociedades democráticas, José Raimundo Russi, ya independientes, abogando por los pobres..

La del repudió por la separación de Panamá;  que el 8 de Julio del 1921 protestó el asesinato de Gonzalo Bravo Páez, el primer mártir de las luchas estudiantiles, y el 8 y 9 de abril del 51 se volvió a sacudir ante una masacre de universitarios;  la de La marcha del silencio y La oración por la paz de Jorge Eliécer Gaitán y  El Bogotazo por su asesinato;  la ciudad que el 10 de mayo de 1953 tumbó la dictadura y el 19 de abril de 1970 fue defraudada y Lleras  mandó a dormir, la de Camilo Torres y el Frente Unido; la del Paro Cívico Nacional del 11 de Septiembre de 1977; el robo de la espada de Bolívar, el saqueo por túnel de las 5 mil armas del Cantón y la toma dela Embajada Dominicana; la castigada con saña por la demencia asesina de Pablo Escobar; la que el 6 y 7 de noviembre de 1985 vio destruir a cañonazos el Palacio de Justicia y arder en llamas a sus ocupantes “defendiendo la democracia maestro”; la que el 4 de julio de 1991 juró una novedosa Constitución, que han desbaratado desde el Capitolio y la Casa de Nariño; la que vio matar a Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán, Guadalupe Salcedo, Alberto Alava, Guillermo Cano, Carlos Pizarro, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo y Luis Carlos Galán…

Bogotá,  que en la Plaza de Bolívar acogió a liberales y conservadores, anapistas y comunistas, a la UP,  al M-19 y al Polo Democrático, y allí mismo ha llorado sus muertos, exaltado   sus líderes, gozado más de un concierto  y exigido sus derechos; la del Primero de Mayo,  las marchas de la afrocolombianidad,  el orgullo LBGTI, por los derechos y no violencia contra la mujer, el sindical, indígena, estudiantil, del magisterio, cannábica, de las putas, patriótica, contra la violencia, las desapariciones y el desplazamiento, en Memoria de las Víctimas, por los Derechos Humanos y la Paz; la que hace dos décadas desterró al Frente Nacional excluyente que desde ella gobernó al país; la ciudadana, coqueta y con todos del mismo lado de Mockus, la que queremos  (2.600 metros más cerca de las estrellas)  de Peñaloza, sin indiferencia de “Lucho” Garzón y Positiva de Moreno, en lo que de bueno quedó del maldito carrusel…

La que eligió dos veces al Polo Democrático y, a pesar de que le quedó mal, terca y rebelde, con Petro, por la izquierda volvió a votar; La ciudad de todos y todas que entre siglos y milenios, redujo los muertos, la incivilidad, la desigualdad   y la miseria, creció como urbe, lugar de negocios, vividero  y destino atractivo, pero que aún divide a su población por estratos y su territorio en zonas residenciales de ricos y barrios de pobres y creció con medio millón de desplazados por la guerra; que ahora, con la mezquina oposición de quienes confrontan el nuevo modelo desde sus intereses económicos y políticos o como beneficiarios de la mafia de la contratación pública y el clientelismo,  busca superar la segregación social, los riesgos del cambio climático y la plaga de la corrupción, con inclusión, protección del medio ambiente  y fortalecimiento de lo público; que observa entre alelada e indignada o cómplice e hipócrita,  como la derecha quiere trucar este proceso…

Bogotá, que a finales del Siglo XIX, Marcelino Meléndez y Pelayo describiera por su cultura como la Atenas suramericana; que en los 50 del Siglo XX, tras El Bogotazo y muchos fracasos,  sería considerada “la apenas”, Alfonso López describió como “El Tíbet de Suramérica” y con el tercer milenio resurgió tenaz; no es la ciudad caótica y gris que de la que hablaban los urbanistas en el cuarto centenario; esquiva, distante, escéptica y cínica que describió Daniel Samper Pizano para el 450 aniversario; ni la Bogotá D.C. (el Deslucido Culo de Suramérica)  la huecotá atrasada, mensa e invivible de la que se mofa la Inciclopedia y caricaturizan los adversarios, algunos soberbios, clasistas y excluyentes, del gobierno  actual; hoy atrae al  mundo por sus muchos méritos, sus encantos, señales e intentos, aunque todavía se quiebra por dentro, entre la arrogancia encolerizada del sectarismo reaccionario, la indiferencia cómoda o inducida del ciudadano del común y la angustia impotente o sublevada de los que tienen esperanzas de que una nueva Bogotá es posible, una nueva Colombia es posible, un nuevo mundo es posible; entre la gente que mira impasible, airada o emocionada “El beso de los invisibles”*.

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*En abril de 2013, el Presidente de la República Juan Manuel Santos quiso hacer desde Bogotá un gesto simbólico sobre la lucha contra la inseguridad en el país, visitando la tétrica zona del Bronx, amparado en la iniciativa del Alcalde Gustavo Petro de recuperar con intervención social el sector, por años, con sus tragedias, deshumanización y criminalidad, impune vecino de la institucionalidad del país. Durante el recorrido, el fotógrafo del diario El Tiempo Héctor Fabio Zamora, captó el beso entre una pareja de habitantes de la calle acostados en el piso, indiferentes al acontecimiento,  que luego de publicada impactó y causó una polémica que mostró la ruindad e intolerancia de una parte de la sociedad bogotana. Para ornamentar culatas antiestéticas de edificios  alterados por  la construcción de la troncal de Transmilenio de  la Avenida Eldorado-Calle 26 y atender la demanda de un creciente y creativo movimiento grafitero, la Alcaldía promovió un concurso en el que, para  intervenir una enorme pared de la calle 26 con carrera 15,  fue seleccionado el colectivo Vértigo Grafiti de Camilo López, con el tema “El beso de los invisibles”, inspirado en la caricia  del Bronx. Hoy es el mural al aire libre más grande de Bogotá, quizá del mundo. Y tal vez, el que más dice.

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