Publicado el: Mar, Ene 21st, 2014

¡Alcalde: Quédese quieto para rematarlo!


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DSC04036Por Unicor/ 

Frente a las voces vitales de las multitudes, y el renacimiento de la democracia y sus garantías, los graznidos de los zopilotes se desvanecerán poco a poco.

A estas alturas del partido, democracia vs dictadura, muchas cosas van quedando claras, desde el rol asumido por algunos medios de información (?), el de algunos columnistas seudo demócratas, el de los integrantes del carrusel de la contratación y los empresarios de las basuras, el de las instituciones constituidas, el de la justicia y el derecho, y por supuesto, el de las ciudadanías conscientes.

Petro venía gobernando con altos y bajos, pero gobernaba, prueba de ello, la existencia jurídica y administrativa de su plan de desarrollo denominado “Bogotá Humana”, la aprobación de los respectivos presupuestos, plan de inversiones, proyectos, la ejecución presupuestal, que en interpretación de las nuevas políticas públicas sufrió algunos cambios, sin embargo, ésto, no alteró de forma significativa su capacidad de ejecución. No obstante los cambios de secretarios, directores, etc., normales en la administración pública, “suiches que se queman” cuando es necesario, según las necesidades de coyuntura, los grandes logros y proyectos han estado presentes en la administración de la Bogotá Humana: el mínimo vital de agua potable (iniciativa que el partido liberal a buena hora pretende copiar para el resto del país), la política del desarme general (con ella y la actuación decidida de la MEBOG, se ha logrado reducir la tasa de homicidios a 16 por cada 100 mi habitantes, el mayor logro en seguridad en 30 años, sólo basta comparar con la Ciudad de Cali, la que con una población 4 veces menor que la de Bogotá, presenta una escalofriante tasa de 91 homicidios por cada 100.000 habitantes), la prohibición de corridas de toros en la Plaza la Santamaría, hoy la plaza de todos, de la cultura y el arte. La rebaja en las tarifas del Transmilenio, el aumento en cinco billones de pesos la inversión para educación, el avance en el Metro pesado, los metro cables para San Cristóbal y Ciudad Bolívar, etc. No obstante, apenas ocupaba Petro el Palacio de Liévano, ya el nieto de Laureano Gómez (¿recuerdan?), preparaba sin tregua, el trámite de revocatoria de mandato.

El anterior resumen de gobierno se realiza debido a que es usual escuchar en los detractores de oficio que la ciudad estaba mal administrada, el mismo procurador fue capaz de admitir en una entrevista, cual concejal de oposición, que “petro se va por mal alcalde”, (El Tiempo 14/01/14). También resulta pertinente para responderles a los que como la Revista Semana, (en otros tiempos, imparcial, rigurosa y seria), en su portada  del 18/01/14 en un acto de “desprendimiento” exige:

“Petro: ¡No más balcón!” Y remata con una frase que sería tranquilizadora sino fuera tan cínica:

Señor alcalde: por favor deje que la Justicia actúe sin meterle populismo. Los bogotanos están dispuestos a aceptar el veredicto final, sea cual sea. Falso, la derecha implacable no le perdona el haber ganado la alcaldía mayor para las mayorías excluidas y reacciona ante las evidencias que le favorecen. Además, le quieren asignar al Alcalde Petro la responsabilidad por la presencia vital de las ciudadanías en la Plaza de Bolívar, por eso le pretenden dar la orden desde los medios que dominan, que pare el desorden que él no inició, le indican que no convoque, que no se defienda y defienda los derechos fundamentales al voto programático, a elegir y ser elegido, y no contentos, quieren cercenar el derecho a la protesta pacifica.

Caracol, RCN, CMI, Semana, el Tiempo, entre otros, como la Silla Vacía y algunos de sus columnistas, que posan como demócratas informados e imparciales, vaticinan que la destitución es indefectible, que la sucesión en la alcaldía es perentoria, y exhortan desde el pulpito que pare el desorden, dizque por el bien de la ciudad. Según ellos, Petro, quien fue atacado arbitrariamente, no puede defenderse ni en los estrados judiciales, menos acudiendo al constituyente primario, y por el contrario debe entregar en bandeja de plata, en buenos términos, lo conseguido por miles de ciudadanos a través de las urnas y en el fragor de la lucha política, de lo que parece, saben muy poco.

Esos columnistas que posan de demócratas y que exigen a Petro cumplimiento de un fallo arbitrario, poco dicen de las amenazas contra la integridad y la vida, denunciadas por el Señor José Gotardo León, por el Magistrado José María Armenta Fuentes y por el dirigente José Cuesta; quienes han actuado conforme a la Constitución y la ley, ¿o quien de ellos ha actuado por fuera de sus garantías y facultades? Poco dicen también, de las declaraciones hechas por Manuel Sánchez y Emilio Tapias sobre el complot agenciado por los empresarios de las basuras, políticos y funcionarios corruptos para tumbar al Alcalde. Perdón, si han dicho, empero, para desacreditarlas, y seguir desacreditando al Alcalde Mayor.

Ya lo dijo el Alcalde Petro, la derecha quiere acabar con el gobierno progresista a como de lugar.

Las instituciones republicanas por su parte aún no se quieren implicar del todo con el tema: el Congreso, las altas cortes y sobre todo, la presidencia, pasan de agache, hasta ahora solo musitan palabras vacías y políticamente correctas “hay que respetar la institucionalidad, el Estado de Derecho”, y otras más. Parece que quisieran esconder que en las democracias modernas no existen instituciones, ni ley, si no están garantizados los derechos humanos, sino se tiene la legitimidad que otorga la democracia, lo dice la Constitución.

Es precaria la afirmación hecha por los representantes del establecimiento de preservar la legalidad por encima de todo, la legalidad sola no es garantía de convivencia pacifica, la constitución, si se trasgreden los derechos fundamentales; trasciende y subordina la ley de forma inmediata.

Lo que se hace evidente es que si las ciudadanías, resueltas y conscientes no estuvieran participando de forma masiva y pacifica, como se ha hecho, seguramente la afrenta contra la democracia estaría hoy legalizada y olvidada. El pueblo nuevamente salva al pueblo con la plena convicción que la justicia esta con él. Frente a las voces vitales de las multitudes, y el renacimiento de la democracia y sus garantías, los graznidos de los zopilotes se desvanecerán poco a poco.

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